"Los demonios" vuelve completa: la joyita maldita de Ken Russell llega a las salas en todo su esplendor restaurado
Después de más de cinco décadas de versiones recortadas, la película de Ken Russell con Vanessa Redgrave y Oliver Reed se proyecta en España en la versión íntegra de 114 minutos que el director soñó y recién ahora se puede ver tal como la imaginó.
Sabía quién era Ken Russell de toda la vida, pero jamás había tenido la chance de sentarme frente a "Los demonios" como él la pensó. Te cuento de entrada lo que pasa con esta película: durante más de cincuenta años fue un rompecabezas al que le faltaban piezas, una obra maestra manca a la que la tijera de los censores le amputó escenas que el director consideraba el corazón mismo del relato. Ahora, amigas y amigos, ese corazón vuelve a latir en pantalla grande y en alta definición, restaurada en 4K, y les confieso que es una noticia que a mí, como fanático del viejo Ken, me pone la piel de gallina.
La historia de siempre: el poder contra la carne y la fe
"Los demonios" toma como punto de partida un episodio real del siglo XVII, ocurrido en el convento de las ursulinas de Loudun, Francia. Allí, varias monjas denunciaron estar poseídas por el demonio y señalaron como responsable al sacerdote Urbain Grandier, un tipo con fama de vividor y de lengua filosa. Grandier fue juzgado por brujería y terminó quemado en la hoguera. Aldous Huxley, el mismo que escribió "Un mundo feliz", se obsesionó con el caso y lo llevó a la novela "The Devils of Loudun", que es la base del guion de Russell. El director inglés, célebre por sus excessive y sus músicos desatados como Tchaikovsky en "La música y la noche" o el Beethoven de "Amadeus" (que dirigió Milos Forman pero que Russell quería hacer), encontró en esta historia material puro para su cine: religión, sexo, política y locura, todo revuelto en una caldera barroca.
- Oliver Reed como Urbain Grandier: el actor de "Gladiador" y de "La mujer del Teniente Francés" en uno de sus papeles más arriesgados, con el físico enorme y la mirada torcida de quien sabe que va arder.
- Vanessa Redgrave como la hermana Jeanne de los Ángeles: la enorme actriz inglesa componiendo a la monja que dice estar poseída yterminaenvuelta en un aquelarre que es de lo más provocador que se haya filmado.
- Dudley Sutton, Max Adrian y Michael Gothard completan un reparto que es un regalo para los ojos y un banquete para los amantes del cine con mayúsculas.
Los 89 segundos malditos que arruinaron la película
Ahora bien, lo jugoso del asunto es cómo llegamos hasta acá. Te lo cuento tal cual lo relata el crítico cinematográfico británico Mark Kermode, que conoció personalmente a Russell y se empecinó en devolverle la película al director. Durante décadas circularon dos versiones recortadas: la británica, de 111 minutos, y la estadounidense, de 108. Para conseguir el certificado de exhibición en ambos países, hubo que eliminar secuencias que Russell y su editor Michael Bradsell consideraban insoslayables. Curas sodomitas, posesiones explícitas, cuerpos entregados al diablo y, sobre todo, el tramo final con la hermana Jeanne crucificada y flagelada por sus propias compañeras, esa-orgía-que-terminó-en-el-corazón-del-relato.
“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode
¿Y dónde estaban los segundos faltantes? Kermode los rastreó durante años con ayuda de la filial británica de Warner Bros. y de archivistas independientes, hasta dar con un rollo catalogado con el anodino nombre de "C Cut 89": los 89 segundos exactos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme. Con ese material, Russell pudo armar su versión definitiva de 114 minutos, que llegó a proyectarse una sola vez en el BFI Southbank de Londres. Ahora, gracias a una restauración en 4K, esa versión es la que por fin llega a las salas españolas desde el 16 de octubre, completa y tal como su director quería que se viera.
La Iglesia, los municipios y los años de prohibición
No confundamos: "Los demonios" no fue solo víctima de la tijera, fue una película maldita. En los años setenta, diecisiete municipios de Gran Bretaña la prohibieron directamente, y en los que se exhibió lo hizo con la calificación X que equivalía a "no apta para menores de dieciocho años, ni para muchos mayores". Finlandia la tuvo vedada hasta noviembre de 2001. Y el mismísimo Vaticano alzó la voz para condenarla y pedir que se levantaran sus proyecciones en el Festival Internacional de Cine de Venecia. La Iglesia Católica consideraba que la película era una afrenta a la fe y al clero, lo cual, mirado con ojos de hoy, parece casi un elogio de la libertad de expresión de Russell, que era ateo confeso y jugador compulsivo.
La única película política de Ken Russell
Lo que más me conmueve de "Los demonios", y se los digo después de ponerme al día con todo lo que se escribió sobre esta restauración, es lo que el propio Russell declaró sobre la obra. Para el director inglés, fallecido en 2011, no se trataba de un ejercicio de provocación gratuita ni de un festín de imágenes escandalosas. La película era, según sus propias palabras, su único filme político: una denuncia del lavado de cerebro, de cómo el poder del Estado y de la Iglesia se alian para aplastar al individuo, especialmente si ese individuo es libre, lujurioso y díscolo como el pobre Grandier. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo Russell. Y viéndola en su versión completa uno entiende que tenía razón: hay escenas que ahora recuperan todo su filo, toda su carga ominosa.
Mi recomendación para el sábado a la noche
Queridos lectores y queridas lectoras, si están en Buenos Aires o en cualquier ciudad argentina y este estreno español les hace ruido, no duden: busquen la versión íntegra de "The Devils" (su título en inglés) y dénse el gusto. Es cine del que ya casi no se hace, cine de autor con todo el presupuesto de un estudio grande, actuaciones de fuego, una dirección artística que parece desatado y una banda sonora que incluye a Krzysztof Penderecki sacudiéndole el alma a quien se atreva a escucharla. Es una película para ir con alguien que ame el cine y con quien se pueda charlar largo y tendido a la salida, porque "Los demonios" no termina cuando se apagan las luces: sigue ardiendo, como su protagonista, en la memoria. Luz Brizuela, Cuarteto y espectáculos, los deja con la música del viejo Ken y los cita el sábado a la noche para el próximo bailongo. ¡Hasta la próxima!
