Croquetas de calabaza y gouda: una masa sin bechamel que se banca la fritura
Sin harina ni manteca, la base se arma con puré de calabaza, cebolleta y parmesano. El secreto está en enfriar bien la masa y en el doble rebozado para que el relleno de queso no se escape en el aceite.
Hay preparaciones que parecen simples y, sin embargo, esconden un truco que las salva del desastre. Estas croquetas de calabaza y queso son una de ellas: la masa no lleva bechamel ni harina, y aun así queda lo bastante firme como para armar unas bolitas que se doran en la sartén sin abrirse. El milagro se cocina en silencio, con calabaza bien tierna, un buen sofrito y, sobre todo, mucha paciencia para dejar enfriar.
La masa: puré de calabaza con cebolleta, ajo y parmesano
La calabaza se cocina al microondas durante unos diez minutos, hasta que la pulpa cede sin resistencia. En una sartén se rehogan, en aceite, la cebolleta y el ajo picados; cuando están transparentes, se suma la calabaza y se aplasta directamente ahí hasta conseguir un puré parejo, sin grumos. Fuera del fuego se agregan dos cucharadas de queso parmesano en polvo, sal y pimienta. El parmesano cumple una doble tarea: aporta el punto salado y ayuda a compactar el puré sin volverlo seco.
El armado y el doble rebozado, los dos pasos clave
Antes de tocar la masa, hay que esperar a que enfríe por completo. Con el puré caliente es imposible dar forma a las croquetas; se pega en las manos y se desarma. Una vez fría, se toman porciones, se hace un hueco en el centro y se coloca un dado de queso gouda, que es el que se va a fundir adentro cuando la croqueta llegue al aceite. Se cierra bien la masa envolviendo el queso y se la pasa por pan rallado, huevo batido y otra vez pan rallado. Esa doble capa es la que termina de aguantar una preparación tan cremosa.
La fritura se hace en aceite abundante y bien caliente, por tandas, para que cada croqueta se dore de manera pareja sin absorber demasiada grasa. Se las apoya sobre papel absorbente antes de llevarlas a la mesa.
Para qué momento y con qué variante
Funcionan como aperitivo caliente en una reunión o como cena liviana con una ensalada verde al lado. La calabaza de estación es la base ideal y el gouda puede sustituirse por cualquier queso semiduro que funda bien, como mozzarella o fontina. Andá probando rellenos y contanos en los comentarios con cuál te quedó la versión que más te gustó.
