Mika Brunoll levantó el Challenger de Tulln y le regaló la consagración a su rival con un mensaje que hizo temblar al circuito
El suizo venció al brasileño Joao Lucas Reis da Silva por 6-4 y 6-3 y, en vez de hablar de ranking, usó el micrófono para agradecerle a su adversario por animarlo a hacer pública su propia salida del placard. Dos chicos, dos historias y un final que se viralizó.
Acá, en la tribuna del Kempes, uno se acuerda de esas noches en las que el resultado importa, pero lo que se lleva la gente a casa es otra cosa. Bueno, algo así pasó en el polvo de ladrillo de Tulln, Austria: Mika Brunold, 257 del mundo y con cara de no haber dormido en dos semanas, levantó su primer Challenger y, en vez de comerse el micrófono hablando de sí mismo, lo usó para hablar de su rival. Pocas veces se vio eso.
Una final con final feliz para los dos
El partido, hay que decirlo, no fue un paseo. El brasileño Joao Lucas Reis da Silva, 341 del ranking, lo corrió de lado a lado al suizo durante una hora y monedas. Brunold encontró respuestas cuando las necesitaba, se plantó y se llevó el duelo por 6-4 y 6-3. Pero el verdadero golpe no fue un drive ni un passing: fue lo que dijo después.
“Quiero agradecerte. Un año después de tu salida, hice la mía. Sos una gran inspiración para mí y estoy muy orgulloso de nosotros. Podemos ser modelos para tantas personas que luchan por su sexualidad. Muchas gracias y buena suerte para tu futuro.”Mika Brunold, en la ceremonia de premiación
El circuito, acostumbrado a los mensajes corporativos, recibió un cachetazo de realidad
- Brunold, suizo de 25 años, venía de pelear varios meses en el circuito menor para meterse en el top 250.
- Reis da Silva había hecho pública su orientación sexual hacía un año, en un ambiente donde todavía pesan los silencios.
- El brasileño valoró su semana en Tulln pese a la caída en la final: "No siempre pude alcanzar este nivel en los últimos meses, así que estoy muy contento".
- Sobre el campeón fue contundente: "Mika jugó un tenis increíble".
Yo, Emiliano Oviedo, lo digo de una: este pibe no sólo ganó un título, ganó un momento. En un circuito donde abundan los comunicados en inglés marketinero y las frases vacías, escuchar a un jugador agradeciéndole al rival por animarlo a animarse es de esas cosas que te reconcilian con el deporte. Brunold sabe que el ranking sube, que las lesiones bajan, que los títulos se olvidan, pero un discurso así queda en la memoria de los pibes que están encerrados con la suya. Ojo, Reis da Silva también se banca lo suyo: plantarse en una final con todo el ruido interno que debe tener un año así no es para cualquiera.
Lo deportivo, para que no se pierda: Brunold pidió no marearse con la consagración. "Lo más importante es mantenerme libre de lesiones y disfrutar. He trabajado muy duro en las últimas semanas, estuve feliz y todo salió bien", dijo. Traducción: cabeza fría, pies en el piso. Lo que viene para él es el próximo Challenger del calendario (a confirmar día y hora por la organización del circuito) y la chance de seguir sumando puntos para meterse de lleno en la qualy de los Grand Slams. Reis da Silva, mientras tanto, se vuelve a Brasil con la frente alta y con el plus de saber que su historia le abrió la puerta a un colega. A veces el tenis regala estas cosas: dos rivales que se cuidan, se respetan y, de paso, le hacen un favor a todos los que miran desde afuera. Chau.
