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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Steven Seagal cambió las cámaras por las patrullas en la frontera de Texas

El actor de acción de los noventa se calzó el uniforme y se metió de lleno en operativos de seguridad en el condado de Hudspeth, con las artes marciales como carta de presentación y un compromiso que las autoridades locales defendieron a rajatabla.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · · hace 2 h
Steven Seagal cambió las cámaras por las patrullas en la frontera de Texas

Una de bala, otra de polvo y otra de frontera, dice el viejo refrain que sigue sonando en los bailes del conurbano cuando la noche se pone intensa. Y la verdad es que la historia que me toca contar hoy tiene un poco de todo eso: balas, polvo y una frontera bien caliente en el sur de Texas. Porque resulta que el tipo que durante los noventa nos hizo vibrar con sus escenas de acción a pura artes marciales, ese mismo que se cargaba al malo de la película con un solo movimiento de muñeca, un buen día levantó el pie del escenario de Hollywood y se fue a patrullar el desierto. Hablo de Steven Seagal, el rubio grandote que todos tenemos en la memoria instalado en el sillón de casa mirando Hard to kill, Out for justice o esa joyita que fue Under siege, y que ahora aparece en el condado de Hudspeth, Texas, haciendo base en controles fronterizos con armas de precisión, siempre bajo la supervisión de los agentes locales. Parece de película, y de las buenas, pero parece que esta vez la historia va en serio.

Un actor con diploma de artes marciales y vocación de servicio

Lo que muchos no tienen presente es que Seagal no llegó a esto de carambola. Desde chico le picó el bichito de las artes marciales, cuando a los cinco años lo llevaron a ver una exhibición y se quedó embobado mirando a los sensei. A los 17 se mandó solo a Japón, sin hablar una palabra del idioma y sin conocer un alma, se metió en dojos de los más tradicionales y se dejó la vida entrenando hasta alcanzar el cinturón negro y llegar al séptimo Dan en Aikido, esa disciplina que el propio Steven describe como el camino de la energía y la armonía. Por eso cuando recaló en Texas no lo hizo en plan figurativo: se sumó a los operativos con el mismo temple con el que se entrenó durante décadas, y las fuerzas del condado salieron a respaldarlo con los tapones de punta cuando alguien insinuó que todo era una puesta en escena.

“Está aquí porque le importa el país y quiere contribuir como cualquier otro residente.”Integrante de las fuerzas del condado de Hudspeth

Lo concreto es que los oficiales que compartieron jornada con él remarcaron la seriedad de sus aportes durante las guardias de vigilancia. En el pueblo la reacción fue de lo más variada, porque algunos vecinos no salían de su asombro al cruzárselo fuera de la pantalla, mientras que otros celebraron que se arremangue y meta las manos en el barro en vez de andar sacándose selfies. Lo que nadie discute del lado de las autoridades es que lo que hizo Steven en el condado de Hudspeth tuvo consecuencias concretas y no fue un cameo de dos horas para la cámara.

  • Dejó los sets de Hollywood para sumarse a operativos de seguridad fronteriza en el condado de Hudspeth, Texas.
  • Su formación en Aikido, con séptimo Dan incluido, moldeó un estilo de trabajo basado en el control y la precisión.
  • Las fuerzas del condado descartaron que su incorporación respondiera a una estrategia de visibilidad pública.
  • La reacción vecinal fue de sorpresa en algunos casos y de reconocimiento genuino en los restantes.
  • Fundó una academia de artes marciales en Japón que hoy conduce su exesposa, Miyako Fujitani.

A mí, que sigo a este personaje desde la butaca del videocable de mi viejo, lo que más me interesa es lo humano de la movida. Porque una cosa es subirse a una palestra en una película y otra muy distinta es plantarse en el medio del desierto texano, con todo lo que eso significa, y ponerse a laburar con los muchachos de la ley. La pregunta queda picando en el aire y me parece más que interesante para discutirla en cualquier mesa de bar de acá a Buenos Aires: cuántas veces una carrera artística puede ser el punto de partida para un rol genuino en el servicio público. Y sobre todo, cuántas veces uno está dispuesto a jugársela de verdad cuando la cámara deja de filmar.

Mi recomendación para este finde, ya que estamos en tema de personajes que se reinventan, es bien cuartetera: métase en YouTube, póngase la serie de Seagal de los noventa en orden cronológico y deguste tranquilo el recorrido. Después me cuenta si le cambia la mirada sobre el tipo. Yo, mientras tanto, me quedo pensando cómo sería un show de bailantas donde en lugar del locutor aparezca un sensei de Aikido dando cátedra de armonía. Sería con cosas de no creerse.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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