Cuatro hermanas, un secreto y el Tokio del 79: la serie de Koreeda que la pasó por alto hasta el propio Netflix
El director japonés Hirokazu Koreeda estiró su mirada íntima al formato serie con "Asura", una historia de siete episodios disponible en la plataforma que se estrenó sin pena ni gloria y que, sin embargo, merece una oportunidad este finde.
Te juro que cuando me topé con "Asura" en el catálogo de Netflix me sentí como cuando en el baile suena ese tema que estaba escondido en el repertorio del cuarteto y que nadie había sacado a la pista: uno lo escucha y se pregunta cómo es posible que no lo hayan puesto antes. El director Hirokazu Koreeda, el mismo de "Nadie sabe" y de esa joyita que es "Una familia de Tokio", se mandó una miniserie de siete capítulos que pasó sin hacer ruido, pero que tiene todo el pulso del viejo Koreeda, ese que se detiene en la cocina, en la mesa, en los silencios entre hermanos, y ahí te cuenta el mundo entero.
La historia arranca en el invierno de 1979, en Tokio, cuando cuatro hermanas se reencuentran después de bastante tiempo sin verse. Tsunako da clases de ikebana, Makiko es ama de casa, Takiko trabaja en una biblioteca y Sakiko se gana el mango como camarera. Cada una lleva su propia vida, sus propias renuncias, y el reencuentro no es casual: Takiko llega con una corazonada que le revuelve el alma. Cree que su viejo, Kotaro, ya entrado en años, tiene una amante y hasta un hijo escondido. Las hermanas se miran, no lo quieren creer, pero igual se ponen de acuerdo en una cosa: ni una palabra delante de la madre, Fuji, que es la que sostiene la casa desde siempre.
El secreto como detonante, no como bomba
Lo que más me gustó, y te lo digo de corazón, es que Koreeda no aprieta el acelerador. El secreto del padre no dinamita la familia de un saque, sino que funciona como un sacudón que va abriendo las grietas que ya estaban ahí, tapadas con la rutina de los años. Cada hermana empieza a asomar lo que venía guardándose: cuentas pendientes, mandatos que cargaron de pibas, lugares que les tocaron en suerte y que nunca eligieron. Ahí está la magia del tipo: te muestra que una revelación no rompe de un plumazo, sino que obliga a cada uno a encontrar dónde pararse en una realidad que ya no puede seguir sosteniéndose igual.
Y esa calma que el japonés tiene para filmar la vida cotidiana acá la aprovecha a full. Los siete episodios le dan aire para trabajar la psicología de cada personaje con tiempos que en el cine se le quedarían cortos. Cada hermana tiene sus escenas propias, su momento para que la veamos de verdad, y el peso dramático se reparte entre las cuatro sin que ninguna quede reducida al rol de acompañante. Eso, para mí, es de lo mejor que tiene la serie: nadie sobra, nadie está de relleno.
“Koreeda no destroza a la familia con la revelación: la deja transpirar, como una camiseta mojada que se va secando de a poco.”Luz Brizuela
Otro punto que quiero remarcar es la mezcla de tonos. El director alterna el drama con momentos de humor leve, de costumbrismo puro, ese recurso que ya se le vio en otras pelis suyas y que acá funciona como contrapeso. Es lo que evita que la historia caiga en el melodrama facilongo y mantiene la proximidad con los personajes. Uno termina queriendo sentarse a tomar un té con cualquiera de las cuatro.
- Si te copa el cine de Hirokazu Koreeda, "Asura" es la puerta de entrada ideal a su universo en formato serie.
- La miniserie está completa en Netflix, con siete episodios que se ven en una o dos sentadas.
- Es una buena opción para este sábado a la noche, cuando uno quiere algo que lo abrace en lugar de atolondrarlo.
- Ideal para ver solo o con alguien con quien te guste conversar después de cada capítulo.
