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Jueves, 22 de octubre de 2026
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Tormentas en Neuquén: la cuenta regresiva empieza en la cuneta de tu casa

Con alerta amarilla vigente y un suelo que ya no absorbe más agua, la Municipalidad pidió a los vecinos una serie de cuidados simples pero decisivos para evitar anegamientos. Lo que hay que hacer antes de que caiga la primera gota, y mientras dure el temporal.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 2 h
Tormentas en Neuquén: la cuenta regresiva empieza en la cuneta de tu casa

Son las cinco de la tarde en el barrio Confluencia y la luz del día se empieza a poner plomiza, de ese amarillo sucio que en Neuquén todos aprendimos a leer como un parte meteorológico sin que nadie lo diga en voz alta. Estoy parada en la vereda de Marta, que ya bajó las bolsas del patio porque mañana, según le dijo la nuera que mira el clima en el celular, va a llover otra vez. Y otra vez, y otra vez: la semana que se va fue una sola tormenta larga con sus paños, y la que viene pinta igual.

El Servicio Meteorológico Nacional mantiene activa una alerta amarilla por tormentas para toda la provincia, con pronósticos de lluvias intensas en cortos periodos, ráfagas de viento y caída ocasional de granizo. Los acumulados previstos van de los 10 a los 35 milímetros, aunque en algunos puntos podrían superarse con holgura. El dato no es menor si se tiene en cuenta que las precipitaciones de los últimos días ya rebasaron el promedio anual de la zona, lo que deja al suelo saturado y al sistema de desagües trabajando al límite.

El agua baja rápido desde la barda y la ciudad no tiene margen

Lo explicó con una claridad que a veces no se encuentra en los partes técnicos el subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert: el principal problema no es la cantidad de lluvia en sí, sino la velocidad con que el agua baja desde la barda hacia el río y encuentra, en el camino, sumideros tapados por basura. Cuando una cuadra se inunda de cordón a cordón, el origen casi siempre es un tapón dentro del sistema, y entonces no queda otra que esperar uno o dos días hasta que baje el nivel para poder ingresar a destapar los conductos.

  • Limpiar las canaletas del techo y los desagües del patio antes de que empiece la lluvia: una canaleta obstruida puede volcar agua directamente sobre paredes y medianeras.
  • No sacar la basura hasta que pase el temporal: la recomendación concreta es esperar al viernes, una vez levantada la alerta, para que las bolsas no terminen sobre las rejas.
  • No levantar las rejas de los sumideros bajo ninguna circunstancia, aunque el agua se acumule en la esquina: debajo puede haber una abertura peligrosa para personas, animales y vehículos.
  • Evitar circular por calles anegadas cuando no se pueda estimar la profundidad del agua: treinta centímetros de agua en movimiento son suficientes para arrastrar un auto pequeño.
“Se puede caer una persona, un animal o un vehículo, porque si hay mucha agua no lo ves. Las rejas no frenan el agua: lo que hacen es impedir que la basura entre al sistema y lo tape.”Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana de Neuquén

Una ciudad con 360 sumideros y una tarea que empieza en cada vereda

La ciudad de Neuquén cuenta con 360 sumideros distribuidos a lo largo de su trama urbana, y mantenerlos libres de residuos es, según las cuadrillas municipales, lo que permite que el agua escurra sin acumularse en las calles. En los días previos a esta nueva alerta se hicieron tareas preventivas en sumideros, canales entubados y canales a cielo abierto, pero el trabajo pierde efecto en pocas horas si los vecinos siguen tirando botellas, cartones, plásticos y bolsas en la vía pública o dejan los cestos volcados después de un ventarrón.

Vuelvo a la vereda de Marta, que me cuenta que ella aprendió a la mala: en la tormenta de hace dos años se le inundó el garage porque tenía una bolsa de consorcio apoyada contra la reja del cordón y el agua, en lugar de escurrir, se devolvió por la cochera. Desde entonces, dice, saca la basura solamente cuando escucha el camión y nunca la deja en la calle la noche anterior. Es un gesto chico, casi doméstico, pero multiplicado por las miles de familias de la ciudad se vuelve la diferencia entre una tormenta complicada y una inundación que termina en los diarios. Para el viernes, según el pronóstico, la inestabilidad comenzaría a ceder. Mientras tanto, la tarea empieza en la cuneta de cada casa.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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