La isla olvidada: dos amigas, un viaje por Filipinas y los recuerdos que no se borran
La nueva película animada de DreamWorks pone el foco en la separación, la amistad y la identidad filipina, con dirección de Joel Crawford y Januel Mercado y un ritmo pensado para el público familiar.
Volver, con la frente marchita, de las nieves del tiempo igual que en el juego del amor se cae otra vez, brillen así mis ojos cuando te vuelva a ver. Arranco la nota con esa línea de Rodrigo porque la película de la que voy a hablarles me dejó exactamente esa sensación: la de esos recuerdos de la adolescencia que se niegan a borrarse aunque la vida nos lleve por caminos distintos. La isla olvidada es la propuesta animada que DreamWorks acaba de poner en la calle y te la cuento como si te la contara en una mesa de un baile de Córdoba, a los codazos, mientras suena el equivocado y alguien pide el siguiente tema.
La historia sigue a Raissa y Jo, dos pibas que se conocen desde chiquitas y que de golpe tienen que separarse. A partir de ahí empieza un viaje por mundos fantásticos que, a primera vista, parece una aventura más de la factoría DreamWorks, pero tiene un detalle que a mí me ganó: la acción se sitúa en Filipinas y los directores Joel Crawford y Januel Mercado le metieron al relato costumbres, paisajes y tradiciones del lugar. No es un fondo decorativo: la identidad filipina es parte del viaje.
Lo que pasa cuando la fantasía se cruza con la separación
Lo que más me gustó, y se los digo con el corazón en la mano, es que la película no esquiva el tema espinoso. La separación de las amigas, el trauma de ese corte y el valor de los recuerdos compartidos aparecen de verdad, sin edulcorar. Las protagonistas no son heroínas perfectas: tienen broncas, se enojan, se equivocan, y eso las hace queribles. Cuando Raissa y Jo entienden que lo que vivieron juntas sigue intacto adentro de las dos, a uno se le afloja algo en el pecho y entiende que el viaje fantástico es, en el fondo, un viaje por la memoria.
En lo visual, la película es una locomotora: cambios de escena a toda velocidad, gags físicos, movimientos de cámara que sorprenden y hasta referencias a series ochentosas para los que peinamos canas. La animación mezcla estilos y se luce en los distintos mundos que atraviesan las pibas. Del lado del conflicto, hay una villana que las persigue y suma tensión al recorrido, pero sin robarle espacio al vínculo central.
- Toy Story (la saga completa), porque sin la amistad entre Woody y Buzz no se entiende nada de lo que vino después.
- Intensa-mente, un viaje al interior de las emociones que también habla de recuerdos y de lo que queda cuando un vínculo cambia.
- Mi villano favorito 4, para entender que los amigos se eligen y a veces aparecen donde menos los esperás.
- Lilo y Stitch, con esa mirada sobre la familia elegida y los vínculos que se arman entre márgenes.
- Cómo entrenar a tu dragón, sobre aprender a confiar en el otro cuando todo parece perdido.
Para mí, La isla olvidada entra en la lista de esas pelis que funcionan en familia y que los más grandes también la van a pasar bien, sobre todo si se bancan un arranque medio vertiginoso. Mi recomendación para el sábado es sencilla: llévenla al cine con los chicos, pero después charlenla. Pregúntenles qué recordarían ellos si tuvieran que armar un viaje como el de Raissa y Jo. Yo me fui del estreno con la certeza de que algunas amistades de la adolescencia no se borran ni aunque el mundo se dé vuelta, y eso, en estos tiempos, vale oro.
