Un sábado eléctrico para Colapinto: la batería lo dejó a pie en Singapur
El piloto argentino partió decimosexto en Marina Bay por una falla en la segunda tanda clasificatoria. Su compañero Pierre Gasly, en cambio, se metió entre los ocho mejores y le deja al equipo una mitad de llenado y otra vacía.
Lo que tenía que ser una noche para ilusionarse terminó siendo un garrón (un lío, un problema serio) de manual. Franco Colapinto cerró la clasificación del Gran Premio de Singapur con la amargura lógica: afuera en la segunda ronda y con un auto que, según sus propias palabras, anduvo como quiso hasta que dejó de andar como quiso.
La clasificación que no fue
El quilombo (descontrol, lío grande) empezó cuando el Alpine perdió energía de la batería justo en la parte del circuito donde más se necesita: las rectas. Sin carga suficiente, el motor no entregaba la potencia que Colapinto necesitaba para empezar cada vuelta rápida como la gente, y los tiempos, claro, se fueron al demonio.
“En el segundo corte tuve uno de los peores balances del auto en mucho tiempo. Cuando arranqué la vuelta no tenía batería y perdía en las rectas. La tanda fue un desastre y no entiendo, porque en la primera tanda el auto se sentía bien y tenía bastante para mejorar.”Franco Colapinto
Para colmo, en el apuro por recuperar lo perdido, Franco terminó besando el muro de Marina Bay un par de veces, cada roce un cacho de tiempo que se iba al tacho (a la basura). Su mejor giro terminó en 1 minuto, 33 segundos y 787 milésimas: un registro muy lejos del corte que lo hubiera dejado entre los diez mejores.
Antes ya había tenido un sábado negro
- En la carrera Sprint de la mañana, Colapinto debió abandonar por una falla en la unidad de potencia del motor.
- Los mecánicos trabajaron contra el reloj para dejar el auto en condiciones para la clasificación, pero el problema energético volvió a aparecer.
- Su compañero Pierre Gasly, en cambio, metió el Alpine en el octavo puesto y le dio al equipo una sonrisa a mitad de camino.
El ingeniero de pista Stuart Barlow se quedará hasta altas horas de la noche estudiando los datos junto al piloto. La idea es clara: encontrar de dónde salió la falla para que en las 62 vueltas de la carrera, con el calor de Marina Bay apretando a los coches como si fueran latas al sol, el problema no vuelva a aparecer.
Mientras tanto, yo me quedo con la bronca contenida de un pibe que sabe que tenía auto para más y se comió una noche para el olvido. Veremos si el domingo lo compensa la pista o si la corriente otra vez le juega una mala pasada. La cita con la carrera es a las 9 de la mañana, hora argentina, en el circuito callejero de Marina Bay, y Colapinto tendrá que arrancar desde la decimosexta posición para tratar de arañar (rascabar, ganar a fuerza) lo que la clasificación le negó.
