Ramón Díaz plantó a Corinthians y sigue esperando el teléfono desde Núñez
El riojano dejó pasar una propuesta concreta del Timao para no atarse y quedar a disposición de un eventual cuarto ciclo en River. Mientras tanto, ningún dirigente se comunicó con él ni con su hijo Emiliano, que también renunció a un cargo en Brasil para acompañar a su padre.
Acá hay que sentarse en la tribuna del Kempes (el viejo, el de cemento, el que todavía te deja la espalda marcada) y mirar la novela con detenimiento. Porque Ramón Díaz, uno de los hombres más identificados con la historia grande de River, eligió quedarse con el teléfono en la mano antes que aceptar un trabajo concreto en Brasil.
El riojano, desvinculado de Inter de Porto Alegre a fines de 2025 después de una racha de resultados que lo dejó afuera de todo, venía masticando bronca en silencio. Esta semana rompió el silencio y confirmó lo que en los pasillos del fútbol se venía murmurando: le bajaron el pulgar a Corinthians de manera consciente.
“Deseché una gran oportunidad en Corinthians esperando una oportunidad en River cuando se dé. A River siempre quiero que le vaya bien.”Ramón Díaz, en Love ST
La lealtad como bandera y un mensaje que duele
La novela tiene un condimento extra, y se llama Emiliano. El hijo del riojano, que viene trabajando como su ladero derecho desde hace años, también tenía todo arreglado para asumir como técnico en el Timao. Lo confirmó él mismo en un mensaje que se hizo viral y que, leído en frío, lastima.
- Ambos rechazaron ofertas laborales reales en Brasil para mantenerse libres.
- Hasta el momento no hubo contacto formal con la dirigencia de River.
- La familia Díaz apuesta a un posible cuarto ciclo del entrenador en Núñez.
- Emiliano acompañó a su padre en su peor momento y eligió no soltarlo ahora.
Un currículum que avala la espera
No es un improvisado el que está esperando. Ramón acumula tres ciclos en el banco del Más Grande, con nueve títulos en el lomo, entre los que se destacan la Copa Libertadores de 1996, la Supercopa Sudamericana de 1997 y cinco certámenes locales. Es, ni más ni menos, el segundo entrenador más ganador de la historia del club, sólo por debajo de alguien al que todavía no le quieren poner nombre en el Monumental.
Después de su salida en 2014, el riojano pasó por el fútbol de Arabia Saudita, Egipto, Paraguay, Emiratos Árabes Unidos y Brasil. Ahí anduvo, con más noches buenas que malas, hasta que la lógica del resultado lo dejó sin club otra vez.
La pregunta que queda picando, mientras el reloj corre, es simple: ¿le van a alcanzar el teléfono antes de que se enfríe la espera? Por ahora, la pelota la tiene la dirigencia de Núñez. El hincha, en tanto, hace cuentas y se ilusiona con un regreso que todavía nadie confirmó de palabra.
El próximo rival de River lo espera el próximo fin de semana, en horario a confirmar, en lo que será una prueba más para un equipo que, de a ratos, parece necesitar un cachetazo de historia. Y la historia, por ahora, tiene dueño y apellido.
