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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Un nene de nueve años, una pantalla gigante y la pregunta que nadie quiere hacerse

Toto se quebró en vivo después de leer los comentarios que le llovieron tras su paso por MasterChef Junior. Su familia salió a contar lo que la edición no mostró y el debate vuelve a instalarse: ¿se puede criticar un reality sin romperle el corazón a un chico?

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · · hace 2 h
Un nene de nueve años, una pantalla gigante y la pregunta que nadie quiere hacerse

Yo estuve ahí, frente al televisor, viendo cómo a este nene de nueve años se le caía el mundo encima después de un debut que debería haber sido un festejo y terminó siendo una pesadilla. Toto, el participante de MasterChef Junior que se ganó la simpatía del público en apenas un episodio, rompió el silencio con un video que duele de verlo: la vocecita quebrada, los ojos rojos, las palabras medidas como las de alguien mucho más grande. Lo que pasó después, la catarata de hate en redes contra un pibe que todavía tiene edad de jugar a la escondida, volvió a poner sobre la mesa un debate que en Argentina arrastramos desde hace rato: hasta dónde llega el derecho a opinar y dónde empieza el linchamiento.

Lo que se vio y lo que no se vio

En el primer programa, cuando los jurados cuestionaron la hamburguesa del equipo, Toto mencionó delante de cámara que su compañera Ámbar había sido quien la había preparado. Ella se largó a llorar con el peso de sentirse apuntada y el miedo de quedar eliminada. La edición mostró eso: el nombre, la reacción, el llanto. Lo que la mayoría no vio, según contó después la madre del nene, es que apenas se apagaron las luces Toto se acercó a Ámbar a darle un abrazo y le dijo palabras lindas para consolarla. Eso no salió al aire, pero llegó a las redes en forma de insultos, memes y descargas contra un chico que ni siquiera maneja su propio Instagram.

“Me están heateando y la verdad que me está afectando mucho. Yo ya le pidió disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedirle disculpas ahora. Acá detrás hay una persona.”Toto, participante de MasterChef Junior

La familia aclaró lo que muchos pasaron por alto: Toto no tiene redes propias, son los padres quienes las administran vinculadas al programa. El nene les pidió ver la repercusión de su paso por la pantalla, ilusionado con encontrar mensajes de aliento. Lo que encontró lo partió al medio y por eso grabó ese video con el que busca, otra vez, pedirle perdón a su compañera en público y, de paso, recordarles a los usuarios que del otro lado de la cámara hay un pibe de nueve años con todo por delante.

  • La madre de Toto reveló que el nene tiene Altas Capacidades Intelectuales (AACC) y que la condición, sumada a los nervios del debut, influyó en cómo se desenvolvió frente a los jurados.
  • La mujer confirmó que Toto le pidió disculpas a Ámbar en privado antes de que el episodio se emitiera, algo que el programa decidió no mostrar.
  • La familia administra las cuentas oficiales de Toto en redes, ya que el niño no tiene acceso propio a las plataformas digitales.
  • El video de respuesta generó reacciones divididas: hubo usuarios que salieron a defenderlo y otros que profundizaron las críticas contra el menor.

La pregunta que sobrevuela la pantalla

Yo, que vengo siguiendo realities desde hace años y que vi crecer a un montón de chicos bajo el reflector, me quedo pensando en lo de siempre: qué lugar le damos a un nene en un formato pensado para adultos, qué tolerancia tenemos cuando el protagonista no llega ni a la adolescencia y qué nos pasa como sociedad que nos resulta más fácil tipear un insulto que ponernos un segundo en los zapatos del otro. Toto hizo lo que cualquier chico haría: dijo la verdad, pidió perdón y abrazó a su compañera. La máquina de la tele, en cambio, eligió mostrar solo una parte de la historia y dejó que las redes hicieran el resto.

Mi recomendación para el sábado, más allá de mirar o no mirar MasterChef Junior, es algo bien simple y bien de barrio: antes de mandar ese comentario picantes, pará un segundo y pensá si le dirías lo mismo a un nene que se cruza en la esquina. El arte de vivir, como diría un clásico del cuarteto, también es cuestión de empatía. Y a veces, mirar tele sin twitear es el primer paso.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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