Cada vez más jóvenes se animan a invertir: cedears y tecnológicas encabezan la preferencia de los menores de edad en Argentina
Dos plataformas acumulan cerca de 9.000 cuentas abiertas por adolescentes bajo la normativa de la Comisión Nacional de Valores, con los instrumentos diversificados como opción predominante. En paralelo, los datos de Equifax y Junior Achievement muestran que más del 30% de los jóvenes no cancela sus deudas a tiempo, lo que vuelve a poner en agenda la educación financiera como asignatura pendiente.
La Bolsa de Comercio de Buenos Aires viene transitando semanas de operatoria moderada, en un escenario en el que los grandes indicadores conviven con movimientos puntuales de inversores minoritarios. En ese contexto, una tendencia incipiente empieza a modificar el mapa de cuentas: la apertura de subcuentas para menores de 13 a 17 años autorizadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV) desde 2024, que ya concentran cerca de 9.000 cuentas combinadas en apenas dos plataformas del mercado local. La transformación, aunque temprana en términos absolutos, describe un perfil de inversor joven que, según los datos disponibles, prioriza la diversificación por sobre la apuesta especulativa.
El perfil del inversor menor de edad
De acuerdo con la información difundida por las propias operadoras, la mayoría de esas cuentas se mantiene operativa: en una de las plataformas el 67% del padrón de adolescentes registra actividad, mientras que en la restante uno de cada dos menores concretó operaciones en el último trimestre. La edad promedio del inversor activo se ubica en torno a los 16 años, lo que muestra que el fenómeno se concentra en la franja inmediatamente anterior a los 18 años, momento en el que la CNV dispone que la titularidad de la cuenta pase al joven sin necesidad de la firma del representante legal.
Los instrumentos elegidos dibujan un patrón claro. En primer lugar aparecen los certificados de depósito argentinos representativos de acciones extranjeras (cedears), que permiten operar desde el mercado local papeles de compañías que cotizan en el exterior. El producto más demandado es el ETF que replica el índice S&P 500 (un fondo cotizado que replica la performance de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos), al que le siguen empresas tecnológicas como Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre. La preferencia por un instrumento de amplia diversificación como el SPY suele leerse en el mercado como una señal de madurez inversora, ya que reduce la exposición al riesgo idiosincrático de una sola compañía.
“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones
Acciones locales y educación financiera, la otra cara
Cuando la consulta se desplaza al panel local, la acción más demandada por los adolescentes es YPF, seguida por Pampa Energía y BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos), en un ranking que replica en parte la composición del índice líder de la Bolsa de Comercio. La elección muestra una marcada inclinación por papeles con alta liquidez y conocimiento de marca, dos atributos que tienden a pesar en la decisión de un inversor con poca experiencia previa.
En paralelo, los datos difundidos por Junior Achievement Argentina y Equifax exponen un contraste significativo. El primero reporta que cuatro de cada diez jóvenes argentinos no maneja conceptos elementales como presupuesto, ahorro o crédito. El segundo, al comparar con el mismo segmento etario del año anterior (nacidos entre 1995 y 2009), observa un nivel de cumplimiento en el pago de deudas del 68,8%, lo que equivale a decir que más de tres de cada diez jóvenes registran algún tipo de incumplimiento. Las fuentes coinciden en que, por lo general, no se trata de compromisos de monto elevado sino de cuotas, saldos de tarjetas o servicios que quedan postergados y que terminan deteriorando el historial crediticio de manera acumulativa.
Lo que aún falta confirmar
El cuadro general sugiere una brecha marcada según el segmento y el acceso a información: mientras un grupo de adolescentes opera activamente en el mercado de capitales con nociones de diversificación, otro amplio porcentaje ni siquiera maneja el vocabulario elemental de las finanzas personales. Resta por confirmar, de todos modos, la evolución del número de cuentas en los próximos trimestres, el rendimiento efectivo de las carteras conformadas por estos nuevos inversores y el grado de acompañamiento pedagógico que las plataformas están ofreciendo junto con la apertura de las subcuentas, un punto sobre el que el material disponible no aporta precisiones y que probablemente se vuelva central cuando los primeros ahorristas lleguen a los 18 años y deban tomar decisiones de crédito en forma autónoma.
