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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Peñarol rompió el hielo con oficio y le aguó la fiesta al campeón en el Malvinas

El Milrayitas le ganó 62 a 57 a Gimnasia de Comodoro, defensor del título, en su debut en la Liga Nacional. Defensa, triples decisivos y el corazón de siempre en el Polideportivo Islas Malvinas.

Por Emiliano OviedoDeportes · · hace 1 h
Peñarol rompió el hielo con oficio y le aguó la fiesta al campeón en el Malvinas

¡Salud, pueblo del básquet! Acá Emiliano Oviedo, pisando el rectángulo sagrado de un Polideportivo Islas Malvinas que otra vez se vistió de fiesta para ver al Peñarol de toda la vida. Sí, el de siempre. El de las cuarenta campañas seguidas en la elite, porque este club no sabe lo que es faltar a la cita grande del básquet argentino. Y vaya si lo celebró: le pintó la cara al campeón, ese Gimnasia de Comodoro que llegó con la chapa bajo el brazo y se fue con las manos vacías.

El 62 a 57 final no le hace justicia a lo que se vio en el parquet. Fue un partido chiquito, de esos que se definen con la yugular y no con el goleo. Recién en el último cuarto, con el score 55 a 49, Andrés Jaime clavó un triple que valió oro: llevaba Peñarol una sequía de triples que ya daba risa, uno solo en diecinueve intentos, hasta que el base dijo basta y la mandó a guardar cuando faltaban cuatro minutos. A esa la llamo yo la del 'bautismo tardío', porque llegó justo para bautizar la victoria.

Los nombres que se llevan el aplauso

  • Agustín Pérez Tapia, la mano caliente: 16 puntos y cuatro rebotes. El de siempre, el que cuando tiene la pelota pesada parece que la transforma en plomo bueno.
  • Andrés Jaime, el dueño del ritmo: 12 puntos y nada menos que ocho asistencias. Un base con patente para manejar los hilos del equipo.
  • Iván Basualdo, el de los libres que matan: dos conversiones desde la línea en el cierre para sellar el 62-57 definitivo. Esos tiros no se enseñan, se llevan en el ADN.

El trámite fue palo a palo hasta el entretiempo. El primer cuarto quedó 17-14 para Peñarol, y en el segundo apareció la visita para pasar al frente, hasta que el equipo de Leandro Ramella, con menos puntos pero más cabeza, recuperó la ventaja y se fue al descanso largo 30-29. Ahí nomás, en el vestuario, se ganó el partido. Porque en el tercero, con un básquet feo y de trinchera, Peñarol metió un parcial de 14-6 que rompió la paridad y dejó la mesa servida para el final.

Lo de Peñarol no fue brillante, fue eficaz (o rendidor, como diría mi vieja). Ganó con la defensa, esa vieja amiga que en Mar del Plata se cultiva con mimo. Y eso, frente a un rival que viene de levantar la copa, tiene un valor doble. Cuando el triple no entraba, el equipo se arremangó, se ensució los guantes y fue a buscar el rebote. Cosa de, dirían los rusos, pero acá lo decimos a la nuestra: fue cosa de aguante, de esos jugadores que transpiran la camiseta.

En el resto de la fecha inaugural, el que se lució fue Argentino de Junín, que en su cancha le ganó 79-68 a Ferro, e Instituto, que arrancó su gira por Corrientes con un sólido 81-73 sobre San Martín, con Xavier Carreras como goleador con 19 puntos. La Gloria muestra los dientes de entrada, ojo con eso.

El próximo capítulo

El Milrayitas vuelve a saltar al Malvinas este lunes, cuando reciba a San Martín de Corrientes desde las 21.30, en lo que será la segunda presentación del año. Ahí los espero, con la misma ilusión de siempre y el mismo rating de tribuna que llevamos puesto desde hace cuatro décadas.

EO

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