El Gordis bajó del celular y se plantó en Fitz Roy: una hamburguesería con río de cheddar y buena onda
Federico Perales dejó las reseñas en redes y abrió su propio local en Palermo, con cuatro variedades de carne smash, una opción de pollo y una carta corta que va de dieciséis a veintiocho mil pesos.
Llego a la esquina de El Salvador y Fitz Roy y todavía me parece raro ver a Federico Perales, el Gordis de las redes, parado detrás de una pantalla pidiendo el medio de pago en vez de estar del otro lado del mostrador filmando. El creador de contenido que durante tres años se ganó el mango catando hamburguesas ajenas acaba de cruzar de vereda: abrió Gordis Burger, su local propio, en pleno corazón de Palermo. Y la verdad, se nota que le puso el cuerpo al proyecto: el desarrollo del lugar llevó un año y tres meses, las recetas las terminó de pulir junto a un chef ejecutivo y la mezcla de la carne la pensó medallón por medallón.
El primer dato que miro en la carta, y sé que muchos van a hacer lo mismo, es el precio. La oferta arranca en dieciséis mil pesos y no supera los veintiocho mil. La Clásica, la Tasti y la Cuarto salen dieciséis mil en su versión simple y veintidós quinientos en la doble. La Bacon, que es la más cara de la línea de carne, se va a veintiún mil quinientos y veintiocho mil pesos según sea una o dos tapas. Para los que prefieran pollo hay una única Chicken a dieciséis mil, con medallón crocante, pan con sésamo, cheddar, bacon glaseado, lechuga, ranch y mostaza con miel. Quien quiera repetir la Salsa Gordis puede pedir un pote aparte por mil pesos.
Cuatro smash, una sola técnica
Las cuatro opciones de carne llegan al plato en pan brioche y comparten el mismo formato: medallones al estilo smash, aplastados contra la plancha para lograr esa costra crujiente que tanto se busca. Perales me cuenta que la mezcla lleva cincuenta por ciento de vacío, cuarenta por ciento de tapa de asado y diez por ciento de grasa, una proporción que buscó durante meses hasta dar con el punto justo. Las diferencias entre las hamburguesas están en los acompañamientos y las salsas: la Clásica suma cheddar, pepinos encurtidos, cebolla y la salsa de la casa; la Tasti agrega tomate y lechuga con su propia variante; la Cuarto lleva cheddar, cebolla, ketchup y salsa Gordis; y la Bacon se corona con cebolla crocante, bacon glaseado, cheddar y una salsa pensada especialmente para esa receta. Las papas, mientras tanto, vienen con un sazonado de hierbas y especias que perfuman toda la mesa.
Cómo pedir y cómo pagar
El local abre sus puertas en El Salvador y Fitz Roy, en Palermo, y permite dos modalidades: comer en el salón con la típica mesa compartida o retirar el pedido para llevar. Lo que todavía no tiene es reparto desde esa dirección, porque la operación de entregas se montó en una cocina separada, como me aclara Perales cuando le pregunto por la logística. Para comprar hay dos caminos bien diferenciados. El más rápido es el de las pantallas táctiles, donde uno elige la hamburguesa, los adicionales y abona con pago electrónico o tarjeta de crédito, sin hacer fila. El otro es el tradicional: pasar por la caja, armarse de paciencia y esperar el turno. En los días fuertes la cocina llega a despachar tres mil hamburguesas, un número que ayuda a entender por qué el sistema de autogestión es casi una necesidad.
Dónde comer cerca y un consejo de la casa
Como la carta es corta y el local todavía no tiene delivery propio desde Fitz Roy, una buena idea es armar la salida completa: la hamburguesa en Gordis y la sobremesa a pocas cuadras. Para los que quieran estirar la noche, el cruce con Honduras y Malabia queda a trescientos metros y ofrece varias opciones de bares y pizzerías. Si la idea es almorzar y seguir viaje, la Costanera del Río de la Plata está a unos veinte minutos en auto por la Avenida Santa Fe y es una buena manera de cerrar la jornada con vista al agua antes de volver a casa.
Después de tres años comiendo y filmando hamburguesas de otros, Perales se animó a poner la suya en la mesa. Y aunque todavía está ajustando detalles, el local de Palermo ya tiene una identidad clara: smash bien ejecutado, carta corta, precios contenidos y la cercanía de alguien que sabe lo que el público pide. Si andás por la zona, pasá por Fitz Roy al 4600, probá la Bacon doble y después me contás cuál te ganó: si la carne, el pan o la Salsa Gordis que se vende aparte por mil pesos. Yo, mientras tanto, ya estoy pensando en volver con más tiempo y con el bolsillo preparado para hacer fila.
“La mezcla lleva cincuenta por ciento de vacío, cuarenta por ciento de tapa de asado y diez por ciento de grasa. La proporción la buscamos durante meses hasta dar con el punto justo.”Federico Perales, creador de Gordis Burger
