Saltar al contenido
Jueves, 1 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Bella Ramsey se pone en la piel de una sobreviviente: crónica de «Sunny Dancer», la película que no quiere hablar del cáncer pero lo atraviesa

El director George Jaques filma en Escocia a un grupo de adolescentes que salieron de la enfermedad y vuelven a pelearse por lo de siempre:, la amistad, el futuro. La protagonista de «The Last of Us» carga con el peso de una leucemia en remisión y se cruza con Ruby Stokes, Daniel Quinn-Toye y Earl Cave en un campamento donde la vida insiste en ganar.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · · hace 1 h
Bella Ramsey se pone en la piel de una sobreviviente: crónica de «Sunny Dancer», la película que no quiere hablar del cáncer pero lo atraviesa

Te confieso algo antes de arrancar: cuando me senté a leer la sinopsis de «Sunny Dancer» se me cruzó esa sensación que tenemos los que hace rato vamos al cine y ya vimos de todo. Pensé: otra peli de adolescentes en un campamento, otra historia con chica nueva que no quiere estar ahí. Y sin embargo, a los diez minutos de meterme en el material, ya estaba anotando cosas en el cuaderno, tarareando la canción que abre la nota y reconociendo que acá hay algo distinto: el cuerpo todavía está vivo en alguien que aprendió a cuidarlo como nadie, y la cabeza todavía está sacándose la palabra «cáncer» de encima.

El que aprieta el botón de «rec» es George Jaques, un realizador inglés que acá se juega su segunda película y que llega con una mochila muy personal a la hora de rodar. Su mamá tuvo cáncer de mama mientras él era un adolescente, así que la cosa no le viene de un guion leído en un taller de Nueva York sino de la propia casa, de esos silencios que se arma en una familia cuando alguien se sienta en la mesa y todavía tiene el pelo corto por la quimio. Jaques, además, es embajador de Teenage Cancer Trust, la organización británica que trabaja con pibes que atraviesan la enfermedad, y eso se nota: durante el rodaje hubo jóvenes sobrevivientes como parte del proceso y terapeutas disponibles para el elenco. La película no especula: respira.

La Bella que conocemos y otra Bella

A la protagonista la conocemos por «The Last of Us», la serie que la puso en la conversación grande del mundo. Pero acá la Bella Ramsey que vemos es otra. Se llama Ivy, tiene diecisiete años y lleva diez meses en remisión después de una leucemia. Diez meses suena a poco cuando uno tiene diecisiete, suena a que la vida todavía no le soltó la mano del todo. Sus viejos la empujan a meterse en un campamento de cuatro semanas pensado para pibes que pasaron por lo mismo, y ella llega con esa cara larga que ponemos los rioplatenses cuando nos obligan a algo: cero ganas, cero curiosidad, cero expectativa. Es el clásico personaje que uno mira de reojo y dice «éste me cae mal», y después de media hora ya le está agarrando cariño.

El campamento, claro, le mueve el piso. Le toca compartir habitación con Ella, la pibe que encarna Ruby Stokes —a quien vimos como Bridie en la serie «Las fantásticas». Y ahí empieza la pulseada de siempre: dos desconocidas, dos camas, dos mundos que van a tener que aprender a olfatearse antes de oler el repelente juntas. La historia, ojo, no se queda en el dormitorio: hay actividades grupales, hay salidas nocturnas al bosque, hay música, hay primeros cruces de mirada. Y aparece Jake, al que le pone la cara Daniel Quinn-Toye, un pibe con ataques de pánico que carga su propio mapa emocional después de la enfermedad. A la química hay que sumar al Ralph de Earl Cave, que se maneja con el humor negro como escudo, ese recurso tan nuestro de reírse cuando duele para que el dolor no nos encuentre llorando.

“Yo no la considero una película sobre el cáncer: la enfermedad atraviesa a los personajes, pero sus deseos y sus relaciones también organizan el relato.”George Jaques, director

La música y los colores

Otro capítulo aparte merece la banda sonora, que en estas pelis define mucho más de lo que uno cree. Jaques le dio la lapicera musical a Este Haim y Zachary Dawes, a los que hay que sumar clásicos modernos como Scissor Sisters y Goldfrapp, esos nombres que a los que peinamos canas nos suenan a viaje en subte con el walkman. La propuesta visual va por el mismo lado: colores cálidos, luces que se posan como si la cámara también quisiera cuidar a los pibes, y unas cuantas fiestas y bailes que funcionan como una declaración de principios. La vida, pese a todo, insiste.

  • Ivy, la protagonista de Bella Ramsey, lleva diez meses en remisión tras una leucemia y arriba al campamento con cero ganas de socializar.
  • Elenco joven y conocido: Ruby Stokes, Daniel Quinn-Toye y Earl Cave completan el grupo principal, cada uno con su forma de procesar la enfermedad.
  • Jake tiene ataques de pánico, Ivy descarga con agresividad y Ralph se refugia en el humor negro, tres respuestas distintas a un mismo atravesamiento.
  • Rodaje en un entorno rural de Escocia, con colores cálidos y una banda sonora que mezcla Este Haim, Zachary Dawes, Scissor Sisters y Goldfrapp.
  • El director George Jaques atravesó el cáncer desde chico: su mamá tuvo cáncer de mama en su adolescencia y él es embajador de Teenage Cancer Trust.
LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

Te puede interesar