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El puré de calabaza que me enseñó mi abuela: cremoso, con puerro y listo en media hora

Una receta simple, con base de cebolla y puerro, que funciona como entrada en casa o como vianda para llevar al trabajo. La clave está en el rehogado suave y en no pasarse de los 25 minutos de cocción.

Por Mercedes PizarroTurismo y sierras · 28 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Me crié viendo cómo sobre la cocina de leña se cocinaba la calabaza en una olla de hierro, con esa paciencia de pueblo que parece perdida. Ahora, lejos de aquellas tardes, descubrí que esta versión cremosa, con cebolla y puerro, es de las más rendidoras que probé: se hace en una sola olla, no ensucia demasiado y el resultado queda tan suave que se sirve solo, sin necesitar casi nada encima.

Los ingredientes y el punto de partida

La lista es bien de campo: pulpa de calabaza, una cebolla, un puerro, un poco de manteca, aceite suave, sal y pimienta. Para el líquido se puede elegir entre agua y caldo de verduras, y la regla de oro es simple: agregar solo lo necesario para cubrir las verduras, ni un centímetro más. La receta no marca cantidades ni porciones, así que uno va calculando a ojo, como me gusta a mí, probando sobre la marcha.

  • Picar la cebolla y el puerro en juliana fina.
  • Rehogarlos en manteca y aceite suave durante 20 minutos, a fuego bajo y sin que agarren color.
  • Sumar la calabaza cortada en cubos y rehogar tres minutos más.
  • Cubrir con agua o caldo de verduras y cocinar tapado entre 20 y 25 minutos.
  • Procesar con batidora de mano o pasar por puré, salpimentar y terminar con cebollín picado o un hilo de aceite.

El secreto está en el rehogado, no en la cocción

Lo que marca la diferencia es ese primer paso: la cebolla y el puerro deben cocinarse despacio, casi mimarse, durante 20 minutos, hasta que se vuelvan transparentes y dulzones. Si los dejamos dorar, el puré cambia de carácter y aparece un sabor tostado que no va con la calabaza. Después, cuando se suma la pulpa en cubos y se rehoga apenas tres minutos, ya estamos listos para tapar la olla y dejar que el calor haga el resto.

Para comer en casa suelo presentarlo como entrada, acompañando un pescado a la plancha o al horno. Pero también lo preparo en un recipiente con tapa y lo llevo a la oficina: a temperatura ambiente sigue cremoso y se come sin problema. Si uno quiere variantes, la mezcla admite papa para espesar o incluso calabaza previamente asada, y la misma técnica funciona con zanahoria, más puerro o zucchini, así que nunca termina siendo la misma comida.

“El puré de calabaza no necesita adornos rimbombantes: con un poco de cebollín picado o un chorrito de aceite ya está listo para llevar a la mesa.”Mercedes Pizarro, Turismo y sierras
MP
Mercedes PizarroTurismo y sierras

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