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Se fue el Negro González Oro, el que nos hablaba de lunes a lunes como si estuviéramos en la cocina de su casa

El conductor murió a los 74 años en Punta del Este, donde se había radicado en 2020. Repasamos su trayectoria de 35 años en la radio, los motivos que lo llevaron a cruzar el charco y el recuerdo de una colega que compartió con él una cena poco antes de su fallecimiento.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Yo me fui haciendo grande escuchando la radio de la mañana con el transistor en la mesa, mientras mi vieja servía el mate y yo hacía trampa para no ir a la escuela. Y en esa radio estaba siempre él, el Negro González Oro, con esa voz que parecía la de un tío porteño que te cuenta las cosas mientras le va dando vueltas al café. Por eso, cuando me enteré de que se fue este viernes 25 de septiembre en Punta del Este, a los 74 años, lo primero que sentí no fue una formalidad de periodista, sino esa punzada de cuando se te va alguien que te acompañó sin que se lo pidieras.

Oscar González Oro, conocido por todos simplemente como el Negro, murió en la ciudad uruguaya donde vivía desde 2020, después de 35 años de carrera ininterrumpida en los medios argentinos. La noticia la fui masticando de a poco, porque no quería entrar a cubrirla como si fuera un cable más: a este hombre lo escuché crecer, lo escuché equivocarse, lo escuché reírse con sus oyentes y también lo escuché callarse cuando la noticia era demasiado dura como para adornarla con una palabra de más.

Una mañana entera en El oro y el moro

De todo lo que hizo, lo que más se me queda es El oro y el moro, ese programa que condujo durante 15 años y que fue durante una década líder de la audiencia en la radio AM. Eran tres horas de arranque del día en las que el Negro mezclaba la información con el disparate, la política con el chamuyo, la denuncia con el chiste de su propia cosecha. No era un conductor que miraba el reloj: era uno que miraba a la gente.

  • 35 años de carrera ininterrumpida antes de dejar la conducción diaria.
  • El oro y el moro: 15 años al aire y una década como líder de la audiencia AM.
  • Mudanza a Punta del Este en 2020 y residencia legal en Uruguay.
  • Despedida de la radio el 2 de abril de 2021, con un mensaje final a los oyentes.
  • Participaciones ocasionales en radio, televisión y redes sociales desde Uruguay.

El día que dijo chau desde el otro lado del Río de la Plata

El 2 de abril de 2021, cuando ya estaba instalado en Uruguay, el Negro hizo su última emisión al frente del micrófono y la cerró con una frase que se me grabó a fuego: “Me han hecho muy feliz”. Se lo dijo a los oyentes, a sus compañeros, a la gente que lo había bancado durante décadas. Días antes había confesado que la decisión tenía que ver con algo bien terrenal y bien humano: quería pasar más tiempo con sus hijos, después de años de levantarse de madrugada y de dormir con el celular al lado de la cama por si sonaba la última noticia.

El Negro había dejado su casa de San Isidro, había hecho los trámites para radicarse en Punta del Este y hablaba sin vueltas de los motivos. Mencionaba el arrastre de la cuarentena, la muerte de varios amigos cercanos y el desgaste de escuchar, día tras día, los problemas de una audiencia que lo tomaba como confesor antes que como conductor. Eran razones que cualquiera de nosotros, después de tres décadas madrugando, podría haber firmado con los ojos cerrados.

“Me han hecho muy feliz.”Oscar González Oro, en su última emisión al frente de la radio, el 2 de abril de 2021

El último tramo en Punta del Este

Eso sí: irse de Buenos Aires no fue borrarse del mapa. Desde su casa en Uruguay siguió haciendo entrevistas, tuvo participaciones ocasionales en radio y televisión y mantuvo vivas sus redes sociales, donde compartía recuerdos y reflexiones con la misma cuota de humor ácido de siempre. La mudanza fue un cambio de aire, no una jubilación.

La periodista Denise Pessana, que lo conocía de esa vida social que se armó en Punta del Este, contó que habían compartido una cena apenas un mes antes de su muerte. Lo recordó como un hombre de una cultura enorme, siempre listo para descolgar una anécdota, aunque dijo que lo había visto frágil. Esa imagen me quedó dando vueltas: el Negro, que era puro despliegue, reducido a una fragilidad que sus propios oyentes no llegaron a sospechar.

Lo que nos deja y la pregunta que queda

A esta altura, me animo a decir que la radio argentina de las últimas cuatro décadas se explica, en buena parte, con González Oro adentro. No fue el más académico ni el más solemne, pero fue de los pocos que supieron sostener una mañana entera sin que la audiencia se sintiera sola ni abandonada. Se bancó el rating, la crítica, los cambios de gobierno y hasta el salto al streaming sin perder esa cosa tan difícil de explicar que es el timbre de confianza.

Por eso te lo dejo picando, como en los bailes que me gusta recomendartes para el sábado: este finde, mientras suena el cuarteto en algún patio de Córdoba o en el centro de alguna peña, yo voy a levantar el vaso y a brindar por el Negro. Para mí, y sospecho que para varios de los que están leyendo esto, se fue un pedazo de la rutina de la casa. Y ahora la pregunta cae de maduro: ¿qué recuerdos tenés vos de sus programas, de las mañanas con El oro y el moro, de las veces que lo escuchaste mientras manejabas o tomabas el colectivo? Animate a contestarte en silencio, que de eso también se trata.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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