El dilema del domingo: hornear, freír o pedir por WhatsApp
Un relevamiento de precios muestra que armar la comida en casa sigue siendo más barato que el delivery, aunque el margen se achica cuando la alacena está vacía y hay que comprar todo de una.
Me acuerdo de ese ruido a veces, el del aceite todavía tibio en la sartén de hierro, y el de la campana del horno que todavía no llegó a temperatura, y uno ya sabe que el domingo se va a cocinar. Ahora bien: ¿conviene siempre poner las manos en la masa o ya es hora de abrir la app y pedir que traigan todo? Salí a comparar números con la misma rigurosidad con la que uno compara dónde cargar nafta antes de un viaje a la sierra, y la respuesta, como pasa con los ríos serranos, depende de cuánto caudal lleve la alacena.
Pizza: donde el ahorro manda
Acá la diferencia es la más generosa de las tres. Una pizza grande de mozzarella, de esas que cortás en ocho porciones y sobran para el lunes, sale $8.745 si uno compra exactamente lo que lleva la receta. La mozzarella se lleva la mayor parte de ese gasto: los 350 gramos cuestan $7.084. Si en cambio se compran los paquetes completos en el súper, el desembolso inicial trepa a $15.820, pero quedan excedentes para otras preparaciones. En cualquier escenario, el número queda muy por debajo de una pizza por delivery, que arranca en $20.000 antes de sumar el envío. El ahorro va del 56% al 72%, y descontada la hora de levado de la masa, no hace falta ser un cocinero entrenado.
Les cuento un truco de la ruta: cuando paso por la zona de Villa General Belgrano, a la altura del kilómetro 36 de la ruta provincial 5, siempre aprovecho para cargar queso en alguna fábrica de la zona. Lo mismo se puede replicar con la mozzarella en cualquier pueblo con producción láctea: el precio baja y la calidad sube. Es un viaje que se paga solo.
Hamburguesas: el punto medio
El panorama acá es más matizado. Dos medallones con queso cheddar y papas fritas cuestan $10.797 si se usan solo las cantidades justas, unos $5.400 por unidad. Las promociones más accesibles en cadenas de hamburgueserías rondan los $18.000 por dos porciones con papas, lo que deja un ahorro de al menos a $7.200, cerca del 40%. El problema aparece cuando la heladera está vacía: comprar todos los paquetes completos (medallones, panes, queso, aceite) lleva el gasto a $23.439 y supera las promociones más baratas del delivery. Eso sí, buena parte del aceite de las papas se puede reutilizar, así que el costo real tiende a ser algo menor.
Empanadas: ahorro de suspenso
- Docena de carne al horno con tapas compradas: $14.484 (unos $1.207 por unidad).
- La carne picada (500 gramos, $8.000) explica más de la mitad del costo.
- Frente a promociones por docena en casas de empanadas, que arrancan en $16.000, la diferencia es de apenas $1.516, alrededor del 9%.
- Si se compara con pizzerías que venden empanadas por unidad a $3.500 o más, la docena casera ahorra más de $27.000, cerca del 66%.
- Comprar todo desde cero ($30.950) puede superar el precio de las promociones más baratas, aunque quedan excedentes de condimentos, aceitunas, huevos y verdeo.
La conclusión, como verán, es menos blanca o negra de lo que parece. La pizza es la victoria más clara del domingo en casa, y vale la pena animarse a amasar. Las hamburguesas dependen del estado de la alacena. Y las empanadas son el plato donde conviene chequear bien la competencia antes de decidir. Antes de cerrar la nota, les dejo una recomendación que probé el otro día: si andan por la zona de La Cumbrecita, a unos 28 kilómetros de Villa General Belgrano, paren en la Casa de la Empanada, abren de jueves a domingos de 12 a 15 y de 19 a 23, y se llevan una docena de carne cortada a cuchillo que rinde el viaje entero. Y ahora sí, los dejo con la pregunta de siempre: ¿ustedes cocinan o piden? Cuentenme cómo lo resuelven en su casa, que cada domingo tiene su propia lógica.
