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Lunes, 5 de octubre de 2026
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De Chabuca Granda al Colón: una noche en la que Flórez cantó como si estuviera en su casa

El tenor peruano volvió al teatro con Mozart, Rossini, Donizetti y Gounod, y se guardó para el final las canciones que escucha desde chico. Cuenta cómo elige el repertorio, qué le dejó la música criolla y por qué sigue cantando con chicos en su país.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · · hace 2 h
De Chabuca Granda al Colón: una noche en la que Flórez cantó como si estuviera en su casa

Yo nací en este mundo, porque mi madre un día, de una mirada me hizo nacer, y yo le di mis ojos porque ella los supiera, porque ella fuera linda y pudiera ver... Arrancó el piano con la primera estrofa de esa zamba que es casi un himno íntimo y el Teatro Colón entero se quedó en silencio, como si el Flaco ya hubiera entrado por la puerta de atrás y se hubiera sentado al lado de cualquiera de nosotros. Pero no, era Juan Diego Flórez, el Flaco de Lima, el pibe que cantaba rock y trova a los quince con una guitarra prestada, volviendo al escenario porteño para recordarnos que un tenor también puede tener esquina y patio.

Ópera primero, canción popular después

La velada del 22 de septiembre tuvo esa lógica que a mí, cada vez que la veo, me reconcilia con los formatos: primero el traje de galera, el repertorio serio, Mozart, Rossini, Donizetti y Gounod respirando a pleno pulmón en el escenario mayor de Buenos Aires. Y después, cuando los aplausos ya eran una pared, el Flaco se sacó los guantes y dejó entrar la guitarra, que es como decir dejó entrar la cocina de su casa. Ahí aparecieron Gardel y Chabuca Granda, los bises que no son bises sino un segundo concierto, el que de verdad cuenta quién sos.

Porque Flórez lo explicó con una sencillez que a veces desarma: las canciones que lleva al escenario las elige a veces por la melodía, a veces por la letra y a veces por el recuerdo que llevan pegado. Hay noches, contó, en que las prueba en el camarín mismo, antes de salir, y ahí, en ese rato de vapor y corbata a medio anudar, decide qué le va a dejar al público como regalo final. No es un capricho, es una forma de ser coherente con la propia historia.

  • Su casa sonaba a música criolla antes de sonar a ópera.
  • A los quince ya tocaba la guitarra y escribía sus propias canciones.
  • Después vinieron el rock y la trova, que escuchaba con devoción de pibe.
  • Recién más tarde apareció la voz lírica como destino, casi por sorpresa.

Lo que la canción le dio a la ópera

Hay algo que el Flaco dijo y que a mí me parece la clave de todo: los años de trabajo con la canción le sirven para abordar los personajes del repertorio grande. La preparación vocal, insistió, no es un fin en sí mismo sino un vehículo para comunicar lo que vive cada personaje, para acercar historias que aunque tengan trescientos años siguen hablando de amores, celos y despedidas que uno reconoce apenas las escucha. Es la misma idea de siempre, pero dicha por un tipo que la vive a diario y que por eso la hace creíble.

“La preparación vocal sirve para comunicar lo que vive cada personaje y acercar al público historias cuyos sentimientos siguen siendo reconocibles aunque hayan sido escritas siglos atrás.”Juan Diego Flórez

Sinfonía por el Perú, la tarea que se trajo de la infancia

Antes de bajarse del Colón, Flórez habló también de Sinfonía por el Perú, el proyecto social con el que trabaja con chicos y jóvenes en su país. Para él, hacer música con ellos no es solo enseñarles a cantar o a tocar un instrumento: es darles herramientas de expresión, de fraseo, de escucha del otro. La enseñanza, dijo, abre posibilidades que exceden lo estrictamente musical, y él lo cuenta como quien devuelve algo de lo que recibió cuando era un adolescente que cantaba trova en Lima y todavía no sospechaba que el Colón iba a terminar esperándolo.

Si me preguntan a mí, lo más lindo de la noche fue ver a un cantante de su talla acordarse de dónde viene mientras le cantaba a Buenos Aires. Por eso, si este sábado andan con ganas de algo que les llene el pecho, busquen un rato para escuchar a Flórez en alguna plataforma, dense el gusto de leer la letra de La flor de la canela mientras suena Chabuca Granda, y recuerden que la mejor música seria es la que todavía puede hacerse un lugar al lado de la zamba de la casa. Recomendación hecha, ahora a prepararse el mate.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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