Dos rutas, un pan y una hamburguesa: cómo se cocina la gloria en Burgerpalusa 2026
Una salteña con doble medallón, provolone, azul y crema de champiñones y una mendocina con cheddar, pimientos y reducción de Malbec se quedaron con los premios principales del festival porteño. Te cuento dónde probarlas y por qué vale la pena.
Imaginate el río de gente que baja del subte y camina por Libertador hasta la entrada del Hipódromo de Palermo. Tribuna Plaza, el escenario elegido para la quinta edición de Burgerpalusa, se llenó de más de diez mil almas durante dos jornadas en las que, según la organización, se vendieron más de veinte mil hamburguesas. Una cifra que dice mucho del momento que vive la cocina callejera argentina y del paladar curioso que se acercó a probar lo mejor del país.
Porque este festival no es una feria más: es una competencia federal que arrancó con más de cien hamburgueserías inscriptas, dejó a 24 en una serie de cinco episodios en YouTube, otorgó ocho lugares por decisión del jurado y completó el resto con una votación en las redes sociales del propio evento. De esa cocina enorme salieron las dos ganadoras, y las dos son un viaje en sí mismas.
La Segunda, desde Salta, se quedó con el voto del jurado
En Burgerteca, en la capital salteña, armaron una hamburguesa que ya se convirtió en objeto de peregrinación para los amantes del smash con onda gourmet. La Segunda lleva doble medallón de carne como base, pero lo que la distingue es la conversación de sabores que se arma arriba: provolone, queso azul, panceta ahumada, cebolla grillada, crema de champiñones y un alioli generoso. Todo eso dentro de un pan clásico que no compite con el relleno, sino que lo sostiene.
Crispy Malbec, desde Mendoza, se llevó el cariño del público
Del otro lado de la cordillera, en Burger Shoppe, pensaron la suya como un brindis con los dedos: doble medallón, cheddar bien fileteado, pimientos asados, cebolla crispy, lactonesa y, el detalle que la hace inconfundible, una reducción de Malbec que le da color oscuro, aroma a frutos rojos y un punto dulzón que se corta con lo crocante de la cebolla. Se sirve en pan slider golden, ese bollito brillante y chico que invita a comer dos sin culpa.
Si estás en Buenos Aires y te dan a elegir, mi recomendación es empezar por Crispy Malbec: el twist del vino en la carne es algo que no se consigue fácil y te cambia la cabeza. Después, si podés, reservá un viaje a Salta y pasá por Burgerteca para entender por qué el jurado, que no come con el corazón sino con la técnica, la puso en lo más alto. Y si no podés moverte, llevá la idea a tu cocina: un buen medallón, dos quesos que se lleven bien, una salsa con personalidad y un pan que no se desarme. Ahí empieza todo.
Te dejo la pregunta que dejó flotando la organización al cierre del festival, y que vale la pena contestar mientras te termina el pan: qué ingredientes priorizás al elegir una hamburguesa? Yo, si me apurás, te digo que priorizo el queso y la salsa, porque la carne casi siempre es buena y lo que define la experiencia es cómo se moja cada bocado. Pero eso es tema para charlarlo en la próxima tribuna.
