Miércoles, 23 de septiembre de 2026
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Fito Páez, el rosarino que se sentó al piano y se animó a soñar con la batuta

El músico pasó por Otro día perdido, cantó sus clásicos y se quebró de risa cuando le preguntaron por qué tocaba de espaldas junto a Charly García. También contó que quiere aprender a dirigir una orquesta y dejó una perlita sobre cómo circula la música en la memoria de la gente.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · 23 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Bueno, mirá, te lo digo de una: si hay algo que no falla en la vida es un piano y un Fito Páez delante. El rosarino se apareció en Otro día perdido, el programa que conduce Mario Pergolini, y dejó una de esas visitas que a uno, como espectador del baile y de la música, le reconcilian con el oficio de escuchar. Tocó el piano con esa mezcla de precisión y de corazón que tiene este muchacho desde hace décadas, se sentó a charlar como si estuviera en una mesa de bar de Rosario y, de yapa, nos regaló una confesión que a mí, te juro, me voló la cabeza: quiere aprender a dirigir una orquesta.

El piano como punto de partida

Porque si hay algo que define a Fito, el pibe que se crió entre melodías y escenarios, es que nunca se queda quieto. Arrancó la noche interpretando Al lado del camino, uno de esos temas que son casi un himno para cualquiera que haya crecido escuchando rock argentino, y después se dejó llevar por las preguntas de Pergolini. Pero lo que me terminó de ganar fue cuando arrancó a hablar de la máquina orquestal. "Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona", dijo, y lo dijo con esa tonada rosarina que a mí, particularmente, me llega al alma. Es el Fito de siempre: el que no se conforma con lo que ya sabe y va por más.

El recuerdo de Charly que desató las risas

Ahora bien, si hubo un momento que nos hizo reír a todos los que estábamos mirando, fue cuando Pergolini le preguntó por qué tocaba de espaldas al público en aquella gira que compartió con Charly García. Imaginate la escena: Fito, con su histrionismo habitual, salió con una respuesta que desató carcajadas en el estudio: "Hay que preguntarle a Charly". Después, ya más serio, aclaró que el Flaco nunca había explicado por qué tomaba esa decisión, pero que él siempre pensó que tenía que ver con la idea visual de que el público viera una melena en movimiento. Y acá viene lo lindo: Fito contó que aquella experiencia le sirvió como aprendizaje puro y duro. "Me sirvió porque aprendí un montón", resumió, con esa generosidad que tiene para reconocer lo que le dejaron los que compartieron escenario con él.

La preocupación por la memoria cultural

Pero Fito, que es un tipo que piensa, no se quedó solo en la anécdota. La charla se metió en un tema que a mí, como periodista y como espectadora de la música, me parece central: cómo circulan las canciones en la memoria de la gente. El músico recordó que, unos quince años atrás, había hecho un concierto entero con temas de Charly que él consideraba archiconocidos, y se topó con que había gente que no los reconocía. A partir de ahí, se le escapó una preocupación genuina por el lugar que ocupa ese repertorio en la memoria cultural de los argentinos. Es para pensarlo, ¿no? Sobre todo en estos tiempos donde parece que lo nuevo tapa lo viejo sin pedir permiso.

El cierre a pura música

Y como no podía ser de otra manera, Fito volvió al piano para cerrar la noche. Esta vez no fue él quien eligió los temas, sino que se dejó llevar por los pedidos de Pergolini y de los panelistas Evelyn Botto y Agustín "Soy Rada" Aristarán. El rosarino se sentó, apoyó las manos en las teclas y le regaló al público exactamente lo que había ido a buscar: canciones suyas, cantadas con esa voz que tiene infinitos matices, y esa capacidad única de hacer sentir que cada tema es una historia personal.

La recomendación para el sábado

Mirá, si me preguntás a mí qué tema de Fito elegiría para escuchar en una presentación al piano, te digo que El amor después del amor no falla nunca. Pero si querés algo que te pegue en el pecho mientras tomás un vino un sábado a la noche, andate a Tumbas de la gloria o a Dar es dar. Y si la noche pinta para emociones fuertes, ponete Ciudad de pobres corazones y dejate llevar. Fito al piano es de esas cosas que a los que peinamos canas nos reconcilian con la música y con la vida. Así que ya sabés: este finde, Fito de fondo y a disfrutar.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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