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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Vuelve Dragon Ball Super de la mano de Beerus: una remasterización que divide aguas entre los fans de toda la vida

Toei Animation reestrenó la serie con escenas rehechas, escenarios nuevos y un ritmo más corto. La nota repasa qué cambió, qué se perdió y por qué este regreso importa más de lo que parece.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · · hace 1 h
Vuelve Dragon Ball Super de la mano de Beerus: una remasterización que divide aguas entre los fans de toda la vida

Cuando uno escucha la cortina inicial de Dragon Ball Super, esa que arranca con los acordes épicos y la voz en off que invita a cruzar el umbral hacia otro planeta, lo que siente es lo mismo que sentía a los diez años en el sillón de casa esperando que Majin Buu se acordara de pegar. Bueno, miento: en casa no había sillón, había una silla de plástico que mi abuela arrastraba hasta el televisor cada vez que Akira Toriyama hacía de las suyas. Lo cuento porque este nuevo estreno de Dragon Ball Super: Beerus me devolvió, sin pedir permiso, esa misma sensación de estar frente a la pantalla esperando que Goku se calce los guantes invisibles y vaya a buscar rivales a cualquier rincón del universo.

El Gordo, porque así le decía mi viejo a Goku entre risas cuando veía la serie los domingos a la noche, vuelve a la pantalla chica con una historia que ya conocen los que peinan canas: la aparición de Beerus, el Dios de la Destrucción, en busca de un peleador que le dé un poco de adrenalina. Lo que cambió es cómo está contada esa misma historia, porque lo que hizo Toei Animation fue agarrar el primer arco de la serie —el mismo que dio pie a la película La batalla de los dioses— y meterle mano de la cabeza a los pies.

Qué tiene de nuevo esta versión

  • Secuencias enteras reanimadas desde cero, con un acabado visual muy superior al de la emisión original de 2015.
  • Escenarios dibujados otra vez, con más detalle en los planetas y en la arquitectura de la casa de Goku.
  • Recortes de escenas que estiraban la trama sin aportar nada, como el viaje familiar de Vegeta que quedaba dando vueltas.
  • Un enfoque mucho más parecido al manga de Toriyama y Toyotaro, más directo, con menos relleno y más pelea.

Lo que más me llamó la atención al verla es justamente eso, lo del ritmo. La serie original de Dragon Ball Super tenía un problema que cualquiera que la haya seguido reconoce: iba y venía, se tomaba su tiempo, metía capítulos enteros para mostrar a los personajes haciendo cosas que no sumaban. Acá eso se cortó de raíz, siguiendo la misma línea editorial que en su momento usó Dragon Ball Z Kai, que también le había pasado la motosierra al anime clásico para dejarlo en hueso y tendón. La diferencia es que acá la motosierra la manejaron los mismos que hicieron la serie, así que el corte duele menos y se entiende mejor.

Ahora bien, no todo es para aplaudir de pie. La animación nueva convive con planos que se quedaron en 2015 y que, por contraste, se notan más flojos. Es el clásico karma de los remaster que no son remakes completos: lo nuevo brilla, lo viejo queda a la vista. Pero ojo, que haya planos viejos no significa que el conjunto esté mal; al contrario, esos mismos planos permiten ver cuánto se mejoró lo demás y por dónde pasó el bisturí de Toei.

Dónde se puede ver y qué se viene

La remasterización está disponible en cuatro plataformas de streaming, así que no hay pretexto para no darle play. La gran pregunta es si Toei va a mantener este nivel en los próximos arcos o si esto fue solo un esfuerzo puntual para tentar a los fans que se habían desencantado con la animación irregular del debut. Si la respuesta es sí, estamos frente a la forma definitiva de ver esta etapa de la historia de Goku; si la respuesta es no, habremos tenido un regreso con fuegos artificiales pero sin demasiado motor.

Yo, mientras tanto, guardé la silla de plástico de la abuela en el rincón y me senté en el sillón grande, el de los nietos, el que ella no llegó a ver ocupado por estos hallazgos. Y lo confieso: lloré un rato, sí, como lloran los que peinamos canas cuando vuelve algo que nos marcó, no de tristeza sino de esa alegría rara que aparece cuando el tiempo se da vuelta y te devuelve lo que te llevaste puesto. Goku otra vez en la Tierra, Beerus otra vez con hambre, el Gordo otra vez buscando pelea. Como tiene que ser.

“Es la tensión propia de un remaster que no es un remake completo: lo nuevo brilla, lo viejo queda a la vista, y el conjunto mejora sin terminar de cerrarse del todo.”Luz Brizuela, Cuarteto y espectáculos

Recomendación para el sábado a la noche: armá el plan en familia, buscá la serie en alguna de las cuatro plataformas y dejá que tus hijos, sobrinos o nietos te vean emocionado frente al televisor. A esa edad ya no importa si la animación es perfecta o si sobra alguna escena: importa que la historia siga encontrando gente que se emocione con la misma puerta a otro mundo. Y si alguno de los pibes te pregunta por qué te brillan los ojos, contale lo de la silla de plástico y la abuela. Le va a encantar.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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