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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Los primeros noventa días con antipsicóticos: la ventana clave donde se juega el riesgo de diabetes

Un estudio británico con casi 97.000 pacientes demostró que el azúcar en sangre y el peso se disparan en los tres meses iniciales del tratamiento y vuelve a poner en agenda los controles metabólicos obligatorios antes de empezar a medicar.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 1 h
Los primeros noventa días con antipsicóticos: la ventana clave donde se juega el riesgo de diabetes

Lo que me contaba Marta mientras tomábamos mate en la vereda de su casa en Villa del Parque me quedó dando vueltas varios días. Su hijo de veintiocho años arrancó hace poco un tratamiento con un antipsicótico de segunda generación y ella, que es de las que se preocupa y pregunta, le venía pidiendo al psiquiatra que le controlara la glucemia. Yo le dije que sí, que tenía sentido, pero la verdad es que hasta que no leí este trabajo publicado hace unos días en The Lancet Psychiatry no terminé de entender por qué esa intuición de vecina era tan acertada, ni por qué los primeros tres meses pesan tanto en la historia clínica de cualquier paciente que empieza con estos fármacos.

Qué midió el estudio y qué encontró

El equipo de University College London, encabezado por el investigador Juan Carlos Bazo-Alvarez, revisó las historias clínicas de casi 97.000 adultos ingleses que comenzaron a tomar antipsicóticos de segunda generación entre 2000 y 2023. La pregunta era concreta: cómo evolucionaban el azúcar en sangre y el peso corporal antes de la medicación y después, y en qué momento se producían los cambios más bruscos.

  • En los primeros 90 días de tratamiento, el azúcar en sangre subió cerca de 14 veces más rápido que en el período previo.
  • El peso corporal lo hizo unas 9 veces más rápido en ese mismo tramo inicial.
  • La olanzapina fue el fármaco con cambios más marcados: el azúcar creció unas 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido.
  • Las personas que ya tenían prediabetes al iniciar el tratamiento desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, frente al 3% de quienes partían con glucemia normal.
  • Las mujeres mostraron un salto más acelerado: su azúcar subió unas 24 veces más rápido en los primeros noventa días, contra unas 10 veces en los varones.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en mente, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London

Lo que a mí me parece lo más interesante de estos números es que rompen una idea instalada, la de que el riesgo metabólico aparece recién al año o a los dos años de tratamiento, como un daño lento y acumulativo. Lo que muestra este trabajo es que, en realidad, el cuerpo empieza a cambiar muy rápido, en cuestión de semanas, y que el verdadero punto de inflexión está en esa primera curva de noventa días. Después los valores siguen subiendo, pero a un ritmo parecido al de cualquier persona que va sumando años y malos hábitos. Es como si el arranque del tratamiento fuera una especie de shock interno que después se estabiliza, y por eso es la ventana donde más se puede hacer algo.

El propio Bazo-Alvarez lo dice con una claridad que a mí me sirve para explicárselo a Marta: detectar temprano permite ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante. O sea, no se trata sólo de pedir un análisis de sangre, sino de entender que ese primer trimestre es el momento en que la prevención deja de ser un trámite y pasa a ser una herramienta concreta. Y eso vale sobre todo para quienes ya parten con glucemia alterada, que son los que en dos años pueden terminar sumando un diagnóstico de diabetes al que ya cargan.

Cuando volví a la vereda de Marta y le conté los números, me miró con esa mezcla de alivio y enojo que conozco bien en las madres de Parque Chas y de cualquier barrio de esta ciudad. Alivio, porque ahora tiene un argumento firme para pedirle al médico de su hijo que le haga un control metabólico antes de empezar y otro a los dos o tres meses, en lugar de esperar un año. Y enojo, porque sabe, como saben muchas familias, que esos controles no siempre forman parte del protocolo con el que se inician estos tratamientos. Por eso, cada vez que un estudio grande como este aparece en una revista de peso, uno siente que no hace daño volver a decirlo: la medicación salva, pero también deja marcas, y mirar el azúcar y el peso en los primeros noventa días es la forma más concreta de cuidar a quien se está cuidando.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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