La locura más grande que escuché esta semana la dijo un pibe de Bahamas en la NBA
Edgecombe, escolta de Philadelphia, dijo en vivo que prefiere clasificar a su país a los Juegos Olímpicos antes que levantar el anillo. Es zurdo del alma y, por lo que se vio, no lo mueve la billetera, lo mueve la bandera.
A veces una frase te deja pegado al piso. Esta semana me pasó con VJ Edgecombe, el pibe que la rompe en Philadelphia 76ers, que soltó en vivo que prefiere meter a Bahamas en unos Juegos Olímpicos antes que dar la vuelta olímpica en la NBA. A los 21, con todo por delante, eligió la camiseta antes que el anillo. Hay que tener cuero (mucha decisión, en buen cordobés) para decirlo en cámara, delante de un compañero y con los flashes encima.
Una isla chica, un sueño enorme
Edgecombe nació en Bimini, donde sobran los kayaks y faltan las canchas techadas. Cuando explica el porqué de su declaración, no habla de él: habla de los pibes que vienen atrás. La idea es simple y enorme al mismo tiempo: que un chico de Bahamas vea a uno de los suyos en la máxima cita del básquet y diga "yo también puedo". El país tiene cerca de 400.000 habitantes, así que la vara está altísima.
“Para Estados Unidos ustedes ganan todo el tiempo, pero para mi país esto sería una de las mejores cosas del mundo.”VJ Edgecombe
Los que siguen el circuito FIBA saben que Bahamas ya rozó la gloria. En el camino a París 2024 ganó todo el preclasificatorio que se disputó en Argentina y llegó a la final del clasificatorio en Valencia, donde cayó 86-78 con España. En ese plantel estaba Edgecombe, con 18 años y la cara de no creer lo que estaba viviendo.
- Edgecombe fue elegido tercero en el Draft 2025 y terminó finalista al premio al Novato del Año.
- Philadelphia arma una temporada con expectativas reales de pelear arriba.
- El objetivo con Bahamas apunta al ciclo clasificatorio hacia los próximos Juegos Olímpicos.
- El escolta llega con mejor físico y un lugar sólido en la rotación de los 76ers.
Lo que más me gusta de esta historia es que pone en perspective el disparate que es medir todo con la misma regla. Hay jugadores que persiguen anillos porque ya ganaron todo lo demás. Hay otros que todavía no tienen ni un trofeo, pero sueñan con abrir un camino que hoy no existe. Edgecombe es de los segundos, y no le importa quedar como un soñador. A veces soñar es la única forma de empezar.
Mientras tanto, Philadelphia vuelve a encender las luces del Wells Fargo Center pensando en grande. Si todo sale como planean, el próximo rival de los 76ers será el primer examen para ver si Edgecombe puede llevar la misma sonrisa a la tribuna y a su selección. La cita es la próxima semana, con horario a confirmar una vez que se publique el fixture oficial.
