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Viernes, 9 de octubre de 2026
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Milán se sube al ruedo del verano 2027 con lentejuelas, encajes y un guiño a los años que nos vieron jóvenes

La Semana de la Moda italiana cerró con una paleta de propuestas que mezclan nostalgia setentosa, maximalismo noventoso y experimentación. Repaso por lo que mostraron las grandes casas, entre debuts y despedidas de diseñadores.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 46 min
Milán se sube al ruedo del verano 2027 con lentejuelas, encajes y un guiño a los años que nos vieron jóvenes

Volví de recorrer Palermo con las bolsas del super y me crucé con Marta, la del kiosco de esquina, que estaba acomodando unas revistas con fotos de pasarelas. Che, vos que entendés de esto, ¿esto se va a usar de verdad?, me dijo mostrándome una modelo tapada de lentejuelas. Y la verdad es que la pregunta resume lo que dejó la Semana de la Moda de Milán: un calendario de propuestas para la temporada primavera-verano 2027 donde el brillo, la sensualidad y las referencias históricas se mezclan con una alegría por experimentar que hace rato no se veía.

La semana se abrió con Prada, que puso a la falda como verdadera protagonista. Bajo el ojo clínico de Miuccia Prada y de Raf Simons, desfilaron modelos plisados y rectos, algunos con aberturas bien marcadas, otros con estampados florales, lazos, lentejuelas y hasta apliques de joyas. La idea fue mostrar de cuántas maneras distintas puede comportarse una misma prenda según el cuerpo y la ocasión.

Sensualidad setentosa y maximalismo noventoso

Fendi subió la temperatura con una colección que no le tuvo miedo a la lencería. Hubo transparencias, encajes y siluetas inspiradas en los años 70, con un homenaje explícito a Raffaella Carrà, esa bailarina y conductora italiana que acá también recordamos por sus apariciones en la televisión de los ochenta y noventa. En Marni, en cambio, la directora creativa Meryll Rogge apostó al cruce inesperado: parkas con sandalias, lunares con rayas, suéteres anchos con pantalones de cuero. Roberto Cavalli, mientras tanto, viajó directo a los 2000 con estampados animales, denim de tiro bien bajo y más transparencias, como rechazando cualquier idea de moderación.

  • Gucci, en su segunda colección con Demna al frente, armó una puesta en escena que simuló una boutique de lujo, con sastrería entallada, guiños ecuestres, abrigos de piel sintética y faldas de corte noventero.
  • Dolce & Gabbana se inspiró en los guardarropas de las grandes familias sicilianas: encajes, leopardo, bordados y joyas con aire de herencia familiar.
  • El cierre quedó en manos de Armani, donde Silvana Armani presentó vestidos fluidos en blanco y negro, con escotes pronunciados, cristales, lentejuelas y tejidos metalizados que brillaron bajo una bola disco.

Cambios de timón en las grandes casas

La semana también fue escenario de movimientos internos que importan. Glenn Martens presentó su última colección para Diesel después de cinco años al frente de la marca, una despedida que deja al frente de la firma denim un lugar vacante y muchas especulaciones sobre su reemplazante. En paralelo, Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que recuperó el humor y la irreverencia asociados a la casa, un tono difícil de sostener en una marca atravesada por los escándalos de los últimos años, pero que los nuevos directores parecen dispuestos a defender.

Cuando le fui a contestar a Marta sobre si todo eso se iba a usar de verdad, me quedé pensando que la moda hace tiempo dejó de ser una lista de mandatos y empezó a funcionar más como un buffet. Cada casa puso su plato en la mesa: Prada con su falda camaleón, Fendi con su guiño a la lencería de los setenta, Armani con sus cristales bajo la bola disco. Después, en la calle, cada quien se sirve lo que quiere. Y eso, le dije mientras me guardaba el vuelto, es lo mejor que nos pasó.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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