Chiquita sigue peleando desde una cama del Mater Dei y ya dejó atrás los antibióticos
La diva de los almuerzos completó el tratamiento, evoluciona bien de su cuadro respiratorio y todavía no tiene fecha de vuelta a casa: Juana Viale, Marcela Tinayre y los más chicos la acompañan en la sala
Yo quiero cantar un vals de La Mosca, sentada en la puerta de mi casa, y ver si este bendito San Pedro me da la gracia… y en esta vuelta quiero que me presten atención, porque lo que les voy a contar no es un chisme de pasillo ni una versión sacada de la galera: es lo que dicen los partes médicos, los partes de la familia y lo que se vio en la pantalla del domingo. Mirtha Legrand, la Chiquita de todos nosotros, sigue internada en el sanatorio Mater Dei, ya terminó el tratamiento con antibióticos y, según el comunicado firmado por el director médico Enrique Echagüe, viene evolucionando de manera favorable del cuadro respiratorio que la trajo de vuelta a una cama de clínica hace ya varios días.
Lo concreto, para no perderse: Legrand tiene 99 años, completó la serie de antibióticos que le habían indicado, sigue bajo supervisión profesional y, por ahora, nadie en el Mater Dei se anima a ponerle fecha al alta. Si no surge ningún cambio raro, la próxima actualización oficial recién verá la luz el miércoles, tal como informó la propia institución. Mientras tanto, la conductora está acompañada por los suyos y hasta se tomó un rato para agradecer, a través del parte, las muestras de cariño que llegaron desde todos los rincones del país.
Una historia que se repite, con final abierto
El derrotero de septiembre de la Chiquita fue, cuanto menos, una montaña rusa. El mes arrancó con una gripe que se le complicó y terminó derivando en bronquitis. Después de varios días de atención en el Mater Dei, el 13 de septiembre le dieron el alta y la diva volvió a su casa para terminar de reponerse al calor de los suyos. Pero a los cinco días, el 18, la volvieron a internar por un episodio compatible con una neumopatía, con dificultades respiratorias y la orden firme de quedarse bajo control médico hasta nuevo aviso.
Lo que vino después, y lo digo yo que me quedé pegada a cada comunicado como quien mira el reloj del sanatorio, fue una evolución de a poco pero de a mucho. El parte del 25 de septiembre destacó que Legrand había incrementado la actividad física acompañada por el equipo de kinesiología, una señal de que el cuerpo iba respondiendo y de que la idea era completar la recuperación dentro del propio sanatorio antes de pensar en volver a la rutina.
Quién la acompaña y quién pone la cara en la pantalla
- Marcela Tinayre, su hija, presente en la internación y firme como siempre.
- Juana Viale, su nieta, al frente de La Noche de Mirtha y del almuerzo dominical desde que la abuela se ausentó de la mesa.
- Nacho Viale, su nieto, también pasó por el sanatorio para darle una mano y estar cerca.
- Ámbar de Benedictis, su bisnieta, se acercó a visitarla en estos días.
- Juana, que además contó en la apertura del domingo que la abuela sigue el programa desde la clínica y le hace devoluciones de lo que ve en la pantalla.
“La abuela está mejorando muy bien”Juana Viale, al abrir el ciclo del domingo
La última vez que se la vio a la Chiquita conduciendo fue el 29 de agosto. Desde entonces, su mesita con mantel blanco, sus centerpieces, sus platos y el ping pong de famosos pasó a ser territorio exclusivo de Juana. Y ojo, no es un dato menor: la propia Juana contó en cámara que Mirtha mira la emisión desde la clínica y le pasa devolución de lo que ve, algo que a mí, te soy sincera, me enternece hasta el alma, porque es la prueba de que la cabeza la tiene perfecta y de que la mesa la lleva en la sangre, esté donde esté.
Mi lectura de este presente que nos toca
Yo lo miro desde mi lugar de espectadora de toda la vida y les digo lo que siento: que la Chiquita, a sus 99 pirulos, sigue dando cátedra de cómo se pelea cuando el cuerpo la viene empujando. No es un capricho, es temple. Es la misma mujer que se sentó frente a los presidentes, los actores, los cracks del fútbol y los cantantes de todos los géneros, y que ahora, mientras le cantan a ella desde las redes y desde la tele, sigue poniendo el lomo para recuperarse y volver a su casa. Y mientras eso pasa, la mesa se sigue sirviendo con Juana a la cabeza, Marcela banca desde el sanatorio y el país entero mirando el parte como quien mira el resultado de un clásico.
La recomendación para el sábado
Si este finde te dan ganas de hacer un homenaje bien tierno, te dejo mi recomendación bien al palo: ponete un par de episodios de La Noche de Mirtha con Juana al frente, armate una mesa con mantel blanco, un platito con pebetes, otro con scons, un vermú bien fresco y, si te animás, cantate bajito un vals de La Mosca o de Rodrigo, como si la Chiquita te estuviera mirando desde la tele y te fuera a pasar devolución. A veces el mejor homenaje es sentarse a la mesa como si ella estuviera al lado, y eso, en esta casa, es ley.
