Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

La chica de la casa y su propio nombre: Luján Sáez, heredera y fundadora de un mundo nuevo

Creció entre desfiles, percheros y productoras, pero igual necesitó construir su propio idioma. LS, su firma, debutó en Bafweek con una colección pensada como experiencia, no como catálogo.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 56 min
La chica de la casa y su propio nombre: Luján Sáez, heredera y fundadora de un mundo nuevo

Caminar por Palermo un jueves a la tarde es toparse con obradores, locales que todavía huelen a aerosol y veredas recién cortadas donde alguna marca nueva ensaya su vidriera. En uno de esos talleres, sobre una mesa larga rodeada de telas y de termos de mate, Luján Sáez viene ajustando los últimos detalles de lo que será su debut en la pasarela de Bafweek. En la puerta del estudio, un cartelito escrito a mano avisa que ahí no se atienden ventas; adentro, unas cuantas chicas de su edad terminan de probar lo que se verá en unas horas. El lugar se parece mucho a la Buenos Aires que Luján conoce desde chica, esa donde la moda se hace en garages, en los subsuelos de las casas y en conversaciones que empiezan con un café y terminan cuando alguien dice "ya está".

Hablamos un rato con Marta, vecina del estudio, que conoce a la familia desde hace años. "Yo a Santiago lo crucé mil veces por la zona cuando él todavía no era nadie, y ahora mirá: la hija se lanza con lo suyo, con nombre propio, con marca propia. Eso tiene mérito, eh, no es un capricho", me dice mientras mira hacia adentro por la ventana. Le pregunto si no le parece raro que alguien tan joven arme un imperio y ella se ríe: "Imperio, no sé. Esto empieza, recién arranca. Lo que yo veo es a una pibita laburando de verdad". En esa frase está un poco el clima que rodeó el debut de LS en Bafweek, la última edición del ciclo de moda más visto del circuito local.

Heredera, sí, pero con su propio idioma

Porque Luján no llega de cero. Hija de Santiago Sáez, creador de Ona Sáez, una de las firmas que marcaron la escena de la moda argentina de principios de los dos mil, y de una madre que se movió años como productora de moda, Luján mamó el oficio desde la infancia. Lo que hizo con ese capital fue convertirlo en combustible, no en techo. "Nació como una manera de construir mi propio camino y expresarme con libertad, siempre tomando referencias y guiños de todo lo que me formó", dijo ella en la previa del desfile, cuando le pregunté de dónde salía la decisión de lanzar LS, su firma personal. La marca tiene identidad propia: prendas con impronta nocturna, materiales que van del denim al encaje y al foil, siluetas amplias y una tensión deliberada entre lo deportivo y lo glamoroso. Es, en criollo, la idea de que la misma remera que te ponés para ir a un recital de noche te tiene que servir para entrar a un bar y que alguien se dé vuelta.

N.1: cuando el primer número es un manifiesto

La colección inaugural se llama N.1, y el nombre no es un guiño inocente. Ella misma lo describe como un comienzo, una primera página que todavía está en blanco del otro lado. La propuesta combinó denim, cuero y brillos con una estética nocturna y urbana, y el desfile se pensó como un show, no como un catálogo. Hubo música en vivo, hubo amigas artistas desfilaron como "musas" de la marca y hubo una decisión de puesta en escena que buscó que la ropa, las personas y el ambiente dialogaran entre sí. "Quiero que durante esos minutos el público pueda entrar completamente en el universo de la marca", resumió Luján antes del show. Las morfologías que se vieron en pasarela incluyeron pantalones amplios, siluetas exageradas, capas y superposiciones: una estética que pide ser habitada, no simplemente colgada en un perchero.

  • Denim como tela central de la marca, con cuero, encaje y foil como socios de viaje en la primera colección.
  • Siluetas amplias, con capas y superposiciones pensadas para mover el cuerpo, no para esconderlo.
  • Desfile montado como experiencia: música en vivo y musas de la marca en pasarela.
  • Apuesta por una consumidora que usa la ropa como herramienta de expresión, sin importar la edad.
“Mi apellido puede generar una expectativa inicial, pero después es el trabajo el que tiene que estar a la altura.”Luján Sáez, diseñadora

Detrás de cada prenda, según cuenta, hay un filtro muy simple: ¿me lo pondría yo? Luján trabaja con amigas y artistas cercanas, prueba las piezas en cuerpos distintos y observa cómo una misma camisa cambia según quién la lleva. Desde ahí ajusta materiales, largos y caídas. La escena nocturna porteña, los recitales, los clubes y las nuevas generaciones de artistas locales funcionan como fuentes de inspiración permanente. "Me interesa vestir a alguien que quiere entrar a un lugar y sentirse seguro, distinto, un poco protagonista", definió. La marca apunta, en otras palabras, a una consumidora que no busca parecerse a lo que ve en una vitrina sino a parecerse a lo que siente cuando se mira al espejo antes de salir.

Antes de irme del estudio paso de nuevo por la puerta y Marta todavía está ahí, con la misma sonrisa con la que me recibió. Le cuento que la marca se llama LS, como las iniciales de Luján, y que la chica que ella vio crecer arrancó en Bafweek con su propio nombre en la marquesina. "Ya era hora, che", me contesta, mientras levanta el pulgar hacia la ventana. Le digo que en la nota queda claro que Luján no reniega de su historia, pero que tampoco se esconde detrás. "Es lo que tiene criar a una hija con gente laburante", me responde, y se mete de nuevo en su taller como quien vuelve a lo suyo. Esa imagen, la de una hija que conoce el oficio desde la cuna y decide, igual, empezar de cero, es probablemente la mejor definición de LS: no una marca que llega tarde, sino una que llega a tiempo, con su propio reloj y, sobre todo, con su propio nombre.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

Te puede interesar