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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Imágenes truchas con inteligencia artificial y el daño verdadero que dejaron en varias pibas de Lomas de Zamora

Cuatro menores son investigados por fabricar y viralizar material sexual falso de compañeras a partir de fotos de Instagram. La Justicia actuó con allanamientos, pero la angustia, la vergüenza y el silencio de las víctimas reabren el debate sobre cuánto lastima lo que se sabe inventado.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 27 min
Imágenes truchas con inteligencia artificial y el daño verdadero que dejaron en varias pibas de Lomas de Zamora

A la salida del colegio, entre el ruido de los colectivos y las madres que esperan en la vereda, varias adolescentes de Lomas de Zamora todavía no terminaban de procesar lo que les habían hecho. Porque aunque ninguna de esas imágenes era real, el daño que sintieron en el cuerpo y en la cabeza fue de los más verdaderos que cargan a su edad. Lo que empezó como una broma entre compañeros en grupos de mensajería terminó en una causa judicial por producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI), con cuatro menores investigados y procedimientos de allanamiento en marcha.

La maniobra fue tan sencilla como cruel: los chicos agarraban fotos de perfiles públicos de Instagram de varias chicas del colegio, las metían en herramientas de inteligencia artificial que generan imágenes falsas y armaban contenidos de tono sexual que después viralizaban en grupos digitales. Las víctimas se enteraron tarde, cuando el material ya circulaba entre cursos enteros y, según temen las propias alumnas, había salido del barrio hacia cualquier parte del mundo.

Aunque sé que es falso, me dio vergüenza

“Aunque sé que es falso, me dio vergüenza.”Una de las alumnas afectadas, en su testimonio ante la Justicia

Esa frase, que aparece en el expediente, sintetiza la paradoja que más desconcierta a padres, docentes y psicólogos. La tecnología puede ser capaz de inventar una foto, pero no puede desinventar la angustia de quien aparece en ella. Las chicas relataron asco, miedo y una sensación de vulnerabilidad que las paralizó. Una contó que tardó días en contarles a sus padres porque no soportaba la idea de que la vieran así, aunque supiera que la imagen estaba manipulada. Otra, todavía hoy, no puede sacarse de la cabeza la pregunta que se repite cada vez que se cruza a un conocido: si esa persona habrá visto las fotos.

Cómo actuó la Justicia y cómo respondió la escuela

  • La causa tramita como producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI), un delito que en la Argentina alcanza incluso a las imágenes generadas por computadora cuando representan a menores en situaciones de explotación sexual.
  • Hay cuatro alumnos identificados como sospechosos, todos menores de edad, que fueron pasados a la modalidad virtual mientras avanza la investigación.
  • La Justicia ordenó el cese de hostigamiento y pidió medidas para impedir cualquier tipo de contacto entre los investigados y las víctimas.
  • En el colegio se organizaron jornadas de diálogo con los cursos, después de que las familias y las propias adolescentes cuestionaran la respuesta inicial de la institución, a la que calificaron como tardía e insuficiente.

El caso tomó estado público después de una protesta que las propias chicas organizaron frente al establecimiento. La convocatoria se pasó por Instagram y WhatsApp, sumó a estudiantes de otros cursos y a varias familias, y los videos de la movilización se llenaron de mensajes de apoyo. También aparecieron testimonios de jóvenes de otros colegios de la zona que contaron haber pasado por situaciones parecidas, lo que muestra que el fenómeno no es un hecho aislado sino un patrón que se repite en distintas escuelas del conurbano bonaerense.

Para los especialistas, lo que más preocupa es que las víctimas cargan la culpa al revés: en lugar de enojarse con quienes fabricaron y difundieron el material, muchas se cuestionan por qué tenían fotos suyas en Instagram, como si compartir en una red social abierta equivaliera a consentir la manipulación. Los equipos de orientación y los gabinetes psicopedagógicos subrayan que el primer paso con las adolescentes afectadas fue reconstruirles la idea de que la responsabilidad es de quienes producen y distribuyen, no de quienes fueron blanco del ataque.

Qué tener en cuenta como familia y como escuela

  • Las fotos de perfiles públicos pueden ser tomadas y manipuladas con herramientas de inteligencia artificial sin que la persona lo advierta, por lo que conviene revisar la privacidad de las cuentas y limitar la exposición pública de imágenes de los y las adolescentes.
  • Si un chico o una chica aparece en una imagen falsa de este tipo, lo más importante es escucharlo sin minimizar el malestar: aunque el contenido sea inventado, la angustia es real y debe ser contenida.
  • Es clave guardar pruebas (capturas de pantalla, links, nombres de los grupos) y hacer la denuncia en una comisaría o ante la línea 102, ya que la Justicia puede actuar incluso cuando las víctimas son mayores de 13 años.
  • En las escuelas, se recomienda trabajar el tema con protocolos claros y antes de que pase: hablar de huella digital, de consentimiento y de las consecuencias legales de fabricar y viralizar este tipo de material.

Mientras la investigación avanza, en el barrio todavía se habla del tema en la plaza, en las mesas familiares y en los grupos de WhatsApp de las mamades del colegio. Marta, una vecina de la zona con la que conversé en la esquina mientras los chicos salían del turno tarde, me dijo algo que se repite en casi todas las conversaciones: que la tecnología avanzó más rápido que la charla que las familias pueden dar en la mesa. Lo cierto es que estas pibas de Lomas de Zamora, aún sabiendo que las imágenes son falsas, van a cargar un tiempo largo con la vergüenza de haber sido el centro de una broma que no tuvo nada de juego. Y eso, por más inteligencia artificial de por medio, es un daño de los más humanos que existen.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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