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La mitad de los cuentapropistas informales cobró hasta $400.000 en el primer trimestre y la brecha con los registrados se duplicó

Un informe del Instituto Universitario CIAS precisa que los trabajadores por cuenta propia sin registro obtuvieron un ingreso medio de $541.000 mensuales, mientras que los formales casi triplicaron esa cifra. El comercio, la construcción y los servicios personales concentran la mayor parte de esas ocupaciones, según la Encuesta Permanente de Hogares.

Por Nicolás HerediaEconomía · 26 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina había difundido en las últimas horas una suba de la pobreza, y ahora el Instituto Universitario CIAS aporta otra fotografía sobre el mercado de trabajo: los cuentapropistas que operan sin registro formal percibieron, en el primer trimestre de 2026, un ingreso promedio de 541.000 pesos mensuales, una cifra que se reduce a 400.000 cuando se observa la mediana (es decir, el valor que divide al grupo en dos mitades iguales, de modo que la mitad cobró hasta ese monto y la otra mitad percibió sumas mayores).

La distancia con los trabajadores por cuenta propia que sí están registrados resulta considerable: estos últimos declararon un promedio de 1.391.000 pesos mensuales, más del doble. En términos generales, la mediana de ingresos de la población ocupada se ubicó en 1.104.000 pesos, lo que confirma que el trabajo independiente sin aportes ni cobertura se sostiene como uno de los segmentos más castigados del mercado laboral argentino.

Menos horas y menor pago por hora trabajada

El reporte del CIAS, elaborado a partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, advierte además que esa brecha se replica cuando se mide el ingreso horario. Los independientes informales cobraron, en promedio, 4.435 pesos por hora, frente a 9.154 pesos entre los formales, es decir, poco menos de la mitad. En paralelo, los primeros dedicaron a su actividad alrededor de 30,5 horas semanales, unas 7,5 horas menos que los registrados, que promediaron las 38 horas.

El cuadro se completa con dos indicadores sobre la precariedad de esos ingresos. El 29 por ciento de los cuentapropistas sin registro manifestó haber trabajado menos horas de las que deseaba en el período relevado, y el 55 por ciento obtuvo ingresos inferiores al valor de una canasta básica para un adulto, el umbral que define la línea de indigencia. El relevamiento detalla que el 76 por ciento de estos trabajadores no tiene un local y que el 22 por ciento carece, además, de máquinas y de un vehículo para desarrollar su tarea.

  • Comercio: 635.000 personas, el 30 por ciento del total. Incluye almacenes, kioscos, puestos de feria y ventas por internet.
  • Construcción de pequeña escala: 402.000 personas, el 19 por ciento. Reúne arreglos, refacciones y changas en viviendas.
  • Servicios personales: 354.000 trabajadores, el 17 por ciento. Comprende peluquería, jardinería, estética y cuidado de personas.
  • Otras ramas: reparaciones del hogar, producción artesanal, transporte de pasajeros y preparación de comida, que en conjunto aportan el porcentaje restante.

Un crecimiento ligado a la necesidad de generar ingresos

Para Santiago Poy, vicerrector del CIAS, esa inserción laboral responde a lo que denominó un "cuentapropismo de necesidad", asociado a la búsqueda de ingresos ante la falta de empleo asalariado registrado. La caracterización coincide con los datos oficiales: en el segundo trimestre de 2026, el trabajo independiente en su conjunto alcanzó al 25,5 por ciento de los ocupados, 1,8 puntos porcentuales más que en igual período del año anterior, lo que equivale a unas 307.000 personas adicionales en esa modalidad.

“Estamos frente a un cuentapropismo de necesidad, asociado a la búsqueda de ingresos frente a la falta de un empleo asalariado formal.”Santiago Poy, vicerrector del Instituto Universitario CIAS

En términos dinámicos, el INDEC confirmó que la desocupación se mantuvo baja y que el grueso de los nuevos ocupados se radicó en la cuenta propia sin aportes, un patrón que se repite desde la pospandemia y que ayuda a explicar por qué la mediana de ingresos de este segmento creció menos que la inflación del período. Queda por delante una confirmación: si esa tendencia se sostendrá durante el segundo semestre, cuando el organismo difunda los datos del tercer trimestre de 2026 y se pueda medir el impacto de la nueva ronda de actualizaciones salariales y de la estacionalidad propia de fin de año.

NH

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