Gears of War: E-Day ya se puede jugar antes que nadie y te cuento por qué Marcus y Dom vuelven al inicio de todo
La precuela de la saga de Xbox abrió su acceso anticipado para la edición deluxe y propone recorrer las primeras horas de la invasión Locust en Sera, con un escuadrón todavía incompleto y varios guiños a la trilogía original.
Che, arrancamos con una que me suena a himno: "yo no lloro, pero algo se muere adentro". Y algo se muere adentro de cada fan de los Gears cada vez que vuelve a la saga como si fuera la primera vez. Eso me pasó cuando me senté frente a la pantalla para probar el acceso anticipado de Gears of War: E-Day, la precuela que la gente de The Coalition ya liberó para quienes compraron la edición deluxe, y te puedo asegurar que la espera valió la pena como vale la pena un show de La Mona cuando suena "Beso a beso".
La historia nos lleva de vuelta al Día de la Emergencia, ese momento bisagra en el que los Locust salieron de debajo de la tierra y se llevaron puesta la vida en el planeta Sera. Ojo, no es una remake ni un refrito: la campaña propone recorrer el comienzo de la invasión con un grupo que no es el que muchos recordamos de la trilogía original. Marcus Fenix, el Fénix que todos llevamos tatuado en el alma gamer, y Dominic Santiago, el Dom de las mil historias, comparten escuadra con Mags y Reyes. Nada más. La formación es más chica, más cruda, más de soldados que todavía no saben bien en qué se metieron.
Damián y Cole todavía no están, pero dejan su huella
Acá viene uno de los datos que más me hizo levantar una ceja y después la otra: ni Damon Baird ni Augustus Cole forman parte del escuadrón en esta etapa. Y no es un capricho del guionista, eh. La línea de tiempo va quince años antes de lo que contó el primer Gears of War, así que su ingreso al famoso Escuadrón Delta todavía queda lejos. El Cole del thrashball y el Baird ingeniero son, por ahora, dos historias que van por separado y que todavía no se cruzaron en el campo de batalla.
Ahora, si sos de los que se acuerda de cada detalle, te tengo que contar que la precuela no se olvida de Cole. Mientras Marcus y Dom están en un bar al arranque de la campaña, suena por el televisor una entrevista al jugador de los Hanover Cougars, ya metido de lleno en su carrera deportiva. Más adelante, el hilo se estira: Dom le hace una apuesta en su contra y de ahí sale la famosa deuda de los veinte billetes, esa misma que termina de cerrarse nada menos que en Gears of War 3. Un mimo para el que viene siguiendo la saga desde la primera Xbox 360, te lo digo de corazón.
Lo de Baird también me llegó. Para él, el Día de la Emergencia fue un antes y un después en lo más personal: sus viejos mueren durante el ataque inicial de los Locust, y ese mismo día, con el corazón roto y el uniforme puesto, se suma al ejército. Un mes más tarde se topa con Cole, mucho antes de que los dos terminen formando parte del grupo de Marcus y Dom en la trilogía. Son dos pibes marcados por la guerra, cada uno a su manera, y E-Day se encarga de mostrarnos de dónde salieron esos hombres que después conocimos con la motosierra a full.
Al final del día, la elección de los protagonistas tiene todo el sentido del mundo: es el momento en el que la franquicia muestra las piezas antes de que estén en su lugar. Es como cuando en un baile el cantante llama a subir al escenario al pibe que recién arranca y todavía no es la figura consagrada que va a terminar siendo. Por eso, antes de que te zambullas en la invasión, te tiro la pregunta al aire y te la dejo picando, como una pelota en el área chica: ¿a qué personaje de la saga te gustaría conocer más en esta etapa previa a todo? Yo, si me obligás a elegir, me quedo con Cole, que de promesa del thrashball a soldado tiene una curva que merece su propia película.
Y ya que estamos, te dejo la recomendación del sábado, como buen clásico de estas notas: si te copo la idea de revivir el inicio de la saga, metete en la edición deluxe y arrancá por la barra con Marcus y Dom. Después me contás qué te pareció. Nos vemos en el próximo baile.
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