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Domingo, 11 de octubre de 2026
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De noche, en silencio y con un humano atrás: así ensayan robots humanoides para reponer góndolas en Dinamarca

La cadena minorista más grande del país escandinapo entrena desde junio a máquinas con inteligencia artificial para hacerse cargo de la tarea que más horas les come a los empleados. La meta es operar sin ayuda humana a principios de 2027, siempre de madrugada y con las persianas bajas.

Por Lautaro FaríasTecnología y ciencia · · hace 1 h
De noche, en silencio y con un humano atrás: así ensayan robots humanoides para reponer góndolas en Dinamarca

¿Te imaginas ir al súper a las tres de la mañana y que las góndolas se reordenen solas mientras dormís? Eso, exactamente eso, es lo que están probando en Dinamarca desde junio de 2026, y tiene más vueltas de las que parecen a primera vista.

Reponer estanterías insume entre el 40 y el 50 por ciento de la jornada laboral de los empleados de supermercado. Es la parte más física y repetitiva del día: agacharse, mirar, ubicar, repetir, miles de veces por turno. La cadena minorista más grande de Dinamarca, con más de 2.000 locales repartidos en seis países europeos, decidió atacar ese frente con robots humanoides equipados con inteligencia artificial. Hoy cada movimiento lo guía un operador humano, como si le tomara la mano al androide para que aprenda la chorea.

Por qué de noche y no de día

La ley danesa es clara: un robot no puede trabajar solo si hay clientes dando vueltas. Entonces el único horario legal para soltarle la rienda es cuando la tienda está cerrada al público. De ahí el cronograma: operación autónoma nocturna a principios de 2027, sin público, sin apuro, con todo el pasillo para la máquina.

  • Visión artificial para identificar el producto y el hueco donde va.
  • Aprendizaje automático que mejora con cada sesión de entrenamiento.
  • Actuadores físicos que imitan el movimiento del brazo humano.

Cada sesión de entrenamiento genera datos que afinan al sistema: formas, tamaños, posiciones. Es como enseñarle a un pibe nuevo dónde va cada cosa en el depósito, pero con la diferencia de que el pibe no se cansa y al robot se lo puede clonar en cada sucursal. Eso sí, hoy las máquinas son más lentas que una persona y necesitan a alguien mirándolas todo el tiempo.

Si el ensayo cierra en verde, la cadena evalúa llevarlo a otros locales de su red europea. La idea, más adelante, es ampliar el menú: controlar fechas de vencimiento, detectar huecos en los lineales y corregir artículos mal ubicados. Todo, claro, mientras en el local no haya ni un alma. Dinamarca, con uno de los mercados laborales más ajustados del continente, ve en esta automatización una herramienta contra la escasez de personal y la suba de costos operativos. El ensayo es uno de los más avanzados de Europa en su tipo, y los próximos meses dirán si el modelo se convierte en referencia para el sector o queda en una prueba de laboratorio con muchas luces y poca góndola. Si te sirve, probalo: la próxima vez que entres a un súper a cualquier hora, pensá que del otro lado del pasillo, a la madrugada, alguien con chip y batería está aprendiendo a poner la leche en su lugar.

LF
Lautaro FaríasTecnología y ciencia

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