Empanadas con acento federal: cinco locales porteños donde la masa y el cuchillo mandan
Recetas traídas del norte y del oeste que sobreviven en San Telmo y Recoleta, sostenidas por clientes que las puntúan con casi cinco estrellas y precios que rondan los 3.200 a 4.000 pesos por unidad.
El río de la gente que entra y sale de los locales de empanadas en San Telmo y Recoleta no se detiene nunca, y tiene una explicación que va mucho más allá de la fama porteña: en esas veredas funciona un verdadero mapa del interior argentino, con recetas que llegaron desde Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan y se sostuvieron en el tiempo casi sin cambios. Masa casera, carne cortada a cuchillo y rellenos que respetan el origen son la marca registrada de un circuito que las plataformas digitales ubican entre los más valorados de la ciudad, con puntajes que van de 4,4 a 4,7 sobre 5 y más de mil quinientas opiniones en cada caso.
El Gauchito, la riojana frita que es una institución
En pleno San Telmo, El Gauchito se ganó un lugar propio con su empanada riojana frita, una preparación que lleva carne de roast beef cortada a cuchillo, dos kilos de cebolla por cada kilo de carne, papas, verdeo, huevo y aceitunas. El local acumula 4,7 estrellas y más de 1.700 reseñas en Google, y la unidad sale 4.000 pesos. Para comerla bien, conviene pedirla apenas dorada y sentarse en la barra, donde el ruido de la fritura se mezcla con la charla de los habitués.
Si andás por la zona y te queda a mano, El Gauchito queda sobre la calle Defensa, a pocos metros de la plaza Dorrego, y abre desde temprano: arrancan al mediodía y siguen hasta la madrugada, un horario pensado para el turista y para el vecino que sale del teatro.
Peña La Morena: Salta a dos cuadras del cementerio
Sobre la calle Austria, en Recoleta, Peña La Morena abrió en 2018 con una propuesta salteña que no se limita a la empanada: la masa es casera, la carne se corta a cuchillo y el salón imita una pulpería, con paredes de adobe reconstituido y música en vivo casi todas las noches. También sirven humita en chala, locro y guiso de lentejas, un menú que permite comer de olla incluso en pleno enero porteño. La casa tiene 4,6 estrellas y cerca de 3.800 reseñas, y la empanada sale 3.200 pesos, el precio más accesible del recorrido.
La Cocina y El Sanjuanino, dos clásicos con historia propia
La Cocina, también en Recoleta, trabaja con la misma receta desde 1977 y es parada obligatoria para quien busque la empanada catamarqueña: el relleno se saltea con caldo vacuno y lleva papa, verdeo y huevo; no usan grasa en la masa, lo que las hace más livianas que otras versiones fritas. Entre las variedades más pedidas están la de carne, la de pollo y la llamada Pikachu, con cebolla caramelizada, dos quesos y picantes bolivianos. Tiene 4,6 estrellas y más de 2.100 reseñas, y la unidad cuesta 4.000 pesos.
El Sanjuanino, en cambio, es un sobreviviente de otra época: abrió en 1960 sobre Sánchez de Bustamante y desde 1977 funciona en su local de la calle Posadas, a metros de Callao. Las empanadas de carne, jamón y queso o pollo salen fritas o al horno, y trabajan con el mismo proveedor de carne desde hace cuatro décadas. Acumula 4,4 estrellas con más de 4.800 reseñas, el número más alto de la lista.
El Hornero y la opción del mercado
Dentro del Mercado de San Telmo, El Hornero ocupa un puesto que combina empanadas fritas y al horno con platos de olla. Se destacan la de carne cortada a cuchillo, la salteña y la de mondongo, una preparación que conviene pedir en invierno. Tiene 4,5 estrellas y alrededor de 1.500 reseñas, y es una buena parada para combinar la visita al mercado con una merienda fuerte.
- El Gauchito (San Telmo, Defensa al 800): empanada riojana frita, 4.000 pesos la unidad.
- Peña La Morena (Recoleta, calle Austria): empanada salteña de masa casera, 3.200 pesos la unidad.
- La Cocina (Recoleta): empanada catamarqueña desde 1977, con la variedad Pikachu, 4.000 pesos la unidad.
- El Hornero (Mercado de San Telmo): empanadas fritas y al horno, más mondongo y platos de olla.
- El Sanjuanino (Recoleta, Posadas al 1500): clásico desde 1960, con más de 4.800 reseñas.
Las cifras que manejan las plataformas digitales coinciden en algo: los clientes valoran la autenticidad, premian la masa casera y castigan cualquier intento de reemplazo industrial. En un mapa gastronómico porteño cada vez más dominado por cadenas y franquicias, estos locales sobreviven gracias a una clientela que viaja a la Salta, a la Rioja o a Catamarca a través del primer mordisco, y vuelve.
Te dejo la invitación de siempre: si conocés algún otro local que merezca estar en este mapa, contame cuál y por qué en los comentarios. Mientras tanto, ya tenés cinco direcciones confirmadas para armar una vuelta por las empanadas del interior sin salir de Buenos Aires.
