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Martes, 29 de septiembre de 2026
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Papa, cuchillo y paciencia: el método para que la ensalada no se vuelva puré

Hay algo de la cocina de las sierras que me reconcilia con los almuerzos largos: el ruido del cuchillo contra la tabla, el vapor que sube de la olla, y esa mezcla tibia que después termina en la heladera. Esta vez me concentré en una preparación que parece sencilla pero que tiene sus secretos: la ensalada de papa, en sus versiones con mayonesa, yogur o vinagreta, según el hambre y la ocasião.

Por Mercedes PizarroTurismo y sierras · · hace 1 h
Papa, cuchillo y paciencia: el método para que la ensalada no se vuelva puré

Les confieso algo: durante años arruiné la ensalada de papa sin entender por qué. Terminaba convertida en una pasta donde los cubos habían dejado de existir, una especie de puré tibio con condimentos. El problema no era la mayonesa ni la marca de las papas, sino dos decisiones muy concretas: pelarlas antes de hervirlas y revolver como si estuviera amansando revoltijos para una milanesa. Cuando entendí eso, todo cambió.

La cocción, ese primer paso que define todo

La clave arranca en la olla. Hay que elegir papas de tamaño parecido, para que el punto llegue parejo, y hervirlas enteras, con piel, en agua con sal. Esa cobertura no es un capricho: limita la absorción de líquido y ayuda a que la papa conserve su estructura. Para saber si están listas se introduce un cuchillo o un palillo: tiene que entrar sin esfuerzo, pero todavía con una leve resistencia. Si se pasa de cocción, el almidón hace de las suyas y la ensalada se desarma en la mezcla.

El aderezo, en tandas y con movimientos suaves

  • Clásica con mayonesa: una base de mayonesa, una cucharadita de mostaza, unas gotas de limón o vinagre y un hilo de aceite de oliva. Si quedó espesa, una cucharada del agua de cocción la vuelve más fluida.
  • Versión con yogur natural: yogur cremoso, mostaza de Dijon, limón y ciboulette picado fino. Ideal para aligerar el plato sin perder untuosidad.
  • Opción con queso crema: queso crema, hierbas a gusto, ajo asado y oliva. Queda con cuerpo y un sabor más redondo.
  • Vinagreta exprés: aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta, con cebolla morada cortada fina y perejil fresco para el final.

Qué agregarle según el lugar que ocupe en la mesa

Si va a funcionar como guarnición, la dupla huevo duro y mayonesa admite perejil, verdeo o ciboulette. Cuando el plan es convertirla en plato principal, entran en escena el atún, más huevo, tomates cherry cortados al medio, aceitunas descarozadas y aranejas. Para una versión más festiva, hay quienes suman salmón, alioli y huevos de codorniz, una combinación que en las Sierras de la Ventana, por ejemplo, funciona muy bien como entrada para una mesa de domingo.

El contraste de texturas y el descanso en la heladera

Lo que rescata a la ensalada de papa del aburrimiento es el crocante. Apio cortado en cubos chicos, pepinillos en vinagre bien picados o rabanitos en rodajas finas le dan ese mordisco que justifica cada bocado. Una vez armada, conviene dejarla descansar en la heladera para que los sabores se integren, y retirarla unos minutos antes de servir para que no esté fría del todo. A la hora de mezclarla con el aderezo, hacerlo cuando las papas están tibias ayuda a que absorban mejor los sabores, y siempre por tandas, con movimientos envolventes, sin revolver con fuerza.

En lo personal, suelo prepararla al mediodía y comerla a la tarde, con el sabor ya asentado. Si están por rutas de las sierras, cerca del kilómetro 21 de la entrada a Villa La Angostura hay un refugio de montaña donde la sirven con queso crema y hierbas, y vale la pena detenerse. Ahora bien, me queda una pregunta dando vueltas y me la traslado a ustedes: qué ingredientes eligen cuando la preparan en casa, y con qué aderezo se quedan, el clásico de mayonesa, el yogur con mostaza o la vinagreta bien ácida.

MP
Mercedes PizarroTurismo y sierras

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