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Sábado, 10 de octubre de 2026
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El empleo formal privado volvió a caer en julio y ya suma 32.290 empresas menos en menos de tres años

Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en julio de 2026 quedaron registradas 480.067 firmas con al menos un empleado, el nivel más bajo desde noviembre de 2023. En lo que va de 2026 se perdieron 948 unidades productivas, en un proceso que especialistas atribuyen a la apertura de importaciones, la caída del salario real y la menor demanda estatal.

Por Nicolás HerediaEconomía · · hace 56 min
El empleo formal privado volvió a caer en julio y ya suma 32.290 empresas menos en menos de tres años

El mercado laboral formal argentino atraviesa un ciclo de destrucción empresaria que no encuentra piso. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio de 2026 había 480.067 empresas registradas con al menos un empleado formal en todo el país, una cifra que constituye el nivel más bajo desde noviembre de 2023, cuando el registro contabilizaba 512.357 firmas. En menos de tres años, la diferencia acumulada alcanza las 32.290 empresas menos, equivalentes a una contracción del 6,3 por ciento sobre el stock inicial.

Dieciocho meses consecutivos en baja

Durante julio se cerraron 948 firmas en términos netos (es decir, descontadas las altas del período) respecto de junio, cuando el universo activo ascendía a 481.015 empresas. Si bien se trató de la variación mensual más pequeña del año, el dato no alcanzó para revertir una tendencia que se sostiene desde febrero de 2025: desde entonces, ningún mes cerró con saldo positivo. La última vez que el total había crecido fue en enero de ese año, cuando se sumaron 1.194 firmas al padrón.

El punto más alto de la serie histórica reciente se registró en enero de 2024, con 514.204 empresas activas. Desde ese techo, el padrón cayó en forma ininterrumpida y acumula una pérdida de 34.137 unidades productivas, lo que arroja un promedio de 1.138 cierres netos por mes. La magnitud del retroceso y su persistencia configuran, según los especialistas consultados, el proceso de poda empresaria más prolongado de los últimos años para el segmento de firmas con personal registrado.

Comercio, industria y agro concentran la sangría

  • Comercio, industria y agro encabezan la caída, con 15.353 bajas acumuladas hasta junio de 2026, según la apertura sectorial más reciente disponible en la SRT.
  • Julio de 2026 cerró con 480.067 empresas activas, 948 menos que en junio y 32.290 por debajo del registro de noviembre de 2023.
  • Desde el pico de enero de 2024, el padrón perdió 34.137 firmas, a un ritmo promedio de 1.138 unidades productivas por mes.
  • Febrero de 2025 fue el último mes con creación neta de empresas; desde entonces se encadenan 18 períodos consecutivos de destrucción de firmas.

La mirada de los especialistas

Para Hernán Bergstein, economista especializado en pequeñas y medianas empresas y docente de la Universidad Nacional de Lanús, la dinámica responde a un combo de factores que golpea con especial dureza a las firmas de menor escala. En primer lugar, mencionó el ingreso de importaciones a bajo costo, que ejerce presión sobre las empresas industriales de menor tamaño al disputarles mercado interno. En segundo término, apuntó contra la caída del poder de compra de los salarios en términos reales (es decir, descontada la inflación), que comprimió el consumo masivo y redujo la demanda que sostienen los pequeños negocios del país.

“Las empresas bajan su producción hasta cerrar porque no tienen demanda.”Hernán Bergstein, economista especializado en pymes y docente de la Universidad Nacional de Lanús

El académico agregó un tercer factor: la menor demanda del Estado como contratante de bienes y servicios, en un contexto de ajuste fiscal que restringió las compras públicas. Además, describió un efecto de propagación entre firmas que amplifica el daño inicial: cuando una empresa vende menos, traslada esa situación a sus proveedores, que a su vez pierden facturación y, en muchos casos, terminan abandonando la actividad. Según su análisis, ese mecanismo de arrastre (la transmisión de la crisis de una firma a su cadena de clientes y proveedores) alcanza a pymes de distintos sectores y a sus empleados, en un proceso que tiende a retroalimentarse.

El cuadro general deja abierta una pregunta que el propio mercado laboral formal todavía no responde: si la desaceleración de los cierres registrada en julio respecto de los meses anteriores marca el inicio de una pausa en la poda empresaria o constituye apenas una estación dentro de un ciclo que, según los datos oficiales de la SRT, todavía no encuentra piso. Los próximos informes de la Superintendencia, con la apertura sectorial actualizada, permitirán confirmar si el retroceso empieza a moderarse o si comercio, industria y agro continúan liderando el ajuste sobre el entramado de firmas con personal registrado en la Argentina.

NH

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