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Lunes, 12 de octubre de 2026
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El joven que guardó un pedazo de sí mismo en una freezer y hoy apuesta a ser padre

Un paciente de 19 años recibió en Edimburgo el primer trasplante de tejido testicular criopreservado del Reino Unido, una intervención experimental que abre una esperanza concreta para quienes pierden la fertilidad después de tratamientos oncológicos agresivos. La técnica ya había dado una señal en Bélgica y ahora se prueba en suelo británico, mientras en Argentina la ley garantiza el acceso a la preservación de gametos y tejidos reproductivos.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 1 h
El joven que guardó un pedazo de sí mismo en una freezer y hoy apuesta a ser padre

Vine a buscar a mi hija al colegio y me quedé charlando con Adriana, la portera de siempre, que me pregunta cada mañana si tengo novedades. Le conté la historia mientras esperábamos que sonara la campana y me miró con los ojos abiertos, como quien no puede creer lo que escucha. Un pibe de diecinueve años, británico, que un día se sentó en un consultorio de Edimburgo y le reimplantaron un pedazo de su propio tejido testicular, guardado durante tres años en un congelador, para ver si su cuerpo puede volver a fabricar espermatozoides después de una quimioterapia que casi le cuesta la fertilidad. Adriana me dijo, casi en un susurro, "mirá vos lo que es la medicina, qué cosa seria", y me quedé pensando que tiene razón, que en la vida cotidiana uno se olvida de que la ciencia trabaja en silencio hasta que de pronto aparece un caso así y te cambia la manera de mirar el futuro.

Una historia que empieza en 2023 y termina en 2026

El joven, cuya identidad se mantiene bajo reserva, había guardado una muestra de tejido testicular en 2023, antes de someterse a un trasplante de médula ósea destinado a tratar un trastorno sanguíneo grave. La quimioterapia de altas dosis que requería ese procedimiento podía dañar de forma irreversible su fertilidad, y los médicos del NHS Lothian, en Escocia, junto con científicos de la Universidad de Edimburgo, le ofrecieron criopreservar parte de su tejido como un seguro a futuro. Tres años después, los análisis confirmaron que su organismo ya no producía espermatozoides, y el equipo decidió reimplantar parte del material conservado en una intervención que se realizó en agosto de 2026 y que constituye la primera de este tipo en el Reino Unido. El procedimiento sigue siendo experimental: los investigadores deberán esperar ocho meses para retirar y estudiar una porción del tejido reimplantado y comprobar si las células madre espermatogoniales, precursoras de los espermatozoides a partir de la pubertad, lograron reactivarse en el ambiente del testículo.

  • La técnica busca reactivar células madre espermatogoniales criopreservadas y reimplantadas en el mismo paciente.
  • El equipo analizará dentro de ocho meses si se produjo espermatogénesis en el tejido reimplantado.
  • En caso de aparecer espermatozoides, deberán confirmar que son aptos para reproducción asistida.
  • El protocolo exige descartar, mediante histología, inmunohistoquímica y marcadores moleculares, que el tejido reimplantado contenga células malignas por el antecedente oncológico.

El responsable del ensayo es Rod Mitchell, profesor de endocrinología del desarrollo de la Universidad de Edimburgo, que aclaró que todavía queda por demostrar que el procedimiento permita obtener espermatozoides y, eventualmente, lograr nacimientos de manera segura y repetible. No es la primera señal que llega desde un laboratorio europeo: un ensayo previo realizado en Bélgica ya había informado que un hombre de 27 años, cuyo tejido testicular había sido congelado cuando tenía diez años, produjo espermatozoides maduros después de que se reimplantaran fragmentos 16 años más tarde. Hasta ahora, sin embargo, no se comunicó una fecundación ni un nacimiento a partir de ese material belga, lo que muestra que estamos ante un camino promisorio pero todavía en construcción.

Cuando le conté a Adriana los detalles del caso, se quedó pensando un rato largo antes de responderme. Me dijo que ella tuvo una hermana que pasó por una quimioterapia hace años y que nunca le hablaron de la posibilidad de guardar tejido, y que le daba rabia pensar que quizá no hizo ninguna pregunta porque nadie se la planteó. Tiene 54 años, vive en el barrio de Belgrano y siempre me cuenta sus cosas mientras acomoda los bancos del patio. Le prometí que iba a escribir la historia para que más gente sepa que estas opciones existen y para que, al menos en Argentina, nadie tenga que enterarse tarde. La Ley 26.862 incorporó al Programa Médico Obligatorio los procedimientos de reproducción asistida y la preservación de gametos o tejidos reproductivos, lo que significa que en nuestro país el sistema de salud debe garantizar el acceso a este tipo de prácticas. Saberlo, en casos como el del joven escocés, no es un dato menor: es la diferencia entre resignarse en silencio y conservar, congelado en un laboratorio, un pedazo de futuro propio.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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