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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Espírito Santo, el rincón brasileño que se come entre playas y sierras

A una hora de vuelo desde Río de Janeiro se esconde un estado que combina mar calmo, piedra que cambia de color y una cocina con identidad propia. Te cuento por qué vale la pena sumarlo a la próxima escapada.

Por Mercedes PizarroTurismo y sierras · · hace 1 h
Espírito Santo, el rincón brasileño que se come entre playas y sierras

Me imagino la escena: el auto se interna por una ruta flanqueada de selva, el aire empieza a oler a café recién tostado y, de golpe, asoma una mole de roca verde azulada que parece pintada a mano. Así empieza el día en las sierras de Espírito Santo, ese tramo de Brasil que muchos viajeros saltean sin saber lo que se pierden. Y lo que se pierden es bastante: mar tranquilo al este, montaña viva al oeste y una gastronomía que se planta con nombre propio en la mesa.

De la costa al interior: dos mundos a una hora

Espírito Santo se acomoda en el Sudeste brasileño, entre Bahía, Minas Gerais y Río de Janeiro, con capital en Vitória y buena parte de la oferta de playas concentrada en la vecina Vila Velha. Las costas son amplias, de arena clara y oleaje moderado, muy distintas al tumulto carioca: acá la familia se instala con reposera y pasa el día sin pelear por el espacio.

A poco más de una hora hacia el oeste, el paisaje gira de golpe. El termómetro baja, el verde se espesa y aparece ella, la protagonista indiscutida: la Pedra Azul, una formación rocosa que cambia de color según la luz del sol. De mañana un verde musgo, al mediodía un azul profundo y al atardecer un naranja que parece incendiado. Es un fenómeno óptico, pura física y algo de magia, y por eso cada visita termina siendo una foto distinta.

Agroturismo, café de especialidad y sabores con acento local

La región serrana no se visita solo para mirar la piedra. Hay lavandarios con cascadas, haciendas cafetaleras que abren sus puertas para mostrar el camino del grano de la planta a la taza, y productores chicos que venden quesos, embutidos artesanales y palmitos recién cosechados. El circuito de agroturismo está tan aceitado que se puede ir sin reserva, aunque yo recomendaría reservar al menos una degustación para no perderse las mejores etiquetas de café de especialidad que se producen a unas decenas de kilómetros de la ruta principal.

  • Moqueca capixaba: el plato emblema, a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas, cocinado en cazuela de barro y sin aceite de palma ni leche de coco, lo que la vuelve más ligera que su prima bahiana.
  • Café de las haciendas serranas: de aromas intensos y trazabilidad clara, ideal para llevar unos paquetes de regalo.
  • Palmitos frescos y embutidos artesanales: compras directas al productor en los pueblos cercanos a la Pedra Azul.
“Es una preparación ligera y saludable, a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro.”Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico de Espírito Santo

Cómo llegar desde la Argentina, sin vueltas

El camino más corto es aéreo: vuelo hasta Río de Janeiro o San Pablo y conexión al aeropuerto de Vitória. Desde Río el tramo final lleva apenas unos 45 minutos, un vuelo tan corto que alcanza con un café y la revista de a bordo. Desde San Pablo se estira poco más de una hora. Para los amantes de la ruta, manejar desde Río implica unas ocho horas por la costa: un viaje largo pero recompensa-do, con paradas para un baño en el camino.

Si te tienta un destino brasileño que no sea el clásico trillío, Espírito Santo tiene todo para tentar: mar calmo para descansar, sierras para caminar, y una mesa que se planta con personalidad propia. Dale una oportunidad, armá el itinerario y, cuando vuelvas, contame qué parte te conquistó. Te leo en los comentarios.

MP
Mercedes PizarroTurismo y sierras

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