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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El chequeo que muchos postergan y que puede cambiarlo todo: por qué hacerse un control médico aunque el cuerpo no avise

La hipertensión, la diabetes o ciertos marcadores en sangre avanzan durante años sin dar señales. Especialistas y sociedades médicas coinciden en que la consulta periódica es la herramienta más eficaz para anticiparse, y la frecuencia cambia según la edad, los antecedentes y las etapas como el embarazo.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 1 h
El chequeo que muchos postergan y que puede cambiarlo todo: por qué hacerse un control médico aunque el cuerpo no avise

En el consultorio de la doctora Alicia Lemos, en el barrio de San Telmo, la sala de espera empieza a llenarse apenas pasadas las nueve de la mañana. Mientras acomoda los turnos, la médica de cabecera me cuenta, casi al pasar, que la mitad de los pacientes que atiende llegan derivados por algún síntoma y la otra mitad, los que ella insiste en ver, son los que se acercan sin sentir absolutamente nada. "Vienen porque un familiar los empujó, o porque la empresa les pidió un certificado, y terminan descubriéndose una presión arterial que no podían sospechar", dice Lemos, y me muestra la planilla del día: tres controles preventivos, dos por dolor de espalda, uno por controles de medicación crónica. La escena, que se repite en cualquier centro de atención primaria del país, ilustra una de las discusiones más sostenidas de la medicina moderna: para qué sirve un chequeo si uno se siente perfectamente bien.

La respuesta es incómoda, pero clara. Sentirse sin molestias no garantiza la ausencia de riesgos. Algunas condiciones, como la hipertensión arterial o ciertos valores alterados en sangre, pueden desarrollarse durante años sin generar señales evidentes. La consulta preventiva existe precisamente para identificar esos factores antes de que deriven en complicaciones que, cuando aparecen, suelen ser más difíciles de revertir.

Qué se revisa y por qué importa cada dato

En una visita preventiva, el equipo de atención primaria registra peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria, además de evaluar ojos, oídos, piel y mucosas. Con esa información, el profesional decide qué estudios corresponden según la edad, el sexo y el historial clínico de cada paciente. Los análisis de laboratorio aportan datos sobre el funcionamiento renal y hepático, los niveles asociados con diabetes y riesgo cardiovascular, la presencia de anemia o procesos inflamatorios, y la indicación varía de persona a persona.

“Los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual. No es lo mismo una persona de veintipocos sin antecedentes que alguien con padres que tuvieron eventos cardíacos antes de los sesenta.”Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah
  • Entre los 20 y los 30 años, una persona sana sin antecedentes puede requerir un chequeo cada uno a tres años.
  • A partir de los 40, las recomendaciones suelen orientarse hacia controles anuales.
  • Entre los 45 y los 75 años se recomienda incorporar la detección de cáncer colorrectal, con colonoscopia cada diez años como una de las alternativas habituales, aunque los antecedentes pueden adelantar ese inicio.
  • Durante el embarazo, las consultas prenatales regulares permiten detectar complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional o problemas de crecimiento fetal.

Los antecedentes familiares pesan, y pesan mucho. Si en la familia directa hubo enfermedades cardíacas, diabetes o determinados tipos de cáncer, es posible que los controles deban comenzar antes o repetirse con mayor frecuencia. Por eso el primer paso de cualquier chequeo serio es, justamente, conversar. Antes de pedir un estudio, el profesional indaga sobre lo que ya pasó en el cuerpo del paciente y en el de sus padres, abuelos y hermanos, y a partir de ahí arma un esquema a medida. En el barrio de Lemos, esa conversación arranca siempre con un café compartido en el consultorio. "A veces lo más importante que hago en el año no es pedir un análisis, es preguntar quién murió de qué en la familia", resume, mientras Carmen, una vecina de Constitución que esperaba su turno, asiente con la cabeza. Carmen vino por un certificado para el gimnasio y terminó agendando un control completo para la semana siguiente. Es, probablemente, el mejor resultado que podía llevarse a casa.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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