La tranquera que les quieren poner a Taylor y Travis: vecinos de Ohio se plantan y la junta cedió a medias
En Bratenahl, donde la pareja compró una mansión de cinco millones frente al lago, el plan de forestación y vallado chocó contra más de tres décadas de vecinos con argumentos pesados: cañerías compartidas, raíces y hasta ciervos en pugna. La Junta de Revisión Arquitectónica aprobó solo una parte del proyecto, mientras el abogado de los famosos y el paisajista siguen negociando puerta a puerta.
Vengo de donde el viento pega más fuerte y el lago Erie se hace sentir, pero también vengo, como quien no quiere la cosa, tarareando esa zamba que dice que "cada cual conoce su pago y sabe lo que le ha costao", y la verdad es que la frase me quedó sonando en la cabeza mientras leía la interminable saga que están viviendo Taylor Swift y Travis Kelce con los vecinos de su propiedad en Bratenahl, Ohio, ese pueblo chico al que la pareja llegó hace ya un buen tiempo y donde, según cuentan, pensaban transformar un rancho de cinco millones de dólares en un fortín con árboles, vallas y todo lo que el bolsillo les permita.
Te lo cuento como si te lo contara en la vereda, mate de por medio, porque la cosa viene derecha y tiene sus bemoles. Vecinos que llevan más de tres décadas viviendo pegados a la propiedad salieron a poner el grito en el cielo cuando se enteraron de los planes de forestación y del vallado de casi dos metros que la pareja quiere levantar alrededor de la mansión comprada en marzo pasado a través de una sociedad de responsabilidad limitada atada al jugador de los Kansas City Chiefs.
Vecinos con memoria y argumentos
Mirá, lo más jugoso del asunto es que no se trata de un capricho ni de vecinos enojados porque sí. Hay una señora que vive al lado desde hace más de treinta años y que se sentó en las reuniones de planificación municipal a advertir, con la experiencia que le dan las décadas en el barrio, que plantar árboles de hoja perenne cerca de una tubería de desagüe compartida podría provocar, y cito textual lo que ella dijo, "desbordamientos catastróficos del alcantarillado". La señora contó además que le cotizaron 75.000 dólares para proteger esa cañería de las raíces, y que el tema ya se está charlando directamente con el abogado de la pareja.
Suma y seguís: otro vecino alzó la voz para cuestionar la tala de arbustos que ya existen en el lugar y, atención con este detalle, manifestó su preocupación por los ciervos de la zona si al final se termina instalando la valla proyectada. O sea, no estamos hablando de gente que se oponga por molestar, estamos hablando de vecinos que defienden cañerías, plantas y fauna con argumentos que suenan atendibles hasta para el más pintado.
La junta aprobó solo una parte y la pulseada sigue
Ahora bien, no todo les salió mal a Taylor y Travis. La Junta de Revisión Arquitectónica de Bratenahl ya había dado el visto bueno en septiembre a una valla de 1,8 metros, más baja que los 2,4 que la pareja tenía originalmente en la cabeza. El responsable del proyecto, Jacob Kutz, de la empresa Tiny Construction, les tiró un centro a los vecinos al explicar que la pareja buscaba "privacidad y seguridad" y al recordar que ellos mismos, motu proprio, mandaron limpiar a presión la tubería de alcantarillado "sin pedir ayuda", como una manera de mostrar buena predisposición con la comunidad.
En la última reunión, la junta aprobó el proyecto de paisajismo correspondiente al frente de la propiedad y dejó para una próxima sesión un tercer plan con el resto de las reformas pendientes. Mientras tanto, en el frente mediático, la mansión de Ohio aparece como una más dentro del catálogo inmobiliario de la pareja, que también tiene propiedades en Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island y California, y a la que, según se supo, le instalaron un sistema de alerta que avisa cuando alguien se acerca demasiado al inmueble.
La pregunta que nos hacemos en el barrio
Porque siempre hay que ir a la raíz: ¿los vecinos tendrán razones válidas para oponerse a los planes de la pareja, o las exigencias de seguridad de figuras públicas deberían tener prioridad? Yo te dejo mi parecer, que es solo uno más entre los tantos que se escuchan estos días en las sobremesas y en las esquinas del pueblo: me parece que conviven las dos cosas. Nadie puede pedirle a Taylor y Travis que renuncien a la tranquilidad de su casa ni que se la pasen con la tranquera abierta sabiendo que un día se les puede aparecer cualquiera, pero tampoco se puede pedirle a vecinos de toda la vida que se hagan los distraídos mientras les plantan un arboleda arriba de una cañería o les llenan el barrio de vallas que cambian el paisaje. La convivencia es eso, un acuerdo en el que nadie termina cien por ciento conforme pero todos terminan pudiendo vivir en paz.
Mi recomendación para el sábado
Si este finde te sentás a tomar unos tragos con amigos o a charlar en familia, te lo digo como consejo de vecina: andá a las reuniones del consorcio, a las audiencias públicas, a las comisiones vecinales, y enterate qué se está aprobando en tu manzana. A veces un vallado, una poda o una obra parecen cosas lejanas y de famosos, hasta que un día las tenés al lado de tu living. Y ojo, que cuando uno levanta la voz tarde y desde el enojo ya es más difícil torcer el brazo. Mejor prevenir que tener que cotizar después 75.000 dólares en arreglos.
