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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Mermelada de moras silvestres: cómo hacer la versión casera que se sirve con tostadas, yogur o queso fresco

Una receta de la sección para aprovechar la fruta de estación con manzana rallada y limón, en una cocción corta de media hora y con la textura colada que evita las semillas.

Por Mercedes PizarroTurismo y sierras · · hace 1 h
Mermelada de moras silvestres: cómo hacer la versión casera que se sirve con tostadas, yogur o queso fresco

Cuando la sierra se pone violeta a la vuelta del verano y las moras silvestres tiñen los caminos de barro, hay un ritual que en casa se repite sin falta: la mañana entera dedicada a la mermelada. No es la conserva rápida de una fruta cualquiera, es esa mezcla densa, oscura y fragante que perfuma la cocina durante horas y que termina coronando tostadas, yogur natural o una buena feta de queso fresco. Te cuento cómo prepararla siguiendo una elaboración casera bien sencilla, la que combina moras, manzana rallada y limón.

Una aclaración antes de empezar: las cantidades

Acá va la advertencia honesta que pocos manuales te hacen: la receta original no precisa cuánta azúcar ni cuánta agua vas a necesitar, ni dice cuántos kilos de moras, cuántas manzanas o cuántos limones conviene reunir de arranque. Sí aparecen dos referencias de peso a lo largo del proceso, que sirven como guía: unos 525 gramos de moras ya trituradas y coladas, y alrededor de 175 gramos de manzana rallada. Con esos números en mente, el resto se resuelve a ojo y a gusto, probando sobre la marcha hasta dar con el punto justo de dulzor y de textura.

  • Lavá las moras bajo agua fría y dejalas escurrir bien antes de triturarlas.
  • Pasalas por la batidora de mano o el robot de cocina con un chorrito de agua hasta obtener un puré parejo.
  • Colá el puré por un colador de malla fina, presionando con un cucharón para que solo pase la pulpa y se queden las semillas.
  • Pelá la manzana y rallala con un rallador grueso, y sumá el jugo de un limón.

La cocción que se hace a fuego medio-bajo

En una cacerola amplia reunís el puré de moras colado, la manzana rallada, el jugo de limón y el azúcar. La llama se baja a fuego medio-bajo y la mezcla se cocina durante 30 minutos, sin descuidarla: lo ideal es moverla de tanto en tanto con cuchara de madera para que no se agarre al fondo y se queme. En ese rato la cocina se llena de un aroma profundo, dulzón y ácido al mismo tiempo, que ya anticipa cómo va a quedar el frasco una vez frío.

Al terminar, repartís la mermelada en frascos limpios, la dejás enfriar y la guardás en la heladera hasta el momento de consumirla. Así te dura varios días lista para sumar a una tostada con manteca, a un yogur natural bien cremoso, a una feta de queso fresco o, si te animás, a la base de una tarta de queso.

Ahora bien, la pregunta queda flotando sobre la mesa servida: a vos, ¿con qué te gustaría acompañarla? Contame en los comentarios si la preferís clásica, sobre el pan lactal de toda la vida, o si te inclinas por la combinación con queso azul y un vaso de vino tinto a la tarde.

MP
Mercedes PizarroTurismo y sierras

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