Alcaraz aguantó la embestida de Lehecka, se prendió en la historia grande del tenis español y ya piensa en Shanghái
El murciano venció al checo por 7-6 (4) y 6-4 en una hora y 36 minutos, retuvo la corona del ATP 500 de Tokio, llegó a 27 títulos ATP e igualó la marca de David Ferrer. Su próximo destino: el Masters 1000 de Shanghái.
Desde el Kempes, mirá esto: en una final que parecía un martillo y una herradura, Carlos Alcaraz la fue a buscar, la peleó con el alma y terminó colgándose un nuevo título en Tokio. El murciano, de 23 años y número tres del mundo, venció al checo Jiri Lehecka por 7-6 (4) y 6-4 en una hora y 36 minutos y se quedó con el ATP 500 japonés, el mismo que había levantado en 2025. Yo te lo digo, che: el pibe no para.
Una marca que lo deposita entre los grandes de España
Con este trofeo, Alcaraz llegó a sus 27 títulos ATP e igualó la marca de David Ferrer, un nombre enorme del tenis español. Lo único que tiene por delante, entre los compatriotas, son dos montañas: Manuel Orantes, con 34, y el inoxidable Rafael Nadal, con 92. Nada mal para un pibe de 23, ¿no?
El campeonato nipón es el tercero de su temporada 2026 y el décimo de la categoría ATP 500 en su carrera. Una cosa es decirlo y otra es leerlo: el chiquilín ya tiene diez coronas en esa franja del circuito, la misma que pisan los más gordos del calendario.
El camino: lesión, cinco meses afuera y un regreso a puro carácter
Acá aparece la parte que a mí, te soy sincero, me eriza la piel. El año de Alcaraz quedó partido al medio por una lesión en la muñeca que se le desató en abril, justo cuando venía con el Abierto de Australia y Doha en el bolsillo. Ahí se paró la máquina: casi cinco meses afuera, silencio de torneos y la incertidumbre de siempre pegada al lomo.
Volvió a fines de agosto, en el US Open, con la muñeca todavía bajo la lupa. Y este martes, en el Ariake Coliseum, cerró el primer capítulo completo de la vuelta con un título. No es magia: es trabajo, es carácter, es ese gen que tienen los que están llamados a quedarse.
El partido: de abajo, siempre de abajo
Y vamos a lo que pasó en la cancha, que es lo que nos gusta. Lehecka le rompió el saque temprano en el primer set y se puso arriba. Cualquiera se hubiera venido abajo. El murciano, no. Recuperó el break, estiró el parcial hasta el tie-break y ahí volvió a quedar contra las cuerdas antes de enchufar una racha de cinco puntos seguidos para cerrarlo por 7-4. Cinco puntos al hilo, señores. Eso en mi pueblo lo llaman "el hachazo" (golpe decisivo que define un partido, como un cabezazo en el área chica).
El segundo set fue palo a palo, servicio a servicio, hasta que Alcaraz encontró el quiebre que rompía la paridad. Después sostuvo con los dientes hasta el 6-4 final. Sin tercer set, sin sufrir más de la cuenta, con la mano firme en los momentos donde la muñeca bien podía haber temblado.
- Abierto de Australia 2026: primer título del año antes de la lesión en la muñeca de abril.
- Doha 2026: segundo trofeo de la temporada, también previo a la parada de casi cinco meses.
- US Open 2026: su regreso al circuito a fines de agosto, todavía con la muñeca bajo observación.
- ATP 500 de Tokio 2026: la primera consagración post lesión y tercer título del año.
Ahora se viene la recta final de la gira asiática y la mira ya está puesta en el Masters 1000 de Shanghái, su próximo compromiso después de esta consagración. El calendario no perdona, pero este pibe, por ahora, tampoco.
