La pantalla lo recuerda: Lucas Vignale volvió a brillar en el Cacodelphia y su familia se llevó un abrazo en forma de placa
La cuarta edición del FIC.UBA reunió cortometrajes, videoclips y recuerdos del director y guionista que murió a los 28 años en el accidente aéreo de Río de Janeiro. Toto Ferro contó cómo nacieron los rodajes y Jorge Vignale, tío del realizador, recibió el reconocimiento en una sala llena de amigos y colegas.
Uno se va enterando de las tristezas más injustas de a poco, masticándolas con los años, y a mí me tocó conocer la historia de Lucas Vignale hace muy poco, cuando todavía me cuesta creer que un pibe de veintiocho años pueda dejar una huella tan larga en el cine y en la música. La noticia me llegó como llegan las que duelen: por un amigo que me mandó un link y me dijo "mirá esto, le pegó un vuelco a la semana". Y vaya si le pegó. El lunes 5 de octubre el Cine Arte Cacodelphia de Buenos Aires se llenó de gente que quiso despedirlo en vida, quiero decir, quiso verlo vivir otra vez a través de su obra, en una función organizada por la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires, el FIC.UBA.
Una noche, seis películas y muchas manos juntas
La pantalla del Cacodelphia pasó seis títulos, que son los seis que dejaron a Lucas Vignale como director y guionista, y también como parte de un equipo que siempre trabajó en banda. Abrieron la lista La Pasión, de 2024; Diablo Suelto, de 2025; Mi gran noche, de 2026; Ilusión Supersport, de 2025; La vuelta de Gaspi, de 2025, y Camino a la velada, de 2025. Los dos últimos los codirigió con Gaspar Prim Díaz, conocido en el ambiente como Gaspi, que tampoco sobrevivió al accidente aéreo del 14 de junio en Río de Janeiro. Esa sala, con las butacas de cuero gastado y la pantalla enorme, fue el lugar justo para juntarlos a los dos de nuevo, aunque sea en fotograma.
A mí lo que más me gusta de estas funciones es que no son sólo proyección: son reconstrucción de un modo de hacer. Y eso se notó cuando Lorenzo "Toto" Ferro tomó la palabra para contar de dónde salieron las ideas. Ferro, que fue parte del elenco y de los rodajes, se sentó en la sala y se arrancó con dos historias que parecen chistes pero no lo son. La primera es la de La Pasión, que arrancó con una foto: Lucas venía viajando por ruta, vio en algún lado una imagen del Cristo Redentor, paró el auto y la sacó con el celular. Esa imagen se plantó en su cabeza y terminó siendo el motor del primer cortometraje que hicieron juntos, una de esas decisiones que nacen de un impulso y terminan cambiando una carrera entera.
“Para Mi gran noche, en cambio, la dupla se sentó dos meses a escribir. Cuando arrancó la filmación, el protagonista no se presentó y el proyecto volvió a resolverse mediante la improvisación. Lo lindo de esos primeros trabajos era que todo estaba atravesado por la espontaneidad.”Lorenzo "Toto" Ferro, actor y colaborador
- El montajista Andrés Medina y el sonidista Martín García Blaya, que trabajaron codo a codo con Vignale y con Gaspi, acompañaron a Ferro en la charla y compartieron sus recuerdos.
- La dupla siguió creciendo hasta convertirse en sociedad creativa: juntos escribieron y dirigieron El tren fluvial, su primer largometraje, que tuvo su première mundial en la Berlinale 2026 dentro de la sección Perspectivas.
- Vignale también dejó una marca en la música: dirigió videoclips para Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, J Balvin, Nathy Peluso, Trueno y Wos, un listado que da cuenta de la confianza que le tenían los artistas más pesados de la escena.
- El festival entregó una placa conmemorativa a Jorge Vignale, tío del realizador, que durante la ceremonia destacó la dedicación de su sobrino y el peso que le daba a cada proyecto, por chico que fuera.
Un reconocimiento con la voz de los que saben
El momento más emotivo de la noche llegó cuando Marcelo Altmark, director artístico del FIC.UBA, subió a entregar la distinción y dejó en claro por qué el festival había decidido hacer esta función especial. Explicó que la idea era doble: por un lado, reconocer el talento de un realizador que se había ganado un lugar propio en muy poco tiempo; por el otro, acercar sus películas a las nuevas camadas de cineastas que están empezando a filmar y necesitan modelos cercanos, concretos, posibles. Jorge Vignale, el tío, recibió la placa con esa mezcla de orgullo y de ausencia que se les nota a los familiares en estos actos, y dijo unas palabras sobre la dedicación de su sobrino, ese rasgo que los más cercanos siempre resaltan: la de un pibe que se tomaba cada proyecto como si fuera el único.
Yo me fui del Cacodelphia con esa sensación que te queda cuando ves una función así, que es la de que el cine argentino tiene memoria y, sobre todo, tiene gente que se ocupa de mantenerla viva. Lucas Vignale tenía 28 años y ya había pasado por la Berlinale, ya había filmado a Bizarrap y a Duki, ya había escrito durante meses con un amigo que también se le fue en el mismo accidente. Eso no se improvisa, y por eso el FIC.UBA acertó al armarle esta noche. Si este sábado alguien me pide una recomendación, se la doy sin dudar: busquen en la cartelera o en las plataformas los seis títulos que se proyectaron, vean La Pasión por donde arrancó todo y después síganle el rastro a El tren fluvial, que ya pasó por una de las secciones más codiciadas del mundo. Una buena manera de conocer a un director que se fue demasiado pronto, pero que dejó material como para que sigamos hablando de él durante mucho tiempo.
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