Cerúndolo quedó solo en la pista y quiere hacer lío en Bruselas
El porteño venció al estadounidense Martin Damm y se metió entre los ocho mejores del ATP 250 belga, mientras Navone, Etcheverry y Díaz Acosta quedaron fuera de combate en la misma jornada.
Acá nadie se hace el exquisito: el tenis argentino tuvo una jornada de sábado para el olvido y un solo nombre se salvó del naufragio. Francisco Cerúndolo, el hijo pródigo de las canchas duras, se plantó en los cuartos de final del ATP 250 de Bruselas y, de yapa, se transformó en el único representante nacional con vida en el circuito masculino esta semana. El resto, a armar las valijas.
Un triunfo con perfume a veterano
El porteño, número 21 del mundo y tercer favorito del torneo, despachó al estadounidense Martin Damm (107°) por 6-4 y 7-6 (4) en una hora y 35 minutos. El primer set fue un trámite; el segundo, una pulseada. Damm recuperó un quiebre y llevó la definición al tie-break, donde Cerúndolo se acordó de quién es el preclasificado y cerró en sets corridos. Sin necesidad de tercer chico, al más puro estilo del que sabe resolver con la chapa bajo el brazo.
“Estoy muy contento con la victoria porque Martin es un rival muy difícil. Tiene mucha potencia, un gran saque, grandes golpes, así que sabía que iba a ser muy duro.”Francisco Cerúndolo
Lo de Cerúndolo en esta temporada no es casualidad ni suerte de primer saque: es su octavo cuartos de final del año. Ya había pisado esa instancia en Buenos Aires, Santiago, Miami, Múnich, Queen's, Los Cabos y Pekín. En dos de esos torneos, los porteños (léase: los que se jugaron en casa o en cancha amiga), se consagró campeón: en Buenos Aires y en Queen's. Números que hablan solos, aunque algunos todavía pidan explicaciones.
El dato de la pista dura
- Suma 25 victorias y 19 derrotas en pista rápida bajo techo a lo largo de su carrera.
- Es el argentino del Top 100 con más triunfos en esas condiciones en el circuito.
- Bruselas es su cuarta experiencia en cuartos indoor, tras Gijón 2022, Almaty 2024 y Belgrado 2024.
Para quienes no estén tan duchos con la jerga, la pista rápida bajo techo es esa superficie sintética donde la pelota viaja veloz y los puntos se definen en cuatro o cinco golpes. Ahí, el porteño se mueve como pez en el agua: se come la cancha y hace correr al rival hasta que el rival pide la pelota y el masajista. Por eso, el cruce en Bélgica le sienta como anillo al dedo (lo que viene siendo una dosis extra de confianza).
El resto, a ducharse y a pensar en Roland Garros
Mientras Cerúndolo firmaba autógrafos en el court central, el resto de la legión argentina se despachaba con fracasos varios. En el propio Bruselas, Mariano Navone (45°) cayó ante el neerlandés Tallon Griekspoor (60°) por 7-6 (4) y 7-5 en una hora y 48 minutos. Más al este, en el ATP 250 de Almaty, Tomás Etcheverry (28°) perdió en primera ronda con el italiano Mattia Bellucci (68°) por 7-6 (5), 2-6 y 6-4 en más de dos horas y media de guerra. Y en el mismo torneo kazajo, Facundo Díaz Acosta (71°) se despidió a manos del georgiano Nikoloz Basilashvili (128°) por 6-2 y 6-4. Jornada brava, vamos, para los argentinos: más caídas que aciertos y la sensación de que el circuito, esta vez, no perdonó.
Lo que se viene
El viernes, Cerúndolo saldrá a la cancha para enfrentar al francés Clément Chidekh (152°), un surgido de la clasificación que viene de eliminar al británico Jacob Fearnley (87°). Partido a las horas que confirme la organización, pero la cita ya está: el porteño, único sobreviviente en danza, va por más. Y yo, sentado en la tribuna del Kempes (o donde se tercie), cruzando los dedos como siempre.
