Saltar al contenido
Lunes, 12 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Una mañana para mirar de cerca la vista de los pibes: el Castro Rendón abre sus puertas sin turno

El servicio de Oftalmología del hospital neuquino atiende este jueves, de 8 a 14, a chicas y chicos de entre 4 y 14 años. La campaña apunta a detectar a tiempo el "ojo vago" y otros problemas visuales que, tratados en la infancia, tienen solución.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 1 h
Una mañana para mirar de cerca la vista de los pibes: el Castro Rendón abre sus puertas sin turno

Son las siete y media de la mañana y la calle Santa Fe, en pleno centro de Neuquén, todavía muestra esa quietud de jueves que precede a la rutina. En la vereda del Hospital Provincial Castro Rendón, algunas familias empiezan a acercarse con sus hijos en edad escolar, el DNI en la mano y esa mezcla de sueño y expectativa que tienen las mañanas de trámites. A las ocho, cuando se abren las puertas del servicio de Oftalmología, empieza una jornada especial: un control visual pediátrico abierto a la comunidad, gratuito y sin turno previo, pensado para mirar de cerca algo que a menudo se nos escapa de la mirada cotidiana, que es cómo ven realmente nuestros pibes.

La actividad está dirigida a niñas y niños de entre 4 y 14 años y se extenderá hasta las 14 horas, por orden de llegada. No hace falta más que el Documento Nacional de Identidad, que se carga en el sistema sanitario ANDES, y, si la familia los tiene a mano, estudios visuales previos que puedan orientar a los profesionales. Esa sencillez operativa no es un detalle menor: en un país donde muchas veces las campañas de salud quedan atrapadas entre derivaciones, cupos y burocracias, abrir la puerta del hospital y decir "vengan con el DNI" es casi un gesto de hospitalidad pública.

De qué se trata y por qué importa el tiempo

El foco principal de la jornada es la detección de la ambliopía, conocida popularmente como "ojo vago", una condición en la que uno de los dos ojos no desarrolla la agudeza visual normal porque el cerebro aprende a favorecer al otro y, con el paso de los meses, deja de procesar las señales del ojo más débil. La subjefa de Oftalmología del hospital, Natalia Racigh, lo explica con una claridad que ayuda a entender por qué la edad importa tanto.

“Ambliopía es el término técnico para referirse a un ojo que no funciona como corresponde y que, si se diagnostica en el momento oportuno, tiene tratamiento.”Natalia Racigh, subjefa de Oftalmología del Hospital Castro Rendón

Lo que dice Racigh condensa lo esencial: existe una ventana terapéutica que el cerebro va cerrando con el paso de los años. Hasta los 13 o 14 años, el sistema visual conserva la plasticidad necesaria para reorganizarse. Pasada esa edad, las conexiones se fijan y los tratamientos clásicos, como el parche sobre el ojo dominante para obligar al cerebro a ejercitar el más débil, ya no logran mejoras permanentes. De ahí la insistencia de los especialistas en revisar la vista antes de la adolescencia: no se trata de un chequeo más, sino de una carrera contra el reloj biológico.

Cómo es el tratamiento cuando aparece el diagnóstico

  • Se indican anteojos graduados según la falla detectada en cada ojo.
  • Se coloca un parche sobre el ojo de mejor visión durante varias horas al día, para forzar al cerebro a trabajar con el ojo afectado.
  • El seguimiento es ambulatorio y se ajusta según la respuesta de cada paciente.
  • Si la jornada detecta alguna anomalía, el equipo del hospital deriva directamente a consulta ambulatoria para iniciar el tratamiento.

En jornadas anteriores del propio Castro Rendón, más de la mitad de los chicos evaluados presentaron alguna falla en su agudeza visual. Una parte de ese crecimiento tiene un sospechoso conocido: el uso intensivo de pantallas desde edades cada vez más tempranas. El esfuerzo sostenido de enfoque a corta distancia favorece el desarrollo de miopía y, en muchos casos, se traduce en dolores de cabeza frecuentes durante la etapa escolar, un síntoma que los padres suelen asociar al cansancio y que, en realidad, puede estar hablando del ojo.

Un calendario que conviene tener a mano

  • Primer mes de vida: primer control oftalmológico.
  • A los seis meses: segunda revisión.
  • Al año y medio: tercer control.
  • A los tres años: nueva evaluación.
  • A los cinco años: chequeo previo al ingreso escolar.
  • A partir de los cinco: un control visual por año, junto con el chequeo pediátrico anual.

Vuelvo a la puerta del hospital, ya entrada la mañana, y la imagen se parece a la de cualquier jornada de salud pública bien organizada: una fila que avanza, mamás y papás con la planilla del DNI en la mano, pibes que entran nerviosos y salen con un par de anteojos de prueba o con la indicación de volver en otra consulta. Mercedes, vecina del barrio Villa Ceferino, me cuenta mientras acomoda a su hija de seis que hace meses le venía notando que guiñaba un ojo para mirar la tele. "Yo pensé que era una manía, una de esas cosas que hacen los chicos, pero la seño me insistió en que la llevara a un oculista y hoy aproveché la jornada", dice. Cuando le pregunto qué sintió al saber que podía tratarse, se encoge de hombros con esa calma de las madres que ya pasaron por muchas: "Mientras sea ahora y tenga arreglo, vamos bien". En esa frase, tan sencilla, está la idea entera de la jornada del Castro Rendón: que el tiempo de los pibes corre, pero todavía corre a favor.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

Te puede interesar