Lee a Lee la milonga del hacha: así arrancó la nueva entrega de Monstruo que tiene a todo el mundo hablando de Lizzie Borden
La miniserie de Netflix sobre el caso más famoso de Estados Unidos reunió 12,1 millones de visualizaciones en su debut y se metió primera en 60 países, aunque las críticas la reciben con los brazos cruzados.
Yo no me podía perder el estreno, así que prendí el televisor y me senté con el café a esperar que rodara el logo de Netflix. Cuando vi aparecer a Ella Beatty en el papel de Lizzie, sentí ese cosquilleo que solo dan las historias basadas en hechos reales bien contadas. La chica, que tiene una cara de nena buena que asusta, se mete en la piel de la mujer que durante más de un siglo fue conocida como la loca del hacha en Estados Unidos, la sospechosa número uno del crimen de su padre y su madrastra en una casona de Fall River, allá por 1892. La serie se llama Monstruo: La historia de Lizzie Borden y es la cuarta pata de la antología que Ryan Murphy e Ian Brennan vienen armando desde hace unos años, con la primera entrega, la del carnicero de Milwaukee Jeffrey Dahmer, como punta de lanza.
Una antología que ya tiene su propio lugar en la pantalla
Lo interesante de esta franquicia es que cada temporada cuenta una historia cerrada, con elenco nuevo y casos distintos. Empezó con Dahmer, siguió con los hermanos Lyle y Erik Menéndez, después llegó el turno de Ed Gein y ahora le toca a Lizzie, la única mujer en el lote. Son ocho capítulos que se miran casi de un saque, pensados para el espectador que se prende con las crónicas judiciales y con esos juicios que dividieron a la opinión pública durante décadas.
Los números del debut acompañaron: Netflix difundió que la serie juntó 12,1 millones de visualizaciones en su primera semana y se subió a lo más alto del ranking en 60 países. Ahora bien, si uno lo mira con la lupa de la propia saga, la cifra queda por debajo del arranque de Dahmer, que había explotado con 22 millones, y también debajo, aunque por muy poco, de las otras dos entregas. Menéndez había arrancado con 12,3 millones y Ed Gein con 12,2. Quiere decir que Lizzie quedó en el último escalón del podio de los debuts, pero con una diferencia mínima respecto de las anteriores.
El público la mira, la crítica la mira con recelo
Porque mientras la audiencia respondió bien en la primera semana, la recepción crítica viene tibia. En Rotten Tomatoes, el sitio que junta opiniones de prensa especializada de todo el mundo, la serie cosecha apenas un 42 por ciento de reseñas positivas. Eso la deja como la segunda entrega peor valorada de las cuatro que van de la saga, solo por encima de Dahmer en el ranking negativo y peleando mano a mano con los demás casos. Son dos universos distintos: el del rating masivo de Netflix, que mide lo que la gente clickea y mira, y el de los críticos, que suelen ser más finos con el pulso narrativo.
Mi lectura, después de haber visto los primeros capítulos y de haber charlado con amigos que ya la terminaron, es que la serie se banca por la historia misma y por el oficio de Beatty, más allá de los números fríos. El caso Borden fue uno de los primeros juicios mediáticos de Estados Unidos y todavía hoy genera debates sobre la violencia de género, la histeria que se le endosó a Lizzie en su época y la sospecha de que alguien más pudo haber movido el hacha. Si te gustan las series de crímenes reales con mirada de época, esta entrega de Monstruo es una opción más que interesante para el fin de semana.
