Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

El cuerpo no se olvida: lo que la ciencia sabe sobre la memoria del entrenamiento

Un estudio de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign muestra que músculos e hígado conservan señales del ejercicio previo, de modo que quien vuelve a moverse tras una pausa no arranca exactamente de cero. Tampoco alcanza con haber entrenado alguna vez.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 50 min
El cuerpo no se olvida: lo que la ciencia sabe sobre la memoria del entrenamiento

En la plaza del barrio, a las siete de la tarde, todavía se ve a Marta, la de toda la vida, trotando con su remera flúo entre los árboles. Tiene sesenta y dos años y el aire se le corta un poco más que el verano pasado, cuando una fractura en el tobillo la dejó dos meses en reposo. Lo que ella misma repite mientras camuella en la entrada de su casa, en Villa del Parque, es lo que repiten miles de personas que vuelven al gimnasio o a la calle después de una pausa: que arrancan de nuevo, que sienten que perdieron todo. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign acaba de describir algo que, si se lo cuenta con cuidado, cambia la manera en que pensamos esa frase. Los músculos y el hígado guardan memoria del ejercicio aunque se haya dejado de entrenar, y eso explica por qué el punto de regreso no es el mismo que el de quien nunca se movió.

La investigación, publicada en 2025 en American Journal of Physiology-Cell Physiology y firmada por Diego Hernandez-Saavedra y Yi-Heng Huang, trabajó con ratones entrenados durante entre cuatro y ocho semanas, dejados luego sin actividad y finalmente reentrenados. Al comparar su respuesta con la de animales sin experiencia previa, aparecieron diferencias concretas: los ratones con entrenamiento previo desarrollaron fibras musculares más grandes al retomar la actividad y sus músculos aprovecharon mejor la energía disponible frente al esfuerzo. La ventaja metabólica, lo más interesante, persistió incluso durante el período sin ejercicio, lo que sugiere que algunas adaptaciones no se borran con la inactividad.

El hígado también recuerda

En paralelo, un segundo trabajo del mismo grupo, publicado en 2026 en Molecular Metabolism, detectó una mayor presencia de carboxilesterasas hepáticas tanto en ratones como en personas que retomaron el entrenamiento tras una pausa. Estas enzimas se ocupan de descomponer las grasas en sangre para que el músculo pueda usarlas como combustible, lo que mejora la coordinación energética entre ambos órganos al volver a moverse. El hígado, en definitiva, también registra la historia de lo que el cuerpo hizo, y la pone a disposición cuando uno decide volver a la plaza, a la bicicleta o al gym.

  • Fibras musculares que crecen más rápido al retomar la actividad
  • Mayor eficiencia para aprovechar la energía disponible durante el esfuerzo
  • Persistencia de ventajas metabólicas incluso durante la pausa
  • Mayor presencia de enzimas hepáticas que procesan grasas para alimentar al músculo
  • Mejor coordinación entre hígado y músculo al volver a entrenar

Los propios investigadores aclaran que la idea de memoria no es nueva en biología: las neuronas almacenan información a través de sus conexiones y el sistema inmunitario reconoce agentes que ya enfrentó. Lo que su trabajo agrega es que las células musculares, hepáticas, de la piel y del tejido adiposo también parecen guardar registros de experiencias pasadas, aunque todavía no se sabe con precisión cuánto tiempo dura esa información ni cómo se conserva. En criollo, lo que uno hizo con el cuerpo deja una huella celular, y esa huella puede leerse más adelante.

Ahora bien, la pausa sí tiene efectos reales, y conviene no confundir el hallazgo con una promesa de eternidad deportiva. Tras varias semanas sin actividad, disminuyen la capacidad cardiovascular, la fuerza y la respuesta del organismo a la insulina, y eso se siente en la subida por las escaleras o en los primeros veinte minutos de caminata. Por eso, la recomendación central sigue siendo moverse con regularidad, porque la memoria ayuda, pero no reemplaza al entrenamiento cotidiano. Volver siempre es más fácil que empezar de cero, pero más difícil que nunca haberse detenido. A Marta, en Villa del Parque, le faltan todavía dos vueltas a la plaza. Las da más lento que el año pasado, pero las da.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

Te puede interesar