Celine Dion volvió a París, lloró en el escenario y le puso el cuerpo a su historia
La canadiense abrió una residencia de 16 funciones en el Plenitude Arena, su primer show como cabeza de cartel desde 2022. Habló del síndrome de persona rígida, se quebró antes de cantar la primera canción y dejó a 33 mil personas en silencio.
Yo que vos, antes de seguir leyendo, me imagino una canción que ya me suena de memoria y que tarareo cada vez que el corazón se me aprieta sin razón. Me pongo en la cabeza "My Heart Will Go On", ese himno que Celine, la nena de Charlemagne en Quebec que se hizo enorme a base de garganta y de ovarios, cantó por primera vez en 1997 frente al mundo entero, y lo tarareo bajito mientras escribo esta nota, porque lo que pasó en París bien lo merece.
Porque Celine, a la que en el ambiente llamamos La Reina del Pop Adulto aunque ella siempre se corrió de ese lugar, volvió a subirse a un escenario grande después de cuatro años de silencio. Lo hizo en el Plenitude Arena, a las afuera de París, donde arrancó una residencia de 16 funciones que ya se había postergado varias veces: primero por la pandemia, después por su salud, y finalmente por fin, esta semana, se hizo carne y hueso.
El llanto antes del primer acorde
Me lo imagino y se me eriza la piel. Celine, esa mujer que durante décadas fue sinónimo de control vocal absoluto, se quebró antes de cantar la primera canción. El público la vio derrumbarse y contener las lágrimas, y ella, en vez de esconderse, lo blanqueó delante de todos. Me gusta eso. Me gusta cuando un artista grande deja de actuar de grande y se muestra humano, con los ojos húmedos y la voz tomada, porque entonces uno entiende que del otro lado del escenario también hay alguien que la pasa mal.
“Me había prometido no llorar. No cumplo mis promesas. Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba.”Celine Dion, desde el escenario del Plenitude Arena
La enfermedad que la sacó de la ruta
Yo se lo cuento porque creo que vale la pena entender qué le pasa. En 2022 a Celine le diagnosticaron síndrome de persona rígida, una enfermedad neurológica y autoinmune, bastante rara, que le fue endureciendo los músculos y le complicó algo tan elemental como poder cantar y moverse en un escenario grande. Por eso la Reina se bajó de los escenarios. Por eso esta vuelta es, en lo personal, una proeza.
Ella misma lo dijo, con esa honestidad que a veces asusta en una estrella de su tamaño: "Al convivir con ello día tras día, he aprendido a aceptarlo. Y he decidido convertirlo en mi razón de vivir". Y después les habló al público, pero también a cada uno de nosotros: "No sabemos por lo que está pasando la persona que tenemos al lado. Tomemos esa energía y compartámosla. Para eso sirve la música".
París entero se rindió antes del show
Lo que me llega de lo que se vio afuera del arena también emociona, y me parece justo contarlo porque muestra la dimensión del regreso. Dicen que la propia ciudad de París se entregó: los fans se agolparon frente al hotel de Celine a cantarle canciones, y una estación de subte cercana al arena fue rebautizada temporalmente como "Celine", con fragmentos de sus letras pegados en las paredes. Yo a eso lo llamo amor en estado puro, esa cosa que uno siente cuando un artista ya se volvió parte de la banda sonora de la vida.
El anuncio oficial había sido el 30 de marzo, el día del cumpleaños de la cantante, con un show de luces frente a la Torre Eiffel y un video de ella sumándose a la distancia. Cuando se abrieron las inscripciones para sacar entradas, se anotaron nueve millones de personas. Nueve millones. Es un número que a mí, como cronista de shows, me sigue mareando.
Mi recomendación para este sábado
Si vos, como yo, alguna vez tarareaste "Because You Loved Me" o te emocionaste con "The Power of Love" en algún baile de cuando eras pibe, este sábado ponete un rato la música de Celine, mirá algún video de este regreso en París y dejate llevar. No hace falta que vayas al arena de París para estar ahí: basta con cerrar los ojos y recordar que a veces los regresos más lindos son los que nos recuerdan que la música, cuando es de verdad, también cura.
