Bradley Cooper se calza el traje de Duke y mete a G.I. Joe de nuevo en la pista
Paramount le dio luz verde al reinicio de la franquicia, que tendrá a Danny McBride como director y que, por ahora, descarta el puente con Transformers
Cuatro letras tiene el abecedario y con cuatro letras arranca esta historia, porque la movida que se viene en Paramount tiene todo el ritmo de un clásico del género: Bradley Cooper, el rubio de Filadelfia que se cansó de hacer dramas con la nariz cambiada y las pestañas empilchadas, ahora se mete en la piel de Duke, el líder de los G.I. Joe, y lo hace con un director de fuste como Danny McBride, que viene de romperla en comedia pero que ya demostró que sabe sostener una cámara cuando la cosa se pone seria. La noticia me cayó como un baldazo de agua tibia a la madrugada, de esas que te obligan a sentarte en la cama y decir bueno, muchachos, parece que la juguetería vuelve a abrir sus puertas.
Lo que se sabe hasta ahora, sin inventar la pólvora
Vayamos paso a paso, que la información que maneja el portal todavía es bastante flaca y no quiero meter la pata ni meter datos donde no los hay. Lo concreto de lo concreto es esto: Paramount aprobó el proyecto, lo presenta como un reinicio de la franquicia, y ya tiene confirmado al actor principal y al director. Bradley Cooper será Duke, el personaje que en las películas anteriores había quedado en manos de Channing Tatum, y Danny McBride se hace cargo de la dirección. Hasta ahí, lo que se puede decir con el diario debajo del brazo.
- El papel protagónico será para Bradley Cooper como Duke, único nombre del elenco confirmado por ahora.
- Danny McBride dirigirá la película, en lo que significa su salto a una franquicia de acción de gran escala.
- La historia no tendrá conexión con Transformers, decisión que descarta el cruce insinuado al final de El despertar de las bestias.
- Todavía no hay fecha de inicio de rodaje, de estreno ni más integrantes del reparto anunciados.
Lo que también queda por escrito, y esto me parece clave para entender por dónde soplan los vientos en el estudio, es que la nueva entrega se planta y dice no estar atada a la saga de los robots de Hasbro. Ese cruce que se había dejado picando al cierre de El despertar de las bestias, con Optimus Prime y los Joes compartiendo cuadro, queda en el freezer. Cada franquicia con su libreto, parece ser la idea, y uno lo entiende: mezclar dos universos tan pesados suele ser la receta perfecta para arruinar dos sagas en lugar de potenciar una.
Un poco de historia, para los que se engancharon tarde
Antes de meterme en la parte más sentimental, vale repasar de dónde viene esta historia, porque siempre hay alguno que pregunta y con razón. G.I. Joe no nació en el cine, sino en las góndolas de las jugueterías, en esos muñecos articulados de Hasbro que durante décadas compitieron de igual a igual con los soldaditos de la competencia. De ahí saltaron a la pantalla chica con una serie animada en los años ochenta que marcó a toda una generación, y ya en el siglo XXI dieron el salto al cine grande: Stephen Sommers se puso al frente de la primera película, estrenada en 2009, y al año siguiente a esa altura del 2013 llegó la secuela. Después se vino una película derivada centrada en Snake Eyes, el ninja callado que siempre fue el favorito de los pibes y de las pibas. Ese es, a grandes rasgos, el camino que ahora Cooper y McBride intentarán reescribir, con la mochila cargada de expectativas y con el riesgo enorme de comparar todo con lo que ya vimos.
Ahora bien, puestos a soñar un rato, uno como espectador se pregunta qué le gustaría ver en este regreso. Y acá me permito abrir el juego, siempre dentro de lo que el material da y sin inventar nada: si Cooper le pone a Duke el mismo rigor con el que le puso la voz a Rocket o la guitarra a Jackson Maine, el personaje tiene con qué crecer. Si McBride se anima a meter humor sin romper el suspenso, como supo hacer en series como Vice Principals o The Righteous Gemstones, la cosa puede funcionar. Y si el libreto se toma en serio a Cobra y no lo deja como un villano de utilería, capaz que estamos frente a un renacimiento y no frente a un simple refrito. Lo concreto es que, por ahora, no hay nada confirmado más allá del protagonista y el director, así que nos queda la paciencia como principal herramienta y la expectativa como combustible. Mi recomendación para el sábado, ya que estamos en la sección de espectáculos, es bien terrenal: armense una maratón con las dos películas viejas de G.I. Joe, sumen la de Snake Eyes, pídan una pizza bien cargada y prepárense el paladar para lo que se viene, que cuando Cooper se pone la camiseta de un proyecto, suele ir en serio. Y ojo al piojo, que este Cuarteto de Noticias todavía no terminó de armar la lista de temas para el fin de semana.
