Cabalgatas con olor a pasto fresco: la propuesta de La Vega para conocer a los caballos antes de montar
Una familia neuquina recuperó en el paraje La Vega, a la entrada de Caviahue, una tradición que su abuelo había dejado en pausa y la convirtió en un emprendimiento turístico habilitado por la provincia, donde el bienestar animal es el primer paso de cada recorrida.
El río Agrio bajaba esa mañana con ese rumor particular que tiene el agua cuando todavía no se animó a meterse de lleno en la primavera, y en La Vega, ese paraje que queda como saludando a quien entra a Caviahue por la ruta provincial 26, ya se escuchaba el golpe de las pezuñas sobre el piso de tierra. La familia Garrafa estaba como siempre antes de que llegara el primer visitante: revisando caballos, repartiendo comida a mano, pasándoles el cepillo con una paciencia que parece heredada de varias generaciones. Ese ritual de cuidado, me cuentan, no es decorativo ni pensado para el visitante desprevenido que llega con la cámara lista: es la base sobre la que se sostiene toda la propuesta.
El emprendimiento lleva el nombre del lugar y pertenece a los Garrafa desde hace décadas. El abuelo organizaba cabalgatas por la zona cuando sus hijos eran chicos; con el paso del tiempo fue dejando la actividad de lado, hasta que él mismo, ya con nietos corriendo por el campo, impulsó la idea de volver. Durante los primeros seis o siete años no hubo intención turística: la familia regresó a La Vega para que los chicos pudieran disfrutar del espacio y de los animales, y nada más. Hace poco más de un año, esa vida de a caballo empezó a abrirse al público.
Una formalización que dio aire para crecer
El ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia habilitó a La Vega como prestador oficial, un trámite que en estos pagos suele ser más importante que cualquier folleto: le dio a la familia la seguridad de contar con un marco para ofrecer una experiencia de calidad tanto a los turistas como a los propios caballos. "No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo", resumió María René Garrafa, que lleva el proyecto adelante junto a su pareja Marcos y sus tres hijos.
El recorrido, paso a paso
- Antes de montar, los visitantes se acercan al caballo, lo alimentan y lo cepillan, y reciben información básica sobre su comportamiento y sus tiempos.
- La cabalgata sale al sendero y atraviesa el paisaje clásico de Caviahue: volcanes, montañas, cascadas y caminos donde el clima puede cambiar en pocas horas.
- Al regreso, la jornada cierra con una merienda casera, pensada para que la experiencia no termine cuando uno se baja del animal.
Para llegar hay que tomar la ruta provincial 26 hasta el paraje La Vega, en el ingreso a Caviahue, y la actividad se ofrece con reserva previa, lo que permite a la familia organizar los grupos según el estado de los caballos y las condiciones del día. En un pueblo donde la nieve manda durante buena parte del año y el verano corta pero intenso invita a meterse en la montaña, la propuesta se vuelve una manera amable de conocer el territorio sin apuro y, sobre todo, de aprender a mirar a un animal antes de subirse a su lomo.
Los Garrafa ya piensan en ampliar el espacio, mejorar los accesos y armar una caballeriza nueva. El objetivo de fondo, me dicen, es más grande: sostener esta actividad como modo de vida y, cuando llegue el momento, pasársela a la próxima generación, como en algún momento les llegó a ellos. Si andan por el Alto Neuquén y sienten que les falta algo que no encuentran en las guías, anotá La Vega y dejate llevar: hay veces en que la mejor postal de la cordillera es la que se hace a paso de caballo, con un puñado de alfalfa en la mano.
