Neuquén vuelve, por fin, a darle la cara al río: tres kilómetros de paseo costero para caminar, pedalear y mirar
El sábado 12 de septiembre, cuando la capital neuquina festeje sus 122 años, quedará inaugurado el tramo más reciente del Paseo Costero entre las calles Chocón y Aguado, con senderos, bicisenda, calle vehicular y un mirador elevado que funciona como balcón sobre el agua. La red ya alcanza los 33 kilómetros lineales sobre los ríos Neuquén y Limay, todos abiertos, gratuitos y listos para usar.
Todavía es jueves a la tarde y en la esquina de Chocón y la ribera, en Confluencia, ya se nota un movimiento que hasta hace un par de meses no estaba. Un grupo de operarios termina detalles de pintura sobre el asfalto nuevo, una señora pasea al perro por el sendero que recién terminaron de hormigonar y un chico en bicicleta prueba la pendiente del puente que va a dar al mirador. Una vecina del barrio, Estela, que vive a tres cuadras, se acomoda en uno de los bancos todavía envueltos en plástico y me dice, mientras señala el río con la cabeza: "Yo pasé toda la vida mirando para otro lado, hacia la calle, hacia el centro. Ahora, de golpe, tenés esto: un lugar para sentarte y mirar el agua, así, gratis. Qué bueno que es, che". Lo digo de entrada porque esa escena resume bastante bien lo que va a pasar este sábado en Neuquén capital, cuando la Municipalidad inaugure oficialmente el tramo más ambicioso del Paseo Costero hasta la fecha.
Recorrí el tramo nuevo a pie y en bicicleta, junto con algunos lectores que se fueron sumando en la rambla, y la impresión que me quedó es la de una obra que no se limita a embellecer: cambia de manera concreta la relación de los vecinos con el río. Son más de tres kilómetros que se incorporan a una red que hoy ya suma 33 kilómetros lineales continuos sobre las riberas del Neuquén y del Limay. Para dimensionarlo: equivale, más o menos, a ir desde el centro de la ciudad hasta el límite con Plottier caminando siempre al lado del agua, sin interrupciones.
Qué se hizo y qué se encuentra el visitante el sábado
- Pavimentación completa de la calle vehicular que acompaña el trazado costero entre Chocón y Aguado.
- Veredas de hormigón peatonales en toda la traza, aptas para caminatas y para personas con movilidad reducida.
- Bicisenda de concreto asfáltico, separada físicamente del sector de peatones y de la calle.
- Iluminación con tecnología led en todo el recorrido, para uso en horario nocturno.
- Mobiliario urbano nuevo: bancos, mesas, cestos y señalización de orientación.
- Un mirador elevado en la proyección de la calle Figueroa, que funciona como balcón sobre el río y se corona con un puente peatonal que conecta ambas márgenes del paseo.
Lo que más llamó mi atención al recorrerlo fue el mirador. Es una estructura de madera y metal que se eleva sobre la barranca y permite asomarse al río desde varios metros de altura. En la recorrida que hice con Estela y con otros vecinos, más de uno se detuvo a sacar fotos, y la frase que más se repetía era alguna variante de "no sabía que teníamos esto". Esa síntesis, vale la pena aclararlo, la escuché decenas de veces a lo largo del año cada vez que se inauguraba un tramo del paseo: la sensación de redescubrimiento es, parece, parte del efecto.
El acceso principal desde el centro neuquino es por la ribera del río Neuquén, siguiendo la traza ya existente del Paseo Costero hacia el sur. El ingreso es libre y gratuito, sin ningún tipo de trámite, registro ni costo, lo que lo convierte en una de las opciones más directas para el fin de semana largo, especialmente para familias que buscan un plan al aire libre sin moverse de la ciudad.
Una inversión íntegramente municipal y un objetivo que va más allá del aniversario
La inversión total del tramo fue de 15.000 millones de pesos, financiados de manera íntegra con recursos del Municipio. Lo aclaro porque en un contexto donde las obras públicas suelen discutirse en clave nacional, aquí la decisión fue estrictamente local: el intendente y su gabinete asumieron el costo completo, sin aportes de la Provincia ni de la Nación.
“La ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río.”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén
La frase de la funcionaria resume una autocrítica que en Neuquén se escuchó durante décadas: la capital provincial creció durante años mirando hacia el centro, hacia la ruta, hacia los yacimientos, y le dio la espalda al recurso natural más fuerte que tiene, que es el agua. El Paseo Costero nació como política de Estado local hace varios mandatos y se fue consolidando, tramo a mano, hasta convertirse en la intervención urbana más importante de los últimos años en la ciudad.
Qué viene después: la confluencia y la meta de punta a punta
La intención declarada por el Municipio es completar la ribera de punta a punta, sin interrupciones. Para eso, falta todavía la pieza más simbólica: el tramo que bordea la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste. Es, justamente, el lugar donde las dos masas de agua se unen y forman el río Negro. Esa obra estaba trabada por un litigio judicial que esta semana quedó resuelto, lo que destrabó el llamado a licitación. Si los plazos se cumplen, en los próximos meses debería quedar adjudicada y empezar a ejecutarse, con lo cual la idea de una vuelta completa alrededor del agua dejará de ser una promesa y empezará a tomar forma de obra concreta.
Vuelvo a Estela, la vecina de Confluencia con la que recorrí el tramo nuevo. Cuando le pregunté qué esperaba del Paseo Costero una vez completo, me contestó sin dudar: "Que lo pueda usar todo el mundo, no solo la gente del centro. Que un chico de Valentina pueda venir en bici sin tener que pedir un remise". Es un deseo modesto, pero es, en el fondo, la promesa más fuerte que puede hacer una obra pública: dejar de ser una linda foto de inauguración y empezar a ser parte de la vida cotidiana de los vecinos. Ese es, en definitiva, el examen que tiene por delante el Paseo Costero de Neuquén en los próximos años.
Contanos cómo lo viviste y qué esperás del nuevo: ¿ya conocés algún tramo del Paseo Costero? ¿Pensás ir el sábado? ¿Qué le falta, a tu juicio, para ser un paseo de todos los neuquinos y no solo de los que viven en Confluencia o en el centro?
