Leuco y Sofi Martínez cruzaron respuestas al aire y él terminó admitiendo que la extraña más veces sí que no
La expareja de conductores se sometió a un cuestionario sobre su vínculo en un programa de entretenimientos. La frase del final dejó en claro que la distancia no resolvió todo del lado de él, mientras ella contó el detalle de haberlo silenciado el mismo día de la ruptura.
Che, mirá, yo lo fui a buscar a este cruce porque hacía rato que se venía rumbeando algo así entre Diego Leuco y Sofi Martínez y la verdad es que el ida y vuelta no defraudó para nada. Los dos se sentaron en un programa a contestar preguntas cruzadas sobre su propia historia de amor, con la soltura de los que laburaron juntos frente a cámara y con la incomodidad lógica de los que se dejaron hace rato. Y en el medio, como pasa siempre en estos casos, se dijeron cosas que uno no termina de saber si las pensó para decirlo o se le escaparon por la confianza de la nota periodística con un colega.
Lo que se dijeron en el segmento
Lo primero que quedó claro es que la ruptura se sostiene en el tiempo: según lo que contó la propia Sofi, el vínculo arrancó y se estiró por el orden de los ocho años, con dos etapas bien marcadas según cómo lo describió Leuco, que es la forma que tenemos muchos de nombrar esos cortes internos cuando una pareja va mutando. Después, cuando el conductor mediador empezó a tirar preguntas más filosas, aparecieron los recuerdos digitales, que hoy son casi una categoría emocional en sí mismos. Sofi reveló que el mismo día que se separaron lo silenció en redes y que hasta el día de hoy él no aparece en su feed, y justificó el gesto con una frase que me pareció de manual: era mejor silenciarte que eliminarte. Es esa clase de decisión chica que termina contando mucho de cómo cada uno elige proteger su día a día.
Diego, por su parte, reconoció que esa decisión le sigue pesando. Dijo que lo bloqueado no lo deja tranquilo y que varias veces agarró el teléfono para escribirle mensajes largos que después borró sin mandar, con ese tono de confesión culpable que tienen los que saben que no corresponde pero no pueden evitar el impulso. Ella, lejos de esquivarle el tema, le devolvió entre risas que efectivamente tiene un talento especial para escribir largo. Hay algo ahí, en ese ida y vuelta, que se nota que sigue vivo: no necesariamente como pareja, pero sí como ese tono de confianza y de picardía que se construye cuando dos personas comparten años, un programa y una cotidianeidad.
“Muchas veces, sí. Más veces sí que no.”Diego Leuco, sobre si todavía extraña a Sofi Martínez
Los recuerdos que todavía están ahí, en silencio
- Sofi Martínez optó por no borrar las fotos compartidas pero reconfiguró el teléfono para que la cara de Leuco no le aparezca en los recuerdos automáticos del sistema.
- Diego Leuco eligió borrar el día de la separación si pudiera: dijo que no hubo días tristes en la relación, pero reconoció que ese día en particular le sobra.
- Ambos coincidieron en que la convivencia laboral durante años dejó huellas que hoy se notan más en la distancia que en la rutina.
- El conductor habló de la energía que Martínez tiene durante los fines de semana como una de las cosas que más extraña.
Ahora, a mí lo que más me quedó dando vueltas, más allá de las respuestas puntuales, es la pregunta de fondo que dejó flotando el segmento: qué hacemos con las exparejas en la tele. Porque hay algo de sano en ver a dos personas que se quisieron, laburaron juntas y hoy pueden sentarse frente a un conductor a responder con franqueza, sin gritarse ni tirarse carpetazos. Eso, como idea general, suma. Pero también es cierto que la dinámica del cuestionario empuja a confesar cosas que en otra circunstancia quizá quedarían en lo privado, y entonces uno se queda con la duda de si el espectador termina enterándose de algo que en realidad le pertenecía solo a los dos. A mí, te soy honesta, lo que más me llamó la atención no fue la frase de Leuco, que igual cae simpática por lo directa, sino el detalle de Sofi con la configuración del teléfono. Eso es de una inteligencia emocional enorme: no borrar, pero tampoco obligarse a ver la cara del otro cada vez que se abre la galería. Es una forma de querer cuidarse sin hacer drama. Para el sábado, mi recomendación es simple: si te cruzás con un video de este cruce, miralo entero. Lo que parece chimento light termina dejando una reflexión bastante de fondo sobre cómo se cierran las etapas cuando todavía hay cariño, laburo en común y, claro, ocho años de historia dando vueltas.
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