Seis para Europa, una sola para Cerúndolo: Londres fue una fiesta con acento alemán
Zverev selló el 13-5 contra el Equipo Mundo de Agassi y le devolvió a Yannick Noah el trofeo que se les había escapado en San Francisco. El argentino jugó apenas un partido y lo perdió en el desempate.
Muchachos, escuché la tribuna del Kempes desde acá: cuando el saque entra y la devolución se va a la red, no hay ranking que salve. Europa lo entendió perfecto este domingo en el O2 Arena de Londres y se llevó su sexta Laver Cup por 13-5, con Alexander Zverev como verdugo y con un Equipo Mundo que arrancó con el envión de 2025 pero se quedó sin nafta a tiempo.
Lo del alemán fue quirúrgico: 7-6 (3) y 6-3 sobre Learner Tien para liquidar la serie y dejar sin efecto los cruces que todavía colgaban del fixture, incluyendo el de Carlos Alcaraz con Alex de Miñaur y el del español Rafael Jódar con Taylor Fritz. Punto y aparte.
Cerúndolo, un set y a la calle
Para Francisco Cerúndolo el torneo fue un suspiro. Andre Agassi lo puso en la cancha el viernes y nada más: el argentino arrancó ganando, se plantó 7-5 arriba en el Laver Breaker (el desempate largo, ese que te puede hacer sudar la espalda entera) y terminó mordiendo el polvo ante Casper Ruud por 6-7 (4), 6-4 y 10-8.
El noruego le devolvió la gentileza de 2024 y se quedó con cinco de los últimos seis puntos. Después, silencio: Agassi no volvió a convocarlo. Una sola aparición, bautismo y despedida.
El camino europeo al título
- Día 1: Europa cerró 3-1 arriba, con la derrota inicial de Cerúndolo como único lunar.
- Día 2: el Equipo Mundo pasó al frente con Tien sobre Cobolli y De Miñaur sobre Zverev, hasta que Alcaraz salvó dos puntos de partido ante Fritz y ganó 6-3, 4-6 y 13-11. Después Ruud y Zverev vencieron en dobles a Bublik y Nakashima para dejar el 7-5.
- Día 3: Mensik y Cobolli doblegaron a De Miñaur y Fritz por 7-5 y 6-3 y estiraron la ventaja a 10-5. Zverev liquidó con el 13-5 definitivo.
El sistema de puntos hacía todo calculable pero no aburrió: un punto por victoria el viernes, dos el sábado, tres el domingo. Europa resistió la embestida del sábado y aceleró cuando la chapa valía triple.
Lo de Noah, además, tiene su cuota de revancha: en San Francisco 2025 se les había escapado el trofeo y esta vez lo levantaron con un mensaje claro, el del equipo que sabe pelear finales. Yo lo resumo con un cordobesismo que me sale del alma: acá hubo más huevos que paleta (valentía y juego ofensivo, para los que preguntan).
Próximo rival: el de Europa será defender el trono en 2027. Por ahora, a guardar el trofeo y a desarmar la valija. La Laver ya tiene su dueño de vuelta.
